A sus casi 82 años, Ronald Woodman, uno de los científicos más destacados del país, sigue vigente. A finales de febrero el Ministerio del Ambiente le otorgó la condecoración de la Orden del Árbol de la Quina por su labor en defensa de la sostenibilidad ambiental del país. Con voz autorizada, reclama que las universidades asuman su rol de promotoras de la investigación y del conocimiento.

— ¿Qué sentimiento le produce su más reciente condecoración?

Me emociona. Me indica que el Perú aprecia mi trabajo. Es, además, un estímulo para los jóvenes que se dedican a la ciencia.

— ¿Pero cree que en el Perú se puede vivir de la ciencia?

La situación ha mejorado. Yo pude desarrollarme en la ciencia en el Perú gracias al Radio Observatorio de Jicamarca, al que le dediqué muchos años. Ahora en el Instituto Geofísico del Perú (IGP) tenemos 20 investigadores con maestría o doctorado, algo muy diferente a lo que existía hace 30 años, cuando yo era el único en Jicamarca. Hoy la empresa privada no busca científicos, busca gente capacitada para innovar productos, no para crear conocimiento. Eso es ciencia y le compete al Estado. Hay pocos científicos en pocas entidades de investigación como el IGP y el Instituto del Mar del Perú (Imarpe). Y a esos pocos se les paga bien.

— Para Modesto Montoya, otro científico peruano, la universidad no está formando científicos. ¿Usted está de acuerdo?

Un mercado de trabajo para los científicos en el Perú debería ser la cátedra universitaria. El profesor universitario debe ser un investigador, sobre todo si es de posgrado. Esa debería ser la meta de todo científico peruano que logra estudiar fuera: enseñar en el Perú. Y las universidades, para ofrecer posgrado, deberían tener programas de investigación, y eso cuesta. Pero ahora existe Concytec, que financia proyectos de investigación. La situación no es la ideal, pero es mucho mejor que la de antes.

— Estamos en una coyuntura electoral. ¿Qué  prioridad debe dar el próximo gobierno a la ciencia?

El Estado debe tener la motivación de crear conocimiento desde las universidades y más desde el posgrado. Por eso fue buena la reciente iniciativa de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) de convocar a los candidatos a la presidencia para que expongan sus proyectos para la ciencia y la tecnología. No pude ir por viaje, pero sé que no fueron todos, aunque sí mandaron delegados. Y eso, al menos, está bien porque un candidato no tiene por qué saber de ciencia, pero en su equipo debe haber especialistas, quienes luego, como gobierno, se harán cargo del sector. Ningún candidato me ha hecho consultas.

— ¿Y cómo debería ser una gestión óptima del Ejecutivo en ciencia y tecnología?

Por ejemplo, la prevención de desastres es labor del Estado y eso depende de un conocimiento profundo y de buenos profesionales dedicados a la investigación. La prevención justifica el interés que debería tener el Estado en hacer ciencia. No quiero ser negativo, más si hay dinero para becas en Concytec, pero, ¿cuánto invierte el Estado en ciencia y tecnología? Un porcentaje mínimo del PBI. Creo que no llega ni al 0,15%. Chile invierte el 1% y un país desarrollado, el 5%.

— ¿Cómo se puede revertir esta situación?

Todo parte de que el Estado le dé la importancia debida a la universidad y al posgrado. El país no puede ignorar lo que la humanidad conoce. No necesitamos demasiados científicos por cada mil habitantes, como hay en los países desarrollados, pero sí debemos tener algunos. Estos salen de las universidades y, si no crean conocimiento, terminan trabajando en la empresa privada. Todos ganan. De ahí la importancia de la universidad y de sus profesores.

— ¿Hasta cuándo seguirá vinculado a la ciencia?

Hace más de un mes envié al ministro del Ambiente [Manuel Pulgar-Vidal] mi carta de renuncia por edad, pero él no me la ha aceptado. Tengo casi 82 años y he empezado a tener limitaciones, no en el pensar, pero sí en la memoria reciente. Seguiré hasta el final de este gobierno a cargo del IGP. Luego me retiraré de la ciencia activa. Me dedicaré a leer sobre ella.

Perfil

Nacimiento: Piura, 22/4/1934

Grados académicos: Ingeniero mecánico electricista por la UNI. Maestría y doctorado en Física Aplicada por la Universidad de Harvard.

Cargos: Presidente del IGP y de la Academia Nacional de Ciencias. También integra la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU.

Luis Silva Nole – El Comercio