De pequeña decía que iba a ser una reconocida doctora. Pero al crecer decidió que su accionar en la vida no sería atender pacientes, sino estar tras bastidores, es decir, en la investigación misma.

Dulce Minaya logró las aspiraciones soñadas. La bióloga de 26 años de edad, oriunda de Santiago de los Caballeros, vive y respira ciencia.

Es licenciada en Biología molecular, con maestría en Neurobiología. Actualmente trabaja en el doctorado en Neurociencia Cognitiva del Comportamiento en la Universidad de Florida (University of Florida), Estados Unidos.

Estudió licenciatura y maestría en la Utah State University a través de las becas internacionales del Ministerio de Educación Superior Ciencia y Tecnología (MESCyT).

Su mentor científico es su jefe, el doctor Neil Rowland, PHD. Profesor en el departamento de Psicología en la Universidad de Florida, originario de Londres, Inglaterra, quien desarrolló su carrera en Norteamérica.

La joven bióloga no se detiene ni con sus largas horas de investigaciones, porque la enseñanza es otra de sus pasiones. En sus años de estudio ha sido asistente de varios profesores para estudiantes de grado. Ha enseñado en laboratorios de anatomía, fisiología y microbiología. Fue, además, profesora titular de psicología general por un semestre.

“En Estados Unidos los becarios de doctorado reciben un salario por el trabajo realizado”, indica la joven bióloga.

Más allá de la medicina
Dulce Minaya quería ser especialista en tratamientos de infertilidad. “Desde pequeña quise ser médico. En esa etapa cargada de inocencia soñaba con llegar más lejos que cualquier otro profesional de la medicina en República Dominicana”, afirma.

Ella estudió bachillerato técnico en enfermería en un politécnico de la Ciudad Corazón: “A través de mi trabajo en la secundaria me inicié en la ciencia y entendí que mi llamado no era a ser médico practicante sino estar en la parte investigativa, que es fundamental”, relata.

Entender la obesidad
El tema en el que más ha estado interesada es la obesidad.

Durante la maestría, su tema de investigación se basaba en cómo el sistema del gusto afecta el consumo de comidas de dietas altamente agradables (altas en grasas y en azúcares) a una línea de roedores (ratones) con una mutación, siendo el sistema molecular del gusto en roedores y en humanos altamente parecido para comparaciones de estudio.

“Cómo las células del gusto identifican los tipos de alimentos que se está consumiendo y cómo esa información pasa a tu cerebro. Entonces, esa mutación en esa cascada de información hace que el animal no detecte la diferencia entre una comida alta en grasa o en azúcares y una comida más saludable”, explica.

Desde ahí se refleja el problema de la obesidad. Dulce Minaya pretende avanzar su conocimiento actual para determinar cómo diferentes factores afectan el consumo alimenticio para, de esta manera, emplear sistemas que ayuden a controlar y o tratar de prevenir el desarrollo de la obesidad en la población actual y futura.

“El tema de la obesidad es tan complejo y mi meta es aportar un granito de arena a esta montaña”, indica.

Su área de investigación actual busca precisar cómo el valor económico, el sabor y el ritmo circadiano afecta el consumo alimenticio. El ritmo circadiano se explica también como los cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo aproximado de 24 horas y que responden, principalmente, a la luz y la oscuridad en el ambiente de un organismo.

 Futuro inmediato
La bióloga dominicana está cerca de terminar el entrenamiento como investigadora. Se está preparando para defender la propuesta de su proyecto de doctorado. La defensa final del mismo, mejor conocido como tesis doctoral será en verano próximo. La tecnología será una aliada mayor, debido a que uno de los miembros de su comité doctoral estará en su defensa a través de Skype.

Y luego de ahí, ¿qué sigue? “Después aplicaré para el postdoctorado”, detalla.

Sus aspiraciones van escalando un paso más arriba por lo que entiende que las oportunidades se le están abriendo en el exterior. “Lamentablemente en mi país yo no tendría la oportunidad de terminar estos estudios”, dice.

No obstante, expresa: “En un futuro tengo pensado regresar a República Dominicana y ayudar a concientizar a la población de que la ciencia es algo factible para que la juventud se vea más interesada y no tenga la percepción de que es una carrera imposible”.

Y agrega que “existen muchas limitaciones en nuestra nación con relación a conducir experimentos, establecer laboratorios, acceso a los materiales que se necesitan en el día a día y demás.” Aunque valora el trabajo que realiza por la investigación el Instituto de Innovación en Biotecnología e Industria (IIBI).

Recomendaciones
La joven científica considera que los organismos gubernamentales deberían tomar en consideración la cantidad de profesionales que se están formando en el exterior. Sugiere que se debería fomentar a la población para que estudie esas carreras en las universidades y se amplíen los programas académicos de los centros de altos estudios, con énfasis en la ciencia.

“Ser científico es algo factible y alcanzable. Si yo llegué, todos los jóvenes que quieran pueden llegar. Los dominicanos estamos interesados en hacer ciencia. No es verdad que somos más brutos que nadie”, precisó.

Integración familiar
Para Dulce Minaya, su familia tiene un valor especial. Sobre su progenitora, resalta: “La mitad de la investidura se la pone mi madre”. Sostiene que ha tenido en todo momento el apoyo de la familia: “Ese valor familiar me ha llevado a donde estoy”, dice.

Asimismo, sus mentores son para ella otros modelos a seguir. Resalta al doctor Neil Rowland, PHD, quien ha desarrollado una carrera profesional por 40 años en Estados Unidos.

Manifiesta que seguir sus pasos sería un gran logro: “Tomaría un poco de cada uno de ellos en mi desarrollo profesional”, destaca.

Por Daniela Pujols – Listin Diario