Una integrante del cuerpo directivo del CONICET confirmó los rumores que preocupaban a la comunidad científica desde el anuncio de la disminución del presupuesto para ciencia y técnica. La cantidad de nuevos investigadores pasará de 943 en 2015 a cerca de 400 en la convocatoria de este año.

El jueves pasado, los trascendidos volaron a través de las redes sociales, casi al mismo tiempo que el directorio del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) aprobaba la cantidad de nuevos investigadores que ingresarán en 2017. La definición de la cantidad de ingresos comenzó a generar expectativas y temores a partir de la aprobación de la Ley General de Presupuesto, el miércoles pasado, habida cuenta de la fuerte reducción presupuestaria que dispone para las áreas de ciencia y técnica. De acuerdo a los datos que se desparramaron desde varios sectores, el número de investigadores nuevos para el año próximo sería de 385, frente a los 943 del periodo anterior. Si bien el directorio resolvió el mismo jueves el tema de los ingresos a carrera del investigador científico, los tiempos administrativos impiden que esa información se haga pública rápidamente: se espera que el 15 de diciembre se difunda el texto de la resolución.

NEXciencia habló con la directora del CONICET en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, Dora Barrancos, para consultarla sobre la veracidad de los trascendidos. “El directorio trató los ingresos de este año y lamentablemente va a haber un 60 por ciento menos de ingresos a la carrera que en el año 2015”, indicó la destacada socióloga confirmando los temores de la comunidad científica.

En cuanto a los números concretos, Barrancos no dio detalles, aunque aproximó el estado de situación: “Los que van a ingresar pueden ser un poco más de 400 incluyendo a los investigadores que ingresan desde el exterior”. Y sostuvo que “esta reducción es la consecuencia de la regresión que significa una caída presupuestaria que supera el 30 por ciento. Lo veníamos diciendo desde que conocimos el proyecto de presupuesto que elaboró el Poder Ejecutivo”.

La denominada “carrera del investigador” es la principal herramienta con la que cuenta el Estado para fomentar la dedicación exclusiva de los científicos para el desarrollo de sus tareas y direccionar la investigación a las necesidad del país. Durante el menemismo, los ingresos a la carrera fueron suspendidos y, posteriormente, en el gobierno de la Alianza, no mejoraron las expectativas: el “plan Caputo” estuvo a punto de eliminar la carrera. Las políticas implementadas en los 90 llevaron a que hubiera unos 3.000 científicos en el CONICET en el año 2002, con ingreso cero a la carrera del investigador científico. Un año después se retomaron los ingresos con la incorporación de cerca de 400 investigadores. En 2015, el número de investigadores del CONICET era de más de 9.000.

El contrapunto de la fuerte reducción del ingreso de nuevos investigadores está en nada más ni nada menos que el Plan Argentina Innovadora 2020, un marco que define a la ciencia y la tecnología como política de Estado. El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva elaboró e implementó esta herramienta hace tres años, en 2013. Entre varios enunciados, se estableció como meta elevar la planta de científicos a 10.000 en 2015 y llegar a 15.000 en 2020, lo que supone un crecimiento aproximado de 10 por ciento anual en la cantidad de ingresantes. En cambio, se registrará una baja de 60 por ciento respecto de la meta anual.

Otro trascendido que habrá que esperar a que se confirme o se desmienta es el referido a la convocatoria 2017. Cada año, entre noviembre y diciembre, se abre la convocatoria para ingreso a la carrera al año siguiente. Con ese criterio, a fines de 2015 se recibieron las solicitudes que el directorio evaluó durante 2016 y cuyos resultados se difundirán en pocos días y se harán efectivas en 2017. Pero la convocatoria para el próximo periodo todavía no fue anunciada. Si bien no hay información oficial por el momento, fuentes confiables afirman que se llevará a cabo entre el 1ro de febrero y el 15 de marzo.

Publicado en Nex Ciencia


Barañao justificó el recorte al CONICET

El ministro de Ciencia aseguró que “no hay país que con 30 % de pobres aumente los investigadores” después de que el Gobierno resolviera reducir el número de ingresantes.

El ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, aseguró hoy que “no hay ningún país que, con un 30 por ciento de pobres, esté aumentando el número de investigadores” en consonancia con la decisión de reducir la cantidad de ingresantes al CONICET.

Tras una reunión de coordinación con Mauricio Macri, el ministro aseguró que se proponen, con un número menor de ingresantes, “tender a una situación de equilibrio que permita que todos los años ingresen investigadores”.

“Si tuviéramos un ingreso exponencial, tendríamos que restringir en cuatro o cinco años hasta que pudiéramos reponer investigadores que se jubilan”, manifestó.

“No alcanza con tener más investigadores, sino que se dediquen a desarrollos productivos y a la solución de problemas sociales”, destacó el funcionario, aseguró que cuenta “con todo el apoyo” del Presidente, y subrayó que en el retiro de Chapadmalal pudo exponer “los objetivos de largo plazo” de la cartera a su cargo.

LEÉ MÁS: Increíble: Barañao apoyó que los científicos “se vayan” del país

El objetivo, dijo Barañao, es “tener más investigadores, pero con un perfil diferente, más insertos en las necesidades del país”. En tanto, el director del CONICET, Alejandro Ceccatto, justificó la decisión del gobierno de reducir para 2017 el número de investigadores ingresantes al organismo en 60%.

Ceccatto manifestó que de mantenerse la tendencia habría un crecimiento “exponencial”, luego de que durante el último año del kirchnerismo se aprobara un “ingreso masivo, con ningún criterio”.

En diálogo con periodistas en la Casa Rosada, planteó que “el año pasado ingresaron 930 personas, y este año lo harán alrededor de 450, pero la comparación no se puede hacer de manera directa, porque el número que ingresó el año pasado era fuera de lo normal, era muy alto, ese número estaba normalmente entre 600 y 700”.

“No había presupuesto (el año pasado) en el CONICET para soportar ese número de ingresos y tuve que venir a Jefatura de Gabinete a pedir una nueva partida”, dijo el funcionario.

En ese sentido, manifestó que esa decisión se tomó “con ningún criterio, fue la decisión de que como era el último año de gestión se hacía ingresar a la mayor cantidad de gente, independientemente de que hubiera un presupuesto que lo respalde”.

Publicado en El Destape


Con la proa hacia el subdesarrollo

Finalmente el Senado aprobó el 1 de diciembre el presupuesto nacional para 2017, que incluye el recorte al sector de ciencia y tecnología. De esta forma, se reinicia un ciclo de retroceso y destrucción de las capacidades científicas y tecnológicas construidas a lo largo del período de los gobiernos kirchneristas. En los próximos días veremos las primeras consecuencias del recorte, cuando el ministro de CyT Lino Barañao anuncie la contracción en el número de ingresantes a la carrera de investigador de CONICET.

Por Diego Hurtado *

De acuerdo al Plan Argentina Innovadora 2020, que el propio Barañao impulsó desde 2012 –junto con Alejandro Ceccatto, entonces secretario del MINCyT y hoy presidente de CONICET–, deberían ingresar a CONICET este año más de 900 investigadores. Desde la vuelta a la democracia, entre 1984 y 2003, el número de investigadores de CONICET pasó de poco más de 2000 investigadores a 3200. El ciclo de gobiernos kirchneristas llevó este último número a 9200 en 2015. El plan kirchnerista de Barañao era que el CONICET contara con 14 mil investigadores en 2020. Esta meta se articulaba con llevar el número de científicos, tecnólogos y becarios por cada mil habitantes de la población económicamente activa de la Argentina de 3 a 5 en el período 2015-2020, proporción necesaria para un país en desarrollo que necesita generar puestos de trabajo calificados y mejorar la producción de valor agregado de su sistema productivo.

Por el contrario, el plan macrista de Barañao hoy niega esta meta. Mientras que Barañao proyectaba en 2015 que hoy deberían estar ingresando a CONICET más de 900 investigadores, el recorte presupuestario que aprobó el Senado permite inferir que ingresarán alrededor de 400 investigadores. Si esta cifra se confirma, la perspectiva pasa a ser sombría: hoy en el CONICET hay más de 10 mil becarios, que creyeron en el plan kirchnerista de Barañao, que están haciendo sus doctorados y que verían peligrar su futuro laboral. Recordando otras épocas, lo más probable es que muchos de estos científicos y tecnólogos jóvenes, en lugar de manejar un taxi, decidan continuar sus carreras en el exterior.

Pero hay otros datos que pueden relacionarse con este retroceso del CONICET que muestran que en la Argentina de la alianza Cambiemos no hacen falta ciencia y tecnología: (i) la caída de la actividad industrial en 4,9% en 10 meses de gobierno de Macri; (ii) la decisión de desmantelar proyectos de I+D en Fabricaciones Militares y la Fábrica Argentina de Aviones; (iii) el incumplimiento de leyes aprobadas por el Parlamento relacionadas con producción pública de medicamentos, satélites y energías renovables.

Con referencia a este último punto, el gobierno no está cumpliendo con la Ley 27.113 que supone 150 millones de pesos para la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos. Tampoco está cumpliendo la Ley 27.208 de promoción de la industria satelital, que suponía el desarrollo del satélite ArSat 3, que hoy está paralizado. Peor aún, mostrando una ignorancia difícil de explicar, los funcionarios-CEOs de Macri pusieron el plan de negocios de la empresa pública ArSat en manos de una consultora norteamericana. Digamos que suena raro que un CEO ponga el destino de su empresa en manos de otro CEO de otra empresa. Además, ¿para qué tener un CEO en ArSat si se le paga a otra empresa que sí tiene un CEO que puede elaborar el plan de negocios de ArSat?

Finalmente, tampoco se cumple la creación de un fideicomiso para el incentivo de la industria nacional en el sector de energías renovables que supone la Ley 27.191. Por el contrario, los funcionarios-CEOs de Macri deciden una inversión pública de 1800 millones de dólares en energía eólica que se utilizará en alrededor de un 95% para comprar tecnología importada, ignorando el clúster eólico nacional compuesto por más de 70 empresas, que incluye a tres de ellas con capacidad de producir aerogeneradores argentinos.

Hasta el presente no existe una sola medida de los ministros Barañao y Cabrera que despierten alguna esperanza de que esta marcha acelerada hacia el subdesarrollo se pueda comenzar revertir. Hace poco se anunció la creación de la Comisión Asesora Presidencial 2030, que integran algunos científicos prestigiosos. Esta Comisión le haría un gran favor a la Argentina si le explica al presidente Macri que no hay futuro para un país que recorta el presupuesto de CyT de 2017 en un 18% respecto de 2016, mientras que aumenta los servicios de deuda en un 130%. O que le hagan la siguiente pregunta y luego nos cuenten la respuesta: “Señor presidente: ¿cómo piensa que vamos a pagar la deuda externa si el país se desindustrializa, se achica el sector de CyT y se comienza a expulsar a los jóvenes argentinos más calificados?”

*Dr. en Física, profesor de la Universidad Nacional de San Martín y director de Agencia TSS, agencia de noticias sobre ciencia, tecnología y política científica.

Publicado en Todociencia