Cada 28 de setiembre, desde 1990 se celebra el Día Internacional por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe y en su marco cientos de organizaciones feministas y activistas realizan actividades para concientizar sobre el peligro de la clandestinidad y penalización del aborto, que causa muerte, criminalización y sufrimiento.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el aborto clandestino en condiciones insalubres es la causa de una de cada tres muertes maternas por región y responsable de casi 800 mil hospitalizaciones anuales. En ese sentido América Latina tiene los índices más altos de abortos realizados en condiciones de riesgo con casi 4 millones de intervenciones por año.

Otros datos de la OMS, estiman que se practican 22 millones de abortos inseguros cada año a nivel mundial, resultando en 47.000 muertes de mujeres y en millones de discapacitadas/enfermas cada año como consecuencia de un aborto inseguro.

Cada día se realizan 55 mil abortos inseguros en el mundo, 95% de ellos en países súper explotados, los cuales son responsables de una de cada ocho muertes maternas.

Mientras que en América Latina y el Caribe entre el 10 y 30% de las camas de los servicios de ginecología y obstetricia están ocupadas por mujeres con diagnostico de aborto incompleto.
En América Latina, la posibilidad de que la mujer aborte amparada por el sistema de salud solo existe en la Ciudad de México, en Cuba, Guyana, Puerto Rico y Uruguay.

Situación en Uruguay

En nuestro país la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo fue aprobada por el Parlamento el 22 de octubre de 2012 y un informe reciente publicado en la Revista Internacional de Ginecología y Obstetricia, que es el órgano oficial de la Federación Internacional de esta especialidad médica, recalcó los logros de Uruguay con respecto a la interrupción voluntaria del embarazo.

Según el documento, en los primeros dos años de aprobada la ley en Uruguay se realizaron casi 16.000 abortos, de los que sólo 1,2% fueron abortos quirúrgicos y el 98,8% fueron con medicación.

Y según recoge Subrayado en lo referente a los abortos con medicación, sólo 3,4% requirió hospitalización por algún tipo de complicación.

En uno de los artículos titulado “El rol del aborto con medicamentos en la implementación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en Uruguay”, se resalta que “Un régimen con medicamentos, tal como el implementado en Uruguay, aumenta considerablemente la posibilidad de desplegar estos servicios en todo el sistema nacional de salud, con un mínimo costo y la reducción de las complicaciones del aborto clandestino”,

Los autores del dossier son los médicos uruguayos Verónica Fiol, Leticia Rieppi, Rafael Aguirre, María Nozar, Mónica Gorgoroso, Francisco Cóppola y Leonel Briozzo.

De todas maneras, pese a los avances aún quedan desafíos por enfrentar. En el pasado mes de marzo Amnistía Internacional (AI) junto a otras organizaciones denunciaron las trabas del marco legal que regula el aborto voluntario en Uruguay y entre ellas destacaron el uso de la objeción de conciencia por parte de los médicos y los perjuicios que esa situación genera a las mujeres.

Publicado en La Red 21