Así lo señaló la directora del Instituto Geofísico (IG) de la Escuela Politécnica Nacional, Alexandra Alvarado, quien considera que Ecuador es un “paraíso”, no sólo para el turismo, sino también por el estudio de la ciencia.

“Es un laboratorio natural, único en el mundo”, con cuatro regiones naturales: Costa, Sierra, Amazonía y Galápagos, que conjugan, en un espacio relativamente pequeño, un entorno de gran atractivo natural, señaló Alvarado en entrevista con Efe.

Y es que desde los volcanes y nevados que se elevan hasta los 6.000 metros de altura, la planicie costera bordada con cálidas playas, la exótica selva amazónica y el encanto de las Galápagos, Ecuador ofrece mucho para quienes aman la ciencia.
Asimismo, recordó Alvarado, este país de algo más de 280.000 kilómetros cuadrados y bañado por el océano Pacífico soporta eventuales fenómenos naturales como explosiones volcánicas y sismos por la fractura de fallas geológicas.

En los últimos 20 años, volcanes como el Tungurahua, Reventador, Sangay, Guagua Pichincha y Cotopaxi (en los Andes y sus ramales) han dado muestras de su actividad, así como varios en las Islas Galápagos.

Zona. Además, el pasado 16 de abril, la costa norte de Ecuador sufrió un potente terremoto de magnitud 7,8 seguido de más de 2.100 réplicas menores, que causó la muerte de al menos 668 personas, decenas de miles damnificadas y millonarias pérdidas materiales.

“Todos estos eventos, a la vez, se presentan en zonas relativamente pequeñas”, en un país donde es “fácil movilizarse”, lo que le convierte en un espacio apto para el estudio de las ciencias geofísicas, insistió Alvarado.

La directora del IG también alaba la “historia rica” del país en relación con este tipo de fenómenos, pues hay muchas publicaciones sobre eventos en el pasado y hasta los pueblos indígenas ecuatorianos han creado su cultura basada en la naturaleza.

Por todo esto, insiste Alvarado, Ecuador, “científicamente es una zona muy interesante para estudiar”.  El Instituto Geofísico, que dirige, es la institución más importante en el estudio y vigilancia de eventuales fenómenos naturales en Ecuador y desde el 2003 le fue encargado, por decreto del Ejecutivo, el monitoreo de la situación volcánica y sísmica en todo el país.
Para Alvarado, el IG está llegando a su madurez, gracias a un proceso de desarrollo que empezó con la dirección de Hugo Yepes y que fue seguida hasta hace pocos días por Mario Ruiz, dos de los científicos más importantes del país que han conducido las riendas del instituto.

Destacó también el nivel de cooperación que hay entre los diferentes institutos geofísicos de la región, especialmente con Colombia, Chile y Perú, pero también con afamados centros académicos de Estados Unidos y Europa, entre otros, que aprecian el nivel y rigor científico alcanzado por el IG.