El ingeniero electromecánico boliviano Rodrigo Orellana, de 29 años, diseñó y armó en España un brazo robótico para adaptarlo a un androide. El especialista cursa un máster en Robótica y Automática en la Universidad Politécnica de Madrid, España, y hoy sostuvo un encuentro con María Luisa Ramos, embajadora de Bolivia en ese país.

El próximo mes se iniciará la segunda fase del proyecto, cuyo objetivo es el de dotarle movimientos autónomos al aparato. La idea de llevar adelante este emprendimiento nació cuando pasó el primer día de clases, en septiembre del 2015.

Rodrigo recuerda aquella jornada, cuando recién llegado de Bolivia, se enteró que en su nueva universidad habían construido un androide; sin embargo, no habían diseñado los brazos. Él se ofreció para efectuar ese trabajo. “Les encantó la idea”, afirmó Orellana.

El boliviano formó un equipo con la ingeniera venezolana Oriana Rojas y el ingeniero colombiano Andrés Parra; ambos del área de electrónica, logrando desarrollar el proyecto en 10 meses para que el brazo robótico se hiciera realidad. El prototipo fue desarrollado a base de piezas diseñadas por ellos mismos, fabricados con la ayuda de la impresora 3D, de tipo industrial, que opera en la casa de estudios donde se forman.

Este modelo, según Orellana, tiene seis grados de libertad (número de movimientos), lo cual “le asemeja mucho al brazo de un ser humano”. El robot Doris, que será destinatario de este brazo, mide aproximadamente 1,20 metros y se adecuará puesto que a un principio no se lo concibió con extremidades. Una vez que se logre acoplar el brazo izquierdo al androide, se diseñará el brazo derecho con funciones como atender a las personas en ferias y otras actividades similares.

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