Capa por capa, se forman diferentes figuras, desde tuercas, máscaras, personajes de cómics y de películas, hasta drones y robots de limpieza.

Así se desarrolla la innovación y el emprendimiento en Yachay. Redacción Regional Norte Un FabLab es un laboratorio de prototipado que se asocia a una red colaborativa fundada por el Center for Bits and Atoms (CBA) del Massachussets Institute of Technology (MIT), desde donde se experimenta con diferentes procesos y herramientas de fabricación digital.

Diego Bustos, actual FabLab Manager del laboratorio del Centro de emprendimiento de la Ciudad del Conocimiento Yachay, mencionó que en el Ecuador ya existen 5 talleres de este tipo. En estos colaboran los miembros de toda esta red, es decir, en los proyectos trabajan simultáneamente integrantes de diferentes partes del mundo.

“Este espacio brinda acceso a una amplia gama de tecnologías de fabricación digital para desarrollar ideas, utilizando equipos como cortadoras láser, impresoras 3D, fresadoras, ruteadoras y escáner 3D”, indicó Bustos. El grabado y corte láser, de tamaño medio y grande, son algunas de las herramientas más utilizadas para dar diversas formas al plástico, al cuero, a la madera, al MDF (aglomerado elaborado con fibras de madera) y al vidrio.

Según Bustos, se utilizan especialmente para tallar madera con diseños realizados en computadora. La novedad es que puede realizar el trabajo desde una PC que cuente con un software CadCam.

“Antes de empezar el trabajo se simula su programación para verificar tiempos y evitar errores”, dijo. Según Roberto Gallo, diseñador gráfico e integrante del laboratorio, las máquinas de impresión 3D, son una novedad en el laboratorio, ya que trabajan con plástico PLA biodegradable, resistente al impacto, en cuanto a sus propiedades mecánicas.

Además, pueden elaborar desde pequeños juguetes hasta réplicas de drones y robots de limpieza. “En el laboratorio primero se ejecutan pruebas para ver si está bien calibrado el equipo y si las temperaturas son las adecuadas, antes de imprimir una pieza nueva en 3D”, señaló Gallo.

El escaneo 3D es otra de las herramientas que FabLab Yachay tiene a disposición para impulsar la fabricación digital. Esta máquina digitaliza un objeto, modificando sus condiciones y  geometría. Utiliza el concepto de ingeniería a la inversa, con el que se obtiene información a partir de un producto, con el fin de determinar de qué está hecho, qué lo hace funcionar y cómo fue fabricado. No solo se crea una copia sino se modifica y mejora dicho modo de funcionamiento.

El latacungueño Carlos Moreno, participante del laboratorio, mencionó que este concepto es utilizado en los países asiáticos, donde estas técnicas han avanzado mucho, han disminuido los costos y han facilitado la creación de productos.

“Con un escaneo del cerebro podemos ver qué sucede dentro del él, si hay alguna anomalía o disfunción. Puedes reproducirlo para que el médico lo estudie y practique con él, antes de realizar una cirugía a un paciente”, dijo Moreno.

El escáner 3D es el dispositivo más sencillo de los que hay en el FabLab, no requiere de muchas instrucciones ya que su funcionalidad es simple y puede ser utilizado por cualquier persona. Tiene un software propio del fabricante (Makerware for Digitizer de impresión 3D de Makerbot), el cual ayuda a digitalizar el objeto escaneado e imprimirlo en la Impresora 3D sin dificultad.

Estudiantes y profesionales del país interesados en aplicar tecnologías de fabricación digital pueden hacer uso de los laboratorios, donde sus miembros pasan por un proceso de entrenamiento para obtener acceso a todas las creaciones e innovaciones de distintas partes del planeta, interconectadas en este espacio.

Según Diego Bustos, es importante la articulación entre la ciudadanía, la academia, la empresa privada y el Estado, ya que solo en conjunto se puede acelerar los procesos de innovación y tecnología.

“Con una metodología abierta y un ambiente colaborativo se busca dar rienda suelta a la creatividad e imaginación de cada una de las personas que son parte de los laboratorios”, indicó Bustos. (I)

Publicado en El Telégrafo