Roxana Cuevas no va a olvidar el terremoto de 2010. Su casa de adobe y tejas quedó en el suelo y parientes tuvieron que ir a rescatarla a ella y a su familia.

“Desde entonces empecé a pensar cómo ayudar a que esto no les pasara a otros”, dice la estudiante de tercero medio del Liceo Polivalente Hermanas Maestras de la Santa Cruz, en Laja, Región del Biobío. Junto a su prima y compañera de curso, Claudia Poblete -que esa noche ayudó en el rescate de Roxana-, convirtieron esa inquietud en el proyecto “Alertador sísmico”.

Más al sur, Eduardo Pérez y Ariel Queulo, estudiantes del Colegio Emprender de Osorno, veían a diario la creciente contaminación del río Rahue, que cruza su ciudad. La falta de estudios sobre la polución de este cuerpo hídrico los motivó a comparar la calidad de sus aguas en un tramo urbano y uno rural, como parte del taller de ciencias “Defensores del Rahue”, que dirige el biólogo marino Ulises Mosqueira.

Los cuatro estudiantes tienen bastante en común: hoy en tercero medio, comenzaron sus proyectos cuando estaban en 1° medio; entusiasmados, han destinado innumerables sábados y parte de sus vacaciones a trabajar en sus proyectos, y en noviembre pasado ganaron el XVI Congreso Nacional Escolar de Ciencia y Tecnología, realizado por el Programa Explora Conicyt.

Como recompensa, este sábado parten a Arizona, EE.UU., junto a sus profesores guía para representar a Chile en la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería Intel (Intel ISEF), la mayor competencia mundial de ciencia para estudiantes secundarios.

Desde el 8 al 13 de este mes serán parte de los 1.700 estudiantes de 75 países que exhibirán sus proyectos -en inglés- y podrán adjudicarse premios que suman US$ 5 millones.

Claudia y Roxana mostrarán cómo construyeron y programaron un sensor sísmico usando el acelerómetro de un teléfono celular, que al detectar un sismo sobre 5 en la escala de Mercalli en Talcahuano envía la alerta a un computador en Laja. Desde ahí “podríamos enviar notificaciones al celular de los usuarios del sistema. Esto les permitiría informar si están bien, y si no responden, enviar sus coordenadas a Bomberos o equipos de rescate”, dice Claudia.

Para probar su sistema salieron a terreno a generar “sismos artificiales”, aprendieron sismología y a programar aplicaciones, enumera su profesor guía, Claudio Valenzuela.

Eduardo y Ariel explicarán cómo a través de la recolección y análisis de macroinvertebrados en las aguas del Rahue pudieron determinar que en la zona urbana el agua tiene la peor calidad posible, y en la rural, la más saludable, “y a solo 12 km de distancia”, señala Eduardo. Para determinarlo se metieron al río, tomaron muestras de sedimentos y en las vacaciones se llevaron a casa las lupas binoculares estereoscópicas para analizar sedimentos, grano por grano, e identificar gusanos, sanguijuelas y otros macroinvertebrados, describe Mosqueira.

Para los seis, la feria Intel ISEF es una recompensa. Se confiesan nerviosos, pero emocionados. “Lo que más me entusiasma es conocer a otros estudiantes a los que les apasiona lo mismo que a mí: la ciencia”, sintetiza Eduardo.

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