En la última semana, miembros del sistema científico-tecnológico se movilizaron en dos sentidos. El jueves pasado, el grupo Ciencia y Técnica Argentina (CyTA) se reunió con el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao (foto), para presentarle un petitorio que cuenta con la adhesión de 3300 científicos. Durante el encuentro, se discutieron cuestiones relacionadas con la actualización de salarios y de los montos asignados para las instituciones científicas, ya que el presupuesto previsto por ley para este año se aprobó antes de la devaluación y de la suba en el cuadro tarifario. El reclamo se suma al de los rectores de las universidades públicas, por la dificultad para afrontar el aumento de tarifas en los servicios.

Alberto Kornblihtt, investigador superior del CONICET y director del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (IFIBYNE), perteneciente a la Universidad de Buenos Aires (UBA) y al CONICET, habló con TSS sobre la reunión con Barañao: “Planteamos que hay un retraso muy grande, relacionado fundamentalmente con los efectos de la inflación, que pone en riesgo al sistema científico. En noviembre del año pasado, un becario del CONICET cobraba 11.000 pesos y hoy sigue cobrando lo mismo. En ese contexto, le preguntamos al ministro si podía solicitarle al Gobierno un aumento de emergencia, pero contestó que no era el momento adecuado debido a la situación actual en la que los otros ministerios están realizando ajustes”.

En apoyo al reclamo, diputados del bloque FPV-PJ presentaron un proyecto de ley que busca declarar la “emergencia económica en materia de prestación de servicios públicos para organismos e instituciones de ciencia y tecnología”. El diputado “Wado” de Pedro citó como ejemplo la situación del CONICET de Rosario, que pasó de pagar una tarifa de luz de 60.000 pesos en noviembre de 2015 a pagar 380.000 pesos en abril de este año. Por eso, la propuesta de los legisladores es que los servicios de agua potable y desagües cloacales, electricidad, gas natural y telefonía consumidos por dichos institutos mantengan las tarifas de diciembre de 2015.

En el proyecto de ley, los legisladores fundamentan que, “de no mantenerse los gastos contemplados para tarifas vigentes al momento de la elaboración de los respectivos presupuestos, implicaría la reasignación de fondos previstos para otros objetivos al pago de gastos corrientes”, lo cual impactaría directamente en el financiamiento de proyectos de investigación, mejoras pendientes en salarios, obras de infraestructura y becas para la formación de jóvenes, entre otros aspectos.

Lo que dijo Barañao

El grupo CyTA se conformó en enero de este año “en el contexto de una profunda preocupación por las medidas tomadas por el gobierno constitucional que asumió el 10/12/2015, presidido por el Ing. Mauricio Macri”, según dicen en su blog. Los científicos y tecnólogos nucleados en el grupo, entre los que se cuentan Kornblihtt, Adrián Paenza, Mirta Iriondo y Dora Barrancos, elaboraron un petitorio que versaba principalmente sobre problemas presupuestarios ligados a salarios y subsidios, y el pasado 27 de abril fueron recibidos por Barañao para discutirlos.

“El ministro nos dijo que hay que esperar las paritarias, pero nos dio a entender que el reclamo salarial es un reclamo que nosotros podemos gestionar desde abajo y que él se va a apoyar en eso”, indica Kornblihtt. Sin embargo, para el investigador “las perspectivas para las paritarias no son alentadoras porque para las de docentes universitarios, que suelen ser bastante similares a las de los estatales, el Gobierno está ofreciendo un 15 % ahora y un 15 % en diciembre. Eso es una bofetada. Porque un 15 % es poco si tenemos en cuenta que los maestros arreglaron por un 40 % y los bancarios por un 33 %”.

Con respecto al aumento de tarifas, el ministro les dijo que habían solicitado al Gobierno una tarifa especial para los institutos. Sobre la actualización de los montos de subsidios ya acordados, como los otorgados por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, indicó que están analizando otorgar un aumento del 17,5 % a los fondos aún no ejecutados. “Les planteamos que es insuficiente y preguntamos de dónde provino ese número. Dijo que es un promedio de los insumos importados que debían ser adquiridos con la suma de todos los subsidios. Lo que ocurre es que no es el mejor indicativo porque hay disciplinas que no utilizan insumos importados y otras en las que más del 80 % son importados”, apunta Kornblihtt.

En la reunión, también se habló sobre la situación de los nuevos becarios y los ingresos a carrera de investigador. El ministro aseguró que la cantidad de becarios, que es de 2200, se va a mantener, y que los ingresos a carrera dependen del presupuesto que se apruebe para el año 2017 para el CONICET, pero que estima en unos 600. Al respecto, Kornblihtt indica que es un número inferior a los últimos ingresantes, que fueron 850. En relación con las obras de infraestructura que se venían realizando, como el Plan Federal de Infraestructura, les dijo que iban a continuar.

“Que no se vayan”

El proyecto de ley presentado el 3 de mayo por el bloque de diputados del FPV-PJ es una iniciativa que apoya el reclamo de los científicos y se suma al proyecto presentado por el reclamo de los rectores de universidades públicas. Jorge Aliaga, investigador del CONICET y también miembro de CyTA, y que estuvo presente durante la presentación del proyecto junto con otros colegas, le dijo a TSS que “no se pudo discutir sobre el proyecto de ley para el área científica porque la reunión estuvo muy focalizada en la opinión de los rectores, que venían de la reunión con Macri. Estaban bastante desorientados porque la reunión fue breve, enseguida Macri salió a hablar en conferencia de prensa, y después de que los periodistas le preguntaran habló de una ampliación del presupuesto de 500 millones de pesos, pero los rectores decían que a ellos no les había dicho nada de eso”.

Kornblihtt resalta el apoyo que recibieron de la expresidenta Cristina Fernández durante la reunión realizada recientemente en el Instituto Patria, de la que participaron unos 250 científicos y tecnólogos. “Tuvimos una reunión en la que hablamos de esta y otras situaciones, como la importancia de organismos como Arsat e INVAP para la soberanía del país y sobre el rol que cumplen para el desarrollo de la pequeñas industrias. Fue una inyección de fuerza muy grande”, destaca.

Los miembros de CyTA señalan que los próximos pasos tienen que ver con motorizar el reclamo salarial y convocar a otros grupos del área de ciencia y tecnología para que se sumen al pedido. “El tema presupuestario y salarial es crucial porque el temor es que se empiece a generar una situación en la que, en lugar de repatriar científicos, tengamos que ver cómo hacemos para que no se vayan”, concluye Aliaga.

Por Nadia Luna – Agencia TSS – UNSAM