Se ha demostrado que la musicoterapia y atajar a tiempo enfermedades cardiovasculares y la diabetes puede ser de gran ayuda.

Es un hecho que el Alzheimer se sobrelleva mejor con musicoterapia y se previene atajando antes condiciones como las enfermedades cardiovasculares y la diabetes, pero en el País todavía médicos y profesionales de la salud se ríen del asunto.

Se le han reído en la cara a investigadores del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR) que por los pasados dos años han recorrido el País compartiendo esta información en un esfuerzo contra el reloj por frenar el avance del diagnóstico y mejorar la calidad de vida de quienes ya lo tienen.

“Llevamos dos años diciéndolo y los médicos se nos reían en la cara. Hemos encontrado infinidad de médicos que no tienen idea de lo que es Alzheimer. Están dando diagnósticos a lo loco. No tienen idea de los pasos que hay que seguir, los criterios, menos todavía van a saber esto”, alerta el doctor José Carrión Baralt, coordinador del Programa de Gerontología en la Escuela de Salud Pública del RCM.

El epidemiólogo y psicólogo clínico es parte del proyecto “Un café por el Alzheimer”, esfuerzo conjunto del Recinto y el Departamento de Salud para educar sobre la enfermedad.

La iniciativa comenzó con la idea presentada por la doctora Vanessa Sepúlveda Rivera de llevar varias charlas al año a diversos lugares a través del País, pero se convirtió casi en un trabajo a tiempo completo por la cantidad de visitas que les solicitaron desde el inicio.

Esta semana en que comienza el tercer año de “Un café por el Alzheimer”, los doctores tienen agenda llena con presentaciones a través del Sistema de la UPR, otras instituciones educativas, religiosas, cívicas y hasta centros comerciales. Incluso ofrecen un curso de educación continua para profesionales de la salud.

“Nos ha sorprendido bastante la falta de información que hay entre algunos profesionales, y a raíz de eso la doctora y yo diseñamos una capacitación específicamente para profesionales de la salud, particularmente médicos”, reitera el epidemiólogo.

Lo que todavía mucha gente desconoce, apunta el investigador, es que desde que en 1906 el doctor Alois Alzheimer documentó por primera vez las malformaciones características de la enfermedad en el cerebro de una mujer, también anotó en la autopsia que había problemas vasculares. No fue hasta finales del siglo XX  que otro científico, el doctor Jack de la Torre, trajo el asunto a la atención, aunque por varios años su hipótesis vascular también fue ignorada.

Actualmente en Estados Unidos se estima que 5.2 millones de personas de 65 años o más tienen Alzheimer, la forma más común de demencia. Mientras, en Puerto Rico el año pasado fue la cuarta causa de muerte según información de la Secretaría Auxiliar de Planificación y Desarrollo del Departamento de Salud, superando las muertes por accidentes y homicidios.

“El año pasado la revista Journal of Alzheimer’s Desease le permitió al doctor de la Torre escribir un editorial donde él dice, en términos generales, ‘no podemos seguir botando chavos en líneas de investigación que en 40 años no nos han dado nada, mientras seguimos viendo millones de personas que viven con esta tragedia todos los días’. Y esta semana (pasada) los Institutos Nacionales de Salud (de Estados Unidos, NIH) presentan su propuesta de presupuesto para el año 2018 y la primera innovación que van a financiar es su Consorcio de Mecanismos Moleculares de la Etiología Vascular de la Enfermedad de Alzheimer, lo que de la Torre lleva diciendo hace 20 años”, celebra Carrión Baralt.

Por tanto, los doctores promoverán con más fuerza el enfoque preventivo que comience por combatir enfermedades crónicas que puedan afectar el sistema vascular y eventualmente desencadenar los mecanismos que causan Alzheimer.

“Desde que comenzamos con ‘Un café por el Alzheimer’ venimos hablando de prevención y los médicos se nos reían. Muchos de ellos decían ‘no hay forma de prevenir Alzheimer, al que le toca le toca’. Y nosotros decíamos ‘si hay tanta evidencia que asocia obesidad, diabetes, hipertensión con Alzheimer, se cae de la mata que si puedes evitar estos factores, por lo menos vas a reducir el riesgo’”, recalca. En cuanto a lo que tiene que ver con la calidad de vida de personas ya diagnosticadas, los doctores junto al Departamento de Salud promoverán masivamente el uso de la música y otras estrategias alternativas como terapia.

Terapias alternativas 

“Una vez ocurre la muerte neuronal, es irreversible. Sin embargo, hay elementos emocionales de la persona que permanecen intactos porque son los elementos más primitivos del cerebro. A pesar de que se dañe nuestra capacidad de recordar, de entender, de tomar decisiones, de hacer juicio sobre las cosas, nuestra capacidad emocional se mantienen prácticamente intacta, así que estas otras terapias buscan conectar esas emociones que le quedan al ser humano para darle la mayor calidad de vida posible. A la que le vamos a dar mayor prominencia es a la terapia de la música”, explica el psicólogo clínico.

Menciona que el documental “Alive Inside” logró evidenciar el efecto de la música en pacientes de Alzheimer que logran calmarse, recobrar la alegría y hasta vuelven a cantar y a bailar cuando escuchan un tema musical que fue significativo para ellos en etapas previas de la vida.

“La música tiene una conexión emocional. Gracias a ese documental la musicoterapia ha dejado de ser algo que se consideraba periferal, casi absurdo. Si usted le hablaba a un médico hace dos años de darle terapia musical a un paciente con Alzheimer, te decía ‘y ponlo a chupar una paleta también, va a ser lo mismo, no hay ninguna evidencia’. La magia de esto es que hasta ahora la única alternativa para manejar eso hubiese sido sedar al paciente, y eso es lo que pasa con muchas personas con Alzheimer, las tienen sedadas. En este caso los terapistas le enseñan a los familiares y cuidadores cómo utilizarla terapia; es bien individual y es solamente parte del repertorio que tenemos”, afirma.

El doctor agrega que hay elementos del ambiente doméstico que puede ayudar o afectar a los pacientes. Por ejemplo, indica que los espejos pueden causarle confusión y ansiedad al no reconocer a la persona en el reflejo. “En algunos casos se están utilizando mascotas y plantas en el ‘setting’ natural de los pacientes. Por un lado las mascotas dan mucho cariño y una persona que vive confundida, que no entiende lo que sucede, pero que tiene a este animal que viene a darle cariño incondicional, compañía, es una influencia bien positiva. Además, se le pueden dar pequeñas responsabilidades a la persona con Alzheimer para cuidar a la mascota o a la planta, y esa persona se vuelve a sentir útil”, ilustra.

Otro elemento es la amplitud del espacio. Explica Carrión Baralt que demasiado espacio puede causar que el paciente se sienta perdido, desorientado, mientras que muy poco espacio le puede hacer sentir confinado. De otra parte, la doctora Sepúlveda Rivera recalca la necesidad de que los pacientes tomen las decisiones importantes sobre su futuro antes de perder la capacidad para hacerlo.

“El envejecimiento normal no trae consigo problemas de memoria. Una persona con Alzheimer puede tomar decisiones de directrices avanzadas y cuidado prolongado, decisiones con respecto a qué quisiera que pasara con ellos en caso de perder facultades de toma de decisiones. Un diagnóstico no los exime de poder tomar decisiones. El paciente puede nombrar un tutor que pueda tomar decisiones por ellos, puede elegir un vecino si quiere, pero en caso de que no elija a nadie hay que irse según el orden del Código Civil: el cónyuge, después su hijo mayor y así”, explica la doctora.

Publicado en El nuevo día