Desde finales del siglo pasado, el mundo reconoce la era del conocimiento e intenta mostrar la vinculación entre la ciencia, la tecnología, la innovación y el desarrollo de las naciones. Esto lleva a adecuaciones en las estructuras institucionales de los gobiernos con el fin de abrir los espacios para la creación y apropiación social del conocimiento científico, y que éste contribuya al cambio de nuestras realidades.

En una sociedad deben existir condiciones que admitan el desarrollo científico y tecnológico. Estas permiten generar la plataforma para que prosperen las etapas de producción, gestión y apropiación del conocimiento científico necesario para cualquier sociedad.

En el espacio de producción del conocimiento, los gobiernos deben garantizar la formación de científicos, el fortalecimiento de los centros educativos a nivel superior y de alta calidad científica; o por lo menos garantizar que si bien los científicos puedan estudiar en el extranjero rindan beneficios para el país.

El sistema educativo debe estar vinculado al desarrollo de la cultura científica introduciendo competencias y contenidos de formación científica en los currículos en distintos niveles.

Además de esto, se debe promover y apoyar a las comunidades científicas que se encuentran creando productos desde la academia o desde puntos vinculados a la actividad económica, privada o pública.

Por otra parte, en lo respectivo a la producción del conocimiento, el país, a través del gobierno, y con las respectivas consultas, debe fijar las áreas prioritarias para el desarrollo.

En esta perspectiva lo ideal sería tener un Plan de Desarrollo Nacional a largo plazo, para que se entienda qué papel jugará la ciencia y la tecnología en esa realidad.

Por último, y muy vinculado a la política científica, se debe generar un espacio adecuado para la apropiación y absorción de los productos de la ciencia por parte de la población general y los tomadores de decisiones, lo que algunos llamarían condiciones de popularización de la ciencia y la tecnología.

Esto lleva a considerar el análisis de los comportamientos sociales frente a los productos científicos, la percepción social de la ciencia y la tecnología, y la visión y opinión de la población respecto a las instituciones, presupuesto de funcionamiento y cientificidad de las instituciones encargadas de esto.

IMPORTANCIA DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA

Con la conjugación correcta de estos factores, los aportes de la Ciencia y la Tecnología, y la necesaria innovación sobre la base de nuestras realidades, permitirían el mejoramiento de condiciones ambientales, reducción de la exclusión y desigualdad social, entre muchos otros problemas atendibles hoy con medidas paliativas.

Aquí radica la importancia del desarrollo científico y tecnológico. Es decir, se debe abandonar la visión de que la asignación de presupuestos de ciencia y tecnología se constituye en un gasto y entender que es una inversión a mediano y largo plazo con impactos positivos en la calidad de vida.

PRESUPUESTO EN CIENCIA Y TECNOLOGÍA

En Panamá, la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt) ha trabajado en los últimos años sobre el papel que debe jugar la ciencia en el desarrollo del país.

Sin embargo, el presupuesto ha sido la principal limitante para la ejecución de los planes estratégicos de ciencia y tecnología.

En la última década, tres administraciones gubernamentales han asignado recursos al desarrollo de la ciencia y tecnología del país. En la administración de Martín Torrijos, los incrementos en el presupuesto de la Senacyt fueron constantes y sustanciales, los mayores en toda la última década, a pesar de seguir siendo insuficientes para un impacto real de la ciencia y tecnología en el país. Estos incrementos lograron pasar de $5 millones en 2005 hasta $23 millones en 2008.

Por otra parte, la administración de Ricardo Martinelli incrementó aún más los presupuestos de la institución, llevándolos de $24 millones en 2009 hasta $44 millones en 2013 con un incremento porcentual de 34% de 2012 a 2013.

En lo que va de esta administración, se han reportado sólo descensos presupuestarios. En el año 2015 se reporta un descenso de 2.5% con respecto al año anterior, y hoy se habla de un descenso presupuestario de aproximadamente 15% con respecto a 2015. Es decir de 2014 a 2016 el recorte es aproximadamente de $7 millones.

Debemos tener presente que hasta en su punto más alto en el año 2013, el presupuesto dirigido a ciencia y tecnología es insuficiente para un país como Panamá, que aspira al desarrollo a corto plazo.

Esto nos muestra la importancia de las administraciones gubernamentales al tema de la ciencia y la tecnología.

LAS CIENCIAS SOCIALES EN ESTA REALIDAD

Si la situación de la ciencia y la tecnología en general están pasando por momentos críticos, las ciencias sociales dentro del espacio científico sigue siendo la más afectada.

En los últimos planes estratégicos de ciencia y tecnología, la presencia de algunos proyectos dirigidos al desarrollo de las ciencias sociales en Panamá ha sido mínima.

Estos proyectos no han mostrado el impacto necesario para la elevación de las condiciones que generen productos científicos de calidad en la explicación del comportamiento social.

Para la FLACSO Panamá, se hace imprescindible fortalecer la capacidad de los científicos sociales de generar conocimiento desde la discusión teórica hasta la aplicación particular, como productos aplicables a la resolución de problemas puntuales de la sociedad.

Un reto es lograr que los tomadores de decisiones se apropien de estos conocimientos y los introduzcan en la política pública.

Hoy la FLACSO Panamá está preparando el diplomado superior en Metodología de la Investigación en Ciencias Sociales, con el objetivo de aportar en la formación y generación de conocimiento científico de alto nivel. Este curso iniciará el 26 de mayo en las instalaciones de la FLACSO en la Universidad de Panamá.

La Estrella de Panamá