Una delegación de parlamentarios de Alemania se reunió este lunes en La Paz con el presidente de Bolivia, Evo Morales, para fomentar la transferencia de tecnología e impulsar la inversión alemana en el sector energético del país andino.

Morales destacó, tras el encuentro, la importancia de la transferencia tecnológica y valoró el largo recorrido de la agenda bilateral, que contó con uno de sus hitos recientes en noviembre pasado, cuando el mandatario boliviano se reunió en Berlín con la canciller germana, Angela Merkel.

El embajador de Alemania en Bolivia, Peter Linder, resaltó por su parte los sectores de infraestructura, transporte, energía, minería y formación profesional como los objetivos concretos de inversión alemana en el país.

El Gobierno boliviano y la empresa germana Siemens anunciaron este mes dos contratos para ampliar la capacidad de generación de dos centrales termoeléctricas en Cochabamba (centro) y Tarija (sur) con inversión pública de 378 millones de dólares y 397,5 millones, respectivamente.

En noviembre del año pasado, Morales anunció que otra empresa suizo-alemana instalará un tren urbano en la ciudad oriental de Santa Cruz, la más grande del país, con una inversión pública de 750 millones de dólares.

En enero, una delegación de empresarios y funcionarios alemanes, encabezada por el viceministro de Transporte, Rainer Bomba, visitó el país andino para explorar posibilidades de inversión en la minería de litio -mineral del que Bolivia tiene las mayores reservas mundiales- y en el proyecto de construcción del ferrocarril bioceánico.

Este ferrocarril es un proyecto avalado por el mandatario boliviano que, de construirse, unirá el Atlántico y el Pacífico pasando por Bolivia para facilitar el comercio internacional.

Con estas intensas relaciones, de marcado cariz comercial, el Gobierno boliviano busca hacer de Alemania un socio estratégico, con la transferencia tecnológica y la capacitación de personal como ejes principales.

La delegación parlamentaria alemana prolongará su visita a Bolivia durante seis días. (23-05-2016)

La Razón