Decenas de especialistas de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) trabajan para hacer realidad la apertura del primer banco de cordón umbilical público de Centroamérica.

Según el cronograma del proyecto, durante el segundo semestre de este año se dará el banderazo de salida con las capacitaciones a médicos y enfermeras obstétricas que trabajan en los centros de salud, para motivar a las mujeres a donar el cordón umbilical de sus recién nacidos.

Esta iniciativa, que se instalará en el Hospital San Juan de Dios, servirá para el tratamiento de enfermedades como leucemia o anemia aplástica (mal en el que hay deficiencia de glóbulos blancos).

“El cordón umbilical tiene una alta concentración de células madre que son ideales para un trasplante. Esto nos da la posibilidad de tratar enfermedades cuando el paciente no tiene familiares compatibles”, explicó Luis Fernado Vázquez, jefe de Hematología de ese centro médico.

Priscilla Orlich, jefa del banco, agregó: “en el cordón hay células todavía inmaduras que nos dan mayores posibilidades, pues no hay riesgo de rechazo, como sí sucede con los tejidos u órganos más adultos”.

En el cordón umbilical se concentran las llamadas células madre hematopoyéticas, que dan origen a todos los tipos de células del torrente sanguíneo.

Su potencial está comprobado para el tratamiento de leucemias y anemias aplásticas, y se encuentran en investigación otros beneficios en la atención de decenas de enfermedades sanguíneas, para las cuales aún no se acumula suficiente evidencia científica.

Donación altruista. Cualquier mujer mayor de 18 años con un embarazo normal (no de alto riesgo) es candidata a donar el cordón umbilical de su hijo.

“Esperamos que muchas madres estén dispuestas a aceptar, para que con la llegada de su bebé, que es alegría y bendición, también pueda significar vida para otros. Sin donantes no son posibles los trasplantes de células madre”, aseveró María del Rocío Sáenz, presidenta ejecutiva de la CCSS.

Marvin Agüero, coordinador nacional de trasplantes, recalcó que este proceso es indoloro tanto para la madre como para el bebé y no tiene consecuencias para su salud.

En la primera parte de este proyecto, serán tomadas en cuenta las mujeres que tengan su control prenatal en el Hospital San Juan de Dios, en el CAIS de Desamparados (que también incluye mujeres de Acosta y Corralillo) y el CAIS de Puriscal. Estos dos primeros centros también atenderán los partos. Se escogió esta zona por estar adscrita al Hospital San Juan de Dios y porque sus tasas de natalidad son de las más altas del país.

Posteriormente, se unirán los centros médicos del resto del país, y en un futuro también quienes den a luz en un centro privado podrán hacer su donación al banco del San Juan de Dios.

Durante los próximos dos meses serán capacitados los médicos y enfermeras obstetras de esta áreas de salud para que ellos puedan guiar el proceso de las pacientes.

Una vez concluida la capacitación, se comenzará a captar a las mujeres que lleguen a la primera cita de control prenatal.

A todas se les explicará el proceso y firmarán un consentimiento informado en el que se hacen conscientes de que la donación será altruista, para quien lo necesite y no necesariamente para ser utilizado en un familiar suyo.

Una vez que se firma este proceso, se les hará un examen de sangre para ver si están en condiciones de donar.

Al llegar el momento del parto, ya sea por vía vaginal o cesárea, el cordón será retirado por personal especializado. Se introducirá una aguja en la vena del cordón, y la sangre se pondrá en una bolsa similar a la de donación de sangre.

De allí será enviado al Banco de Cordón Umbilical. Posteriormente, para garantizar la seguridad de la sangre y las células madre, se analizará que no tenga presencia de virus y de bacterias, se contarán las células madre vivas y se extraerán.

A las células se les agrega una solución que las protege del daño de la congelación.

Una vez procesadas, las células se enfrían, primero a -80 ° C y luego a -196 ° C y se almacenan en un tanque de nitrógeno líquido. Allí pueden permanecer hasta por diez años.

Si algún paciente llega a necesitar de las células, se descongelan y se utilizan en trasplantes para tratar leucemias y otras enfermedades en la sangre.

“La donación es muy importante. En la primera etapa recolectaremos células para así tener bastante variabilidad genética y que así ayuden a salvar muchas vidas”, concluyó Agüero.

La Nación