Lleva la mitad de su vida generando simulaciones numéricas que se puedan comparar con las observaciones de las galaxias, para tener pistas cada vez más precisas sobre el futuro de la población del universo. Sin embargo, a Paola Pinilla la noticia de la beca la sorprendió. “Me presenté el año pasado y no pasé. Es una de las convocatorias más competidas del área. Se postulan todos los astrónomos en cualquier campo, así que me hace muy feliz saber que lo conseguí”, cuenta esta egresada del programa de Física de la Universidad de los Andes en el 2007.

Para Ken Sembach, director del Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial (Stsci, por sus siglas en inglés), en Baltimore, la calidad y la importancia de la labor que desempeñan los profesionales seleccionados garantiza el fortalecimiento de la agencia. “Los becados de Hubble son los futuros líderes en nuestro campo. Esta prestigiosa beca les da a los jóvenes la oportunidad de potenciar al máximo su carrera profesional y estamos seguros de que los científicos que escogemos harán aportes muy valiosos a la investigación astronómica a lo largo del tiempo”.

Paola se aficionó a la astronomía cuando estaba en el colegio. En octavo hizo parte de un grupo de gomosos por los fenómenos del universo; luego cursó su pregrado y su maestría en Física, y la fascinación que comenzó por las estrellas, los planetas y por entender cómo se formaban, hoy, a los 30 años, la tiene en la Universidad de Heidelberg (Alemania), en donde está terminando su posdoctorado. “A mi hermano le gustaba mucho este cuento y, aunque él no estudió nada relacionado con Astronomía, me transmitió esa pasión. Es una tarea de mucha disciplina y cuando decides hacer lo que te apasiona, nada cuesta trabajo. Todo sale bien”, cuenta la científica que este año completa seis por fuera del país.

Cuando revisa el camino recorrido, a esta astrofísica colombiana se le escapa un suspiro. Parpadea, sonríe y afirma que está segura de que llegó hasta donde está dando pasos pequeños, pero firmes. “Lo primero fue estudiar Física. Luego, sin afán, hacer mi maestría y por último creer que no hay límites. La verdad, no pensé llegar tan lejos, pero está demostrado que con dedicación y pasión por lo que haces todo se puede lograr”.

Con pequeños pasos se conquistan territorios

Chile. Junio del 2013. Paola Pinilla, magíster en Física de Los Andes, hizo parte del proyecto de investigación Alma (Atacama Large Millimiter/ submillliter Array), que utilizó el entonces nuevo conjunto de potentes telescopios Alma, ubicados en Atacama (Chile). El equipo, compuesto por astrónomos de diferentes partes del mundo, logró obtener una imagen de lo que se conoce como ‘trampa de polvo’.

Cuando una estrella se está formando, a su alrededor queda rotando gran cantidad de gas y polvo. De la colisión entre las partículas ocurrida en este último se va formando un disco circumestelar protoplanetario que años después dará vida a planetasy cometas. “Lo de Alma fue increíble porque por primera vez se observó una evidencia clara de que las trampas de polvo, que eran solo un modeloteórico hasta entonces, existen y que allí puede estar la respuesta a uno de los problemas más grandes que hemos tratado de resolver: el de la teoría de formación de planetas”, cuenta Paola a través de una videoconferencia vía Skype desde Alemania.

El trabajo de la colombiana consiste en modelar y calcular con números esa evolución y fue precisamente uno de sus modelos el que le permitió dar el paso al proyecto Alma (fue uno de los 90 escogidos entre los 1000 que se recibieron). Su propuesta era observar una estrella a 400 años luz de la tierra para, por fin, tener evidencia de lo que jamás se había observado: el polvo que gira a su alrededor.

Ser testigo de las noticias del espacio y ver cómo cada vez cobran más importancia es otra gratificación para esta bogotana. Pues hasta para ella, un ratoncito de biblioteca, que no ha parado de investigar y escribir sobre la formación de los planetas y los misterios que rodean sus orígenes, es una sorpresa contar con el tipo de datos que varias misiones espaciales han conseguido. “Rosetta, por ejemplo, no me saca del asombro. Es casi que increíble tener información sobre el origen del Sistema Solar. Que nosotros los humanos pudiéramos tener detalles de la densidad y composición de un planeta es algo que nunca imaginé”, afirma.

La nueva oportunidad de encontrar más evidencia y generar modelos más precisos sobre el origen de los planetas es otro logro para Paola, que tiene la ilusión de seguir viendo cómo su país de origen le presta cada vez más atención a su área de conocimiento; Colombia será destino astronómico internacional en el 2016 y Medellín será la sede del Congreso Mundial de Comunicación de la Astronomía para el público de la Unión Astronómica Internacional, del 16 al 20 de mayo. Espera regresar un día a casa para compartir, enseñar y poner en práctica lo que ha aprendido en su larga caminata tras el polvo de estrellas.

Uniandes