Fernando Camargo es un peruano que está haciendo historia en lo más alto de la comunidad científica de Estados Unidos. Años atrás, en su natal Arequipa, de pequeño observaba, con inocente asombro, la variedad de papas y cebollas que cultivaba su padre, despertando así un incipiente interés por la biología. Jamás pensó que esa escena cotidiana sería el inicio de una carrera de éxitos, que ahora lo coloca en el podio de los más destacados científicos del mundo.

Quizá tampoco pensó que podría convertirse en una pieza clave en la lucha, que se libra a diario, contra una de las temibles enfermedades en el mundo: el cáncer. ¿Cómo así? Las investigaciones biomédicas sobre un nuevo tratamiento contra el cáncer que el peruano Camargo realiza para la Universidad de Harvard le valieron el reconocimiento de la Fundación Vilcek, que premia cada año a inmigrantes que destacan por sus aportes a EE.UU.

Camargo recibió el prestigioso premio de la Fundación Vilcek, junto a otros inmigrantes destacados en una ceremonia en Nueva York, donde obtuvo un trofeo y 100 mil dólares.

Labrarse un nombre y un futuro en un país ajeno no es fácil, pero nuestro compatriota lo logró y con creces. Camargo manifestó a la agencia EFE que la competencia profesional en Estados Unidos es intensa. “Por eso recibir este reconocimiento por desarrollar nuevas ideas como latino es un gran honor”, acotó.

Estudió un año medicina en la Universidad Católica de Santa María en Perú, pero como anhelaba realizar investigación científica probó suerte en EE.UU.

“Envié treinta solicitudes para ingresar a universidades estadounidenses; pero solo me aceptaron en una y con beca”, recordó. Fue así que en 1997 comenzó a estudiar Bioquímica en la Universidad de Arizona en Tucson. Siguió sus estudios en el colegio de medicina Baylor, en Houston, hasta obtener su doctorado en investigaciones biomédicas en 2007.

Su aporte. “El doctor Camargo es un científico joven y brillante cuyo trabajo ha desvelado procesos que regulan el crecimiento de los órganos del cuerpo. Él está trabajando en utilizar este descubrimiento para aplicaciones clínicas, incluyendo el tratamiento del cáncer y la medicina regenerativa”, dijo Jan Vilcek, creador de la fundación Vilcek.

El doctor Camargo y sus colegas han descubierto la función de una proteína de señalización celular llamada Yap1, que controla el crecimiento de las células y el tamaño de los órganos del cuerpo. Este hallazgo tiene implicaciones importantes para la regeneración de tejidos, órganos, el trasplante de células y el cáncer.

Asimismo, estos trabajos permitirán desarrollar fármacos que inactivarían ciertos complejos de proteínas que son las que promueven el desarrollo del cáncer de hígado, de esófago, de piel. “Eso será espectacular”, confía.

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