Los desarrollos de este tipo no son nuevos en el país, al menos en el ámbito académico; sin embargo, cuando se explora más a profundidad es posible hallar desarrollos que reafirman que esta tendencia está tomando forma en el país.

Un ejemplo de ello Christopher 3.0, un robot que diseñó Ademir Bermudez, docente de estadística en la Universidad Gerardo Barrios, ubicada en el departamento oriental de Usulután, y que tiene la capacidad de realizar 67 funciones diferentes, es controlado desde una computadora de escritorio, una tableta o un teléfono móvil.

Al principio, su creador lo concebía como un elemento para oficinas o el hogar, sin embargo, con el desarrollo y evolución que ha tenido se asemeja a ASIMO, aunque el gran objetivo es convertirse en una especie de mayordomo empresarial, tanto para transportar cosas de un sitio a otro o controlar el ingreso y salida de personas para garantizar su seguridad.

“En El Salvador, ya pasamos de una etapa de desarrollo inicial, comenzamos con Legos, ahora las instituciones académicas trabajamos en creación de prototipos basados en placas Arduino para crear robots propios que tomamos de referencia de otros países”, indicó Bermúdez, quien es miembro del equipo de Innovación Tecnológica de la universidad (Innotech).

Christopher está programado con Arduino, Visual Studio y Android, los cuales son parte de las mejoras de funcionamiento en la administración de su energía, dinamismo y forma de actuar intuitiva, y fue creado en Innotech, una comunidad académica que promueve las habilidades y destrezas para el desarrollo de los estudiantes en el área de tecnología.

“Hay alumnos que han desarrollado un Wall-E, otro ganó el Space Challenge de la NASA en 2014. En el área de investigación estamos desarrollando un Sibot, es decir, una silla robot inteligente para personas con limitaciones físicas para que las traslade de un lugar a otro sin problemas”, agregó el docente.

La robótica por ahora está en sus albores, sin embargo, se perfila como una tendencia que ganara terrenos importantes además en la industria de manufactura. Tal es el caso de la empresa Plycem, que invirtió alrededor de 14 millones de dólares en 21 brazos robóticos hace dos años. Los equipos fueron distribuidos en sus fábricas de Costa Rica y El Salvador.

Un estudio de la Universidad de Oxford, Inglaterra, y Deloitte, llamado “El futuro del empleo”, señaló el año pasado que para 2035, al menos 1 600 millones de puestos de trabajo habrán sido reemplazados por las máquinas, especialmente lo que tienen que ver con procesos estrictamente manuales como el ensamblaje de piezas, manipulación de pequeñas partes o reducción de tamaño de objetos.

“Nosotros nos vamos a enfocar en el área industrial pero será lento porque el país la tecnología se desarrolla lento, pero en 10 o 12 años el país tendrá un punto de vista diferente. Los profesionales serán mejor preparados. Hay que ver la evolución humana y laboral que no existían antes, por lo que habrá nuevos tipos de empleos enfocados en nuevas áreas que ni siquiera estamos pensando“, afirmó Bermúdez.

A diferencia de los procesos de negociación, asistencia a otras personas o de generación de ideas, que requieren de un proceso que hasta hoy no puede ser emulado por un equipo, aunque esta podría ser una afirmación que puede que no dure por mucho tiempo.

Trascendió en 2015 que el cerebro robótico de Google, el cual funciona mediante un chat, se enfadó al ser consultado sobre aspectos morales, según wired.co.uk Y más recientemente, el robot Todai, nombre con el que se le conoce a la Universidad de Tokio, aprobó el examen para ingresar a dicho centro de estudio.

Publicado en It now