A pesar que hay avances representativos en participación de la mujer en las diferentes ramas de la ciencia, hay muy pocas mujeres en los puestos de decisión y de poder en las universidades e instituciones científicas, explicó Sandra López Vergès, ponente en el primer Café Científico del año, organizado por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e innovación (Senacyt).

Con el lema ‘Mujer y Ciencia’, el evento reunió a mujeres vinculadas a las ciencias; investigadoras, asistentes y aquellas que trabajan día a día para el desarrollo de la ciencia en Panamá.

La doctora López, investigadora del Instituto Conmemorativo Gorgas, abordó el tema ‘¿Cómo encontrar el equilibrio entre la vida personal y los retos como investigadora?’.

Durante su disertación, señaló que ser madre es un aspecto que juega en contra para el ascenso en el mundo profesional de la ciencia, debido a las responsabilidades que conlleva y la perspectiva de la sociedad sobre el rendimiento laboral de una madre.

‘En este medio tan competitivo es difícil para las mujeres encontrar un equilibrio entre las exigencias de la investigación, las tareas del hogar y la educación de los niños. Labores que mayoritariamente siguen siendo realizadas por mujeres en nuestra sociedad’, dijo López.

‘Regularmente las autoridades asumen que si eres madre rendirás menos en tu labor, lo que representa un aspecto en contra de la mujer’, afirmó.

A pesar de esto, agrega la doctora, los cambios culturales y sociales se dan rápidamente lo que es un punto positivo para encontrar el equilibrio entre lo personal y lo profesional para la mujeres que aman las ciencias.

Por su parte, Carmenza Spadafora, investigadora del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología AIP (INDICASAT AIP), hizo un breve recorrido por la historia de la humanidad, demostrando cómo se hizo necesario la participación de la mujer en el desarrollo de las ciencias.

‘La ciencia, tecnología y matemáticas necesitan de la sensibilidad de las mujeres. El hombre puede ser sabio y fuerte, pero no puede realizar varias actividades a la vez, facultad concedida a la mujer y comprobada científicamente’, apuntó Spadafora. Añadió que se necesitan políticas que permitan el derecho de conciliar trabajo y familia.

La población estudiantil de la Universidad de Panamá desde 1998 hasta el presente es en promedio 66.5% femenina y 33.5% masculina. El 70% de los que egresan son mujeres y el 50 % del personal docente es femenino.

‘En la mayoría de los casos, la mujer pospone o reduce su producción científica y muchas veces la formación al más alto nivel, por la deuda de cuidados o deuda patriarcal que existe en la familia’, manifestó la doctora Argentina Ying.

En esta dirección López Vergès afirmó que en Panamá ‘únicamente hay dos o tres investigadoras distinguidas, menos del 10%’.

Según datos de la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt), de los 429 proyectos de investigación adjudicados por este organismo, 31% de los investigadores principales (IP) son mujeres. A nivel del Sistema Nacional de Investigación (SNI), 31% de su membresía es femenina y 46% de las becas de Senacyt para la formación y capacitación del recurso humano panameño, fueron otorgadas a mujeres.

Keila Rojas – La Estrella de Panamá