Antes que ingresara al Congreso el proyecto del gobierno, Guido Girardi intentó en varias oportunidades legislar sobre aborto. Cree que es un tema urgente, equiparable en importancia a la aprobación del voto femenino en los años 40. “Detrás de esto subyace una discriminación y una brutal forma de autoritarismo hacia la mujer. No sé si un hombre aceptaría poner su cuerpo a disposición de otro ser humano sin su consentimiento, o si aceptaría que le dijeran que le van a sacar un riñón”, dice el senador del PPD, y añade que el proyecto tiene un “sentido de reparación”, al despenalizar una práctica -aunque bajo sólo tres causales- a la que la dictadura le aplicó sanción de cárcel.

Pero la legislación anterior no consideraba la tercera causal, que permite abortar en caso de violación.

Era una cosa más amplia y donde evidentemente se incorporaba. La causal de violación para mí es la que tiene más justificación de todas, porque ahí subyace la más brutal violación del derecho humano de la mujer: se coarta su decisión de si acepta o no una relación sexual. Y que no pueda decidir si interrumpe el embarazo que fue producto de eso, para mí es una legitimación de la violación y un premio al violador desde el punto de vista evolutivo, porque puede trasmitir sus genes a la generación futura.

¿Puede precisar a qué se refiere?

Hay un libro que se llama “El gen egoísta”, y el concepto es que los genes construyen estructuras, construyen nuestros cuerpos para adaptarse y sobrevivir a la generación futura. Además, se obliga a que la mujer viva esa violación a perpetuidad, porque muchas mujeres pueden ver al violador cada vez que miran a ese hijo. Y en tercer lugar, se condena a la víctima a ir a la cárcel, no al victimario.

Los que se oponen al aborto dicen que el feto también es una víctima.

Muchos están en esa postura en el mundo de la elite, y si tuvieran una hija de 13 años que fuera violada y quedara embarazada de un delincuente, no sé si su respuesta sería la que sostienen públicamente. Le aseguro que si en Chile existiera un brigada de la PDI sobre el aborto, un Ministerio Público que investigara el aborto en mujeres pertenecientes a la elite -y muchas veces vinculadas a personas importantes del país-, no duraría mucho una sanción penal al aborto terapéutico o al aborto en general. Hay toda una hipocresía, porque hay muchas cirugías de apéndice que no son cirugías de apéndice, muchos embarazos tubarios que no son tubarios y muchos viajes a Buenos Aires y otras partes que no son viajes turísticos.

¿Conoce algún caso en la élite política nacional? 

No sé si en la élite política… Hay casos. Aquí hay una historia escrita por hombres y una visión conservadora, una concepción religiosa, porque desde el punto de vista de la biología, de la ciencia, el óvulo fecundado no constituye persona humana. ¿Hay vida? Sí, hay vida. ¿Persona humana? No, no hay persona humana. Desde el punto de vista religioso se le da un estatus de dignidad moral a la fusión de aminoácidos, de proteínas y de ADN, pero por una dimensión mágica, sobrenatural, que es legítima para quienes profesan una religión, pero no se le puede imponer al resto de la sociedad. Entonces, se quiere imponer esta visión de que lo que hay detrás de esto es una persona sujeta a derechos que se está matando, y no: ahí lo que hay es una fusión de ADN y de proteínas.

En su opinión, ¿un no nacido no es sujeto de dignidad moral? 

Para mí tiene dignidad moral en tanto es persona, y es persona cuando hay un sistema nervioso central desarrollado. Es tan así, que a una persona que tiene muerte cerebral, a pesar de estar íntegra, tú le puedes sacar los órganos, porque no tiene cerebro, no tiene estado mental. Hay una parte muy importante en el desarrollo del embrión y del feto donde no hay sistema nervioso central, antes de las 12 semanas. Ésta es una discusión científica, no puede ser una discusión religiosa.

Pero la Constitución chilena establece que “la ley protege la vida del que está por nacer”.

La Constitución chilena fue hecha exactamente por los mismos, es una Constitución autoritaria, hecha a sangre y fuego, en las penumbras, justamente por estos conservadores que se sienten poseedores de la verdad y de los valores verdaderos.

¿Usted quiere que en la nueva Constitución ya no se proteja la vida del que está por nacer?

Estoy por que en la Constitución se consagren los derechos sexuales y reproductivos que son una demanda universal, y por que se espalde la declaración universal de derechos humanos, que no habla del huevo fecundado, sino de que los seres humanos nacen libres e iguales.

¿Qué le parecieron los cambios que hizo la DC al proyecto en la Cámara?

Renunciamos a muchos temas que consideramos importantes, pero si eso permite un acuerdo, estoy dispuesto a eso. Hay cosas que me parecen controvertidas. Por ejemplo, tú puedes tener una guagüita con anancefalia y darte cuenta a las 15 semanas, y es absurdo ponerle plazo. Y lo mismo la obligación de denuncia.

¿Cómo evalúa la posibilidad de que la DC bloquee el proyecto en el Senado?

Estoy seguro de que la mayoría de los senadores DC, después de una reflexión, van a respaldar estas causales. No se renuncia a los principios y a los valores que uno tiene por permitir que los demás puedan expresar sus propios valores.

El ministro del Interior expresó sus dudas sobre causal de violación. ¿Qué piensa de eso?

Hubiera preferido que, siendo éste un tema encabezado por la Presidenta, se hubiera resuelto antes en el comité de ministros, porque sino se genera una sensación de descoordinación. Pero en general Burgos ha sido un buen ministro del Interior.

¿Qué le parece que el rector Ignacio Sánchez haya dicho que va a pedir a los médicos de la UC firmar objeciones de conciencia?

Creo que sólo puede existir objeción de conciencia individual, y sólo si hay una alternativa. Pero también estoy abierto a hacer una excepción sólo para el hospital clínico de la U. Católica, que es propiamente de la iglesia.

Macarena Vega – La Tercera