Hace un año, centenares de cruceristas de todo el mundo (de los que llegan a Islas de la Bahía) viajaban a las fincas de San Manuel, Cortés, para conocer el proceso de corte, selección y empacado de los bananos. Ahora, en 2016, eso es imposible.

Los productores de bananos han tomado medidas radicales y ya no permiten que extranjeros y hondureños (que hayan viajado en los últimos seis meses a países asiáticos o africanos) ingresen a las plantaciones porque en los zapatos pueden transportar el hongo Fusarium oxysporum f. sp. cubense.

Ese hongo desata en las plantaciones el Mal de Panamá, una enfermedad que los productores lograron combatir a finales de la década de 1950 al cultivar una variedad más resistente (la Cavendish) en sustitución de la que era vulnerable (la Gros Michel).

Desde entonces, todas las plantaciones de banano de Honduras han permanecido libres de ese devastador mal; sin embargo, seis décadas después vuelven a estar bajo la amenaza con la propagación en otros continentes del Mal de Panamá Raza 4 Tropical (conocido como FOC R4T).

La Raza 4 es la cuarta versión del Mal de Panamá y es temida por todos los productores porque ataca la generosa y anteriormente resistente variedad Cavendish.

“Tenemos información de que esta enfermedad ha causado la destrucción de las plantaciones en otros países. Si esta enfermedad llegara a Honduras, afectaría económicamente a todos”, advirtió Óscar López, presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Bananos de Honduras (Aproexbah).

A principios de la década de 1990, los científicos detectaron el Mal de Panamá Raza 4 en Filipinas, Taiwán, Indonesia, Malasia, China, posteriormente en Omán, Jordania, Pakistán, Líbano y Mozambique.

La enfermedad no ha llegado a América Latina; no obstante, los productores de Honduras han extremado las medidas de prevención luego de que la Raza 4 apareciera en 2015 en el norte de Australia.

Para el caso, los productores afiliados de la Cooperativa Agropecuaria San Manuel Limitada (Casmul), con sede en San Manuel, Cortés, han instalado una caja con una esponja empapada con el químico Banaril (Dymethyl Benzil Amonium) en la entrada de las 400 hectáreas cultivadas.

Los visitantes deben obligatoriamente pararse sobre la esponja para matar cualquier microorganismo que transporten en los zapatos.

Además, “en junio del año pasado dejamos de recibir a los cruceristas con el fin de evitar que esa enfermedad llegue a nuestras fincas”, dijo Agenor Miranda, vicepresidente de la cooperativa Casmul, uno de los proveedores de la nortemaericana Dole Food Company.

Consorcio

La Fundación Hondureña de Investigación Agrícola (Fhia) comenzó el año pasado a emitir alertas en todo el sector bananero y este año ha establecido un consorcio con una empresa de Guatemala y otra de Australia para hacer investigaciones y desarrollar una nueva variedad resistente a la Raza 4.

“No puedo revelar el nombre de las empresas por motivos de confidencialidad. El consorcio tiene el proyecto para desarrollar el material genético resistente y ya vemos señales promisorias”, dijo Roberto Tejada, gerente de Comunicaciones de la Fhia.

En abril próximo, el científico de la Fhia Juan F. Aguilar expondrá los avances de las investigaciones en el Congreso Internacional del Banano que será celebrado entre el 19 y 22 de abril en Miami, Florida.

La Prensa