Mientras el Dr. Hermógenes Fernández-Marín y su estudiante de doctorado Cely González —del Centro de Biodiversidad y Descubrimiento de Drogas del Indicasat— estudiaban la dinámica entre macro y microparásitos en una especie de hormigas cultivadoras de hongos ( Apterostigma dentigerum ), se toparon con un descubrimiento inesperado.

‘De repente encontramos que había unas larvitas muy pegadas a las larvas de las hormigas, pero con una morfología diferente’, explica Fernández-Marín. En otras palabras, su estructura era distinta a la de las hormigas.

Al desarrollar las larvas se dieron cuenta de que se trataba de una nueva especie de mosca, la cual fue nombrada Pseudogaurax paratolmos y descrita en un artículo para la revista científica Annals of the Entomological Society of America el pasado miércoles, 4 de mayo. Además de los científicos del Indicasat, el estudio contó con la participación de investigadores de la Universidad de Panamá, el Smithsonian Tropical Research Institute y la Universidad de McGill.

BAJO EL RADAR

La mosca tiene una característica interesante, y es que se ha adaptado para sobrevivir en un ambiente que debería ser inhóspito. Por ello fue nombrada Pseudogaurax paratolmos por Terry Wheeler, especialista en especies de la familia Chloropidae ( Diptera ) a la que pertenece la recién descubierta especie.

‘Paratolmos’, según explica Fernández-Marín, significa ‘vivir en un hábitat difícil’ en griego. Las hormigas que le sirven de hospedero son sumamente cuidadosas de prevenir parásitos o enfermedades en sus larvas. Es decir, bajo circunstancias normales eliminarían a las larvas de las moscas al detectarlas pegadas a las larvas de hormigas. Pero no lo hacen.

‘La larva de la mosca se pega en la larva de la hormiga y se la empieza a comer, mientras la larva de la hormiga sigue estando viva’, describe Fernández-Marín. ‘Llega un momento en que ya no hay larva de hormiga y la mosca se termina de desarrollar’.

Esto captó la atención también del portal Entomology Today —el sitio web más reconocido para obtener información popular sobre entomología—, pues es el ejemplo de una mosca que no solo cambia su estrategia de vida para ser un parásito, sino que su hospedero es una hormiga reconocida por defenderse de las enfermedades.

‘La mosca hace algo para que la hormiga no la pueda detectar’, detalla Fernández-Marín, quien aclara que aún no se sabe precisamente qué mecanismo emplean las moscas para pasar desapercibidas. Tampoco se sabe cómo llegan al nido ni dónde ponen sus huevos.

Lo que sí saben es que mientras la larva de la mosca se va comiendo viva a la larva de la hormiga, las hormigas la siguen cuidando, sin detectar a la intrusa.

IMPORTANCIA DEL DESCUBRIMIENTO

‘Es una nueva especie que tiene la peculiaridad de pertenecer a una familia que no atacaba de forma parasitoidea a las hormigas y que cambió su estrategia de vida para ser un parasitoide’, señala el científico de Indicasat. ‘El éxito de la mosca como parasitoide en estas hormigas se debe en algunos aspectos a que su número es bien abundante pero al mismo tiempo esta es incapaz de detectar a los juveniles parásitos y no los puede sacar’.

El científico añade que de momento la mosca Pseudogaurax paratolmos no ha sido observada en otros organismos, particularmente entre las hormigas del mismo género que se han estudiado en Panamá. Esto es un elemento en contra para la mosca, pues si la población del hospedero se redujera, su supervivencia también peligraría.

‘La mosquita se la está rifando al estar solo parasitando a este hospedero’, advierte Fernández-Marín, quien lleva muchos años estudiando a las distintas especies de hormigas cultivadoras de hongo y no ha observado a esta mosca en ninguna otra.

Si la hormiga aprendiera a detectar las larvas de la mosca, esta tendría que cambiar de estrategia y así sucesivamente. ‘Esta es unas de las fuerzas más importantes que se dan en la naturaleza dentro del contexto evolutivo’, considera Fernández-Marín.

Y precisa que se podrían dar distintas situaciones en caso de que el hospedero aprendiera a detectar al parásito. Por un lado, podría llevar a la diversificación de la mosca parasitoide, de manera que se desarrollarían nuevas especies de la misma, o “podría ocurrir que el parásito deje de serlo y se transforme en un organismo mutualista o beneficiario’.

Otro aporte de la investigación, añade el científico, es que esta nueva especie de mosca ‘devastadora de hormigas’ podría tener potencial para el control biológico de las arrieras, u otras hormigas.

CONOCER LA BIODIVERSIDAD

Este trabajo, que fue parte de la tésis doctoral de Cely González, fue de gran importancia para el Centro de Biodiversidad del Indicasat también.

‘Tenemos la unidad de biodiversidad desde hace cinco años y esta es la primera especie descrita en un estudio producido por nosotros’, destaca Fernández-Marín.

Por otro lado, el científico menciona que es una oportunidad para que nos demos cuenta, como país, de que debemos hacer un poco más de esfuerzo por estudiar la gran biodiversidad con la que contamos.

‘Pensamos que ya conocemos a nuestro país, pero hay aspectos que desconocemos en materia de biodiversidad y el funcionamiento de la misma’, concluye. ‘Es como un siguiente paso… esta diversidad tiene unas implicaciones muy interesantes que merecen seguir siendo estudiadas’.

La Estrella de Panamá