Con el objetivo de entender la evolución de la Amazonía, la Escuela de Ciencias Geológicas e Ingeniería y la Escuela de Ciencias De la Vida y Biotecnología de Yachay Tech organizaron una excursión para realizar varias investigaciones científicas.

En la expedición participaron varios docentes e investigadores y Patricia Rengel, estudiante de Yachay Tech, ganadora del concurso “Expedición Oriente” que otorgaba un cupo a un estudiante para acompañar al equipo de expertos.

Entender la evolución de la cuenca amazónica, es decir, cómo surgió, en qué momento nació la biodiversidad y cómo la misma ha ido cambiando a través del tiempo y de diversos eventos climáticos como las glaciaciones y calentamientos, es el propósito de esta investigación. Para poder lograr esto, se seleccionó previamente la cuenca del rio Napo en la ciudad de Tena como ubicación ideal para encontrar fósiles y diferentes tipos de rocas.

Una de los descubrimientos fue por parte del docente e investigador de la Escuela de Ciencias Geológicas, Edwin Cadena, quien descubrió el fósil de una hoja desconocida, grabada en el interior de una roca,  y un coprolito, un excremento animal fosilizado.

El fósil  será enviado al Plant Science Center Chicago Botanic Garden para determinar si existen partículas de polen que proveerán datos específicos sobre la hoja y ayudarán a entender de mejor manera cómo funcionaba la biodiversidad en la Amazonía miles de años atrás.

Actualmente existen dos teorías sobre el origen del fósil de la hoja: La primera contempla que perteneció a la época del paleógeno, hace 45 o 50 millones de años, después de la extinción de los dinosaurios, debido al sitio en el que yacía al momento de su descubrimiento. La segunda teoría surge luego de estudiar el contexto del área donde fue encontrada y su topografía ya que señala que podría no ser tan antigua como se pensó inicialmente y que podría ser una hoja más reciente, de aproximadamente unos 40 mil o 50 mil años, de la época de la última edad de hielo.

Para esclarecer esta duda sobre su antigüedad, se tomó una muestra del fragmento de la roca para enviar al Instituto de Investigaciones en Estratigrafía en la Universidad de Caldas, Colombia, con el objetivo de realizar el análisis palio inogeno, que se encargarán de analizar las esporas que determinan la edad de la roca. Conocer la edad de la hoja permitiría conocer los orígenes de la Amazonía y se convertiría en una puerta de cooperación con varios investigadores del mundo para iniciar distintos proyectos de investigación en la zona.

En cuanto al descubrimiento del coprolito, su origen podría dar un panorama de la biodiversidad de la fauna que habitaba el bosque amazónico hace 15 o 20 millones de años. Se realizará una tomografía computarizada similar a lo que se usa actualmente para estudiar el cerebro, aplicada a los fósiles, lo cual permitirá identificar qué hay en el interior, logrando determinar la dieta que tenía y así reconstruir las condiciones del hábitat de ese tiempo.

La cantidad de especies y la biodiversidad de esta zona hacen que la región amazónica sea considerada el océano verde del planeta. Su potencial en investigación ofrece oportunidades para la geología, biotecnología y la biomedicina como fuente de nuevas medicinas alternativas, explicaciones sobre el cambio del medio ambiente y nuevos métodos para la generación de energía.

El Ciudadano