Durante el I Simposio de Aguas Continentales de Las Américas que se lleva a cabo en Panajachel, Sololá, expertos nacionales e internacionales señalaron la urgencia de eliminar el ingreso de aguas negras al Lago de Atitlán para lograr salvarlo y evitar que se convierta en otro Amatitlán.

Según la doctora Margaret Dix de la Universidad del Valle de Guatemala, una de las expertas presentes en el Simposio, los cambios en la calidad del agua del Lago se deben principalmente al impacto que tienen las aguas residuales de todos los poblados que le rodean sin tratamiento adecuado. En este punto, la licenciada Fátima Reyes de AMSCLAE, agregó que “dentro de la cuenca de Atitlán, la mayoría de las plantas de tratamiento no cumplen con los límites establecidos en la legislación vigente, debido al mal funcionamiento y operación de las mismas.”

El Simposio tiene como objetivo principal discutir posibles soluciones y nuevos avances científicos y tecnológicos para salvaguardar los recursos hídricos a nivel regional. Uno de sus principales capítulos es el Lago de Atitlán, por ser el cuerpo de agua dulce más importante de Guatemala, además de ser ícono natural y cultural del país y uno de los atractivos turísticos destacados de América Latina. De hecho, se estima que actualmente genera US$300 millones anuales de ingreso por turismo.

“El Lago de Atitlán se está ahogando en aguas negras, ha sido un símbolo de la riqueza natural de nuestro país, es fuente de vida e inspiración para miles de guatemaltecos y si no hacemos algo pronto por rescatarlo, seguramente en poco tiempo no quedará nada de lo que hasta hoy hemos podido contemplar. Desde el 2009, en el Lago de Atitlán ha habido florecimientos fuertes de cianobacteria, alimentados en gran parte por las aguas negras que se vierten al Lago”, comentó Eduardo Aguirre, de la Asociación Amigos del El análisis del futuro y el presente de los recursos hídricos en la región presentado por los expertos determinó que se debe buscar y apoyar el desarrollo de estrategias adecuadas para la restauración y el mantenimiento de las características únicas del Lago, ya que los cambios físicos y químicos del agua han ocasionado alarmantes cambios en el ensamble de fitoplancton, tanto de densidad como de diversidad, originando florecimientos de cianobacterias de Limnoraphis robusta, Microcystis spp., Aphanizomenon sp. y Dolichospermum sp., algunas de las cuales pueden producir cianotoxinas.

“Nuestra preocupación, además de la vida del Lago, es que las aguas negras que tiramos a sus aguas amenazan también la salud de más de 350,000 pobladores que viven en la Cuenca de Atitlán y utilizan este recurso para lavar, bañarse o cocinar. Las aguas contaminadas dentro de la Cuenca son en gran medida causa de desnutrición y enfermedades en la población”, finalizó Eduardo Aguirre.

La organización de este Simposio estuvo a cargo de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), la Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca del Lago Atitlán y su Entorno (AMSCLAE) y la Asociación Amigos del Lago de Atitlán (AALA).

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