Equipo de Bolivia gana en la cuarta versión de la carrera solar por el desierto chileno

El equipo Bolivia, con su monoplaza Inti-2, se consagró campeón de la carrera solar Atacama en la categoría Híbridos, única competencia de vehículos impulsados por energía solar en América Latina. Recorrió un total de 711 kilómetros por el desierto chileno e hizo un tiempo final de 29:58:00.

“Simplemente….. ¡Ganamos! ¡¡¡Llegamos!!! ¡¡Quinta etapa vencida!! Bolivia concluyó el recorrido total de la carrera ecológica más exigente (Sic)”, publicó el Equipo Bolivia en su cuenta oficial de Facebook.

En segundo lugar quedó el equipo Sena de Colombia con 27:55:00 y tercero finalizó Surya de Chile con 31:35:00.

La carrera se realiza cada dos años y en esta versión atravesó las poblaciones de Iquique y Tocopilla, en el norte del país trasandino.

La Razón Digital

 

Universidad de Concepción ganó principal categoría de la Carrera Solar Atacama

Nuevamente, un equipo chileno se coronó campeón de la categoría Evolución, la principal de la Carrera Solar Atacama, que agrupa a los vehículos que se mueven impulsados solo por la energía del Sol.

Esta vez, el título recayó en el equipo Solar Kan, de la Universidad de Concepción, quien con su vehículo AntuNekul 2S logró arrebatar la ventaja que, durante buena parte de la competencia, llevaba el equipo italiano Onda Solare y su Emilia 3.

La competencia, que culminó ayer con la premiación de los ganadores, no se define por quién llega primero, sino por la mayor cantidad de kilómetros recorridos con el uso exclusivo de energía solar. El AntuNekul 2S completó 1.736 kilómetros de los 2.300 que estableció como desafío la organización, mientras que el Emilia 3 solo logró cubrir 1.674.

Aunque el vehículo italiano llevaba ventaja respecto del chileno, no pudo llegar a uno de los puntos de control antes de la hora de cierre. Si esto ocurre, el vehículo debe ser remolcado hasta el siguiente punto, sin que se cuenten sus kilómetros recorridos en la tabla general. El Emilia llegó 22 minutos después del plazo al primer control de la última etapa (Antofagasta-Pozo Almonte) y fue penalizado. El tercero en competencia fue Apolo 3, de la Universidad de Santiago, que recorrió 808 kilómetros.

“Hemos estado en todas las ediciones desde 2012 y, en particular, esta fue la carrera más difícil”, reconoce Gabriel Martínez, jefe de proyectos y fundador del equipo ganador. Es así como el día 1 no pudieron terminar la primera etapa, ya que no les alcanzó la carga. Como si fuera poco, robaron, desde uno de los vehículos del equipo, el computador donde estaba toda la planificación de la ruta y su estrategia, por lo que tuvieron que reescribir el software . “Estábamos completamente desmoralizados”, recuerda. El segundo día las cosas mejoraron y lograron alcanzar al equipo de la Usach, pero solo fue tras el día de descanso, durante el cual lograron recargar a full el vehículo, que la situación mejoró. “Fue algo épico, ya que terminamos la carrera prácticamente con cero por ciento de carga en la batería, minimizamos el consumo”.

En la categoría híbridos, el título recayó en el equipo Bolivia y su vehículo Inti-2. Como ganó las dos primeras etapas de las cinco consideradas, quedó en ventaja respecto de Solar UDP, que repuntó en las tres jornadas finales, pero no alcanzó a completar el número de kilómetros suficiente.

Economía y negocios

 

Estudiantes de Girón se destacaron en carrera por el desierto en Chile

Después de recorrer ciudades y provincias como Tocopilla, Calama, San Pedro de Atacama y Baquenado, además de Iquique (al noroccidente de Chile); el vehículo participó en la categoría de híbridos durante cinco días contra 12 equipos de distintas nacionalidades, como Venezuela, Perú y Bolivia.

“Se siente una satisfacción muy grande. Todo el equipo está agradecido por esta oportunidad que nos dio la Institución de representar a nuestro país”, manifestó Heiner Ávil aprendiz de la carrera tecnológica Mantenimiento Electromecánico Industrial y miembro del equipo que diseñó, fabricó y ensambló el vehículo.

El ‘Desafío 2016’, como se llamó la cuarta versión de la Carrera Solar del Desierto de Atacama, inició el 21 de abril con las pruebas clasificatorias, en las que el ‘Fénix’ se ubicó de segundo. Este mismo lugar lo alcanzó en la meta, superado tan solo por el equipo boliviano y dejando en tercer lugar a la escudería chilena.

“Con resultados como este, demostramos que en el Sena estamos haciendo las cosas bien; nuestros aprendices e instructores tienen el conocimiento, la tecnología y el talento para generar cambios”, expresó el director general de la Entidad, Alfonso Prada.

Al final de la carrera solo llegaron ocho equipos de los trece que iniciaron la competencia, que tuvo una fuerte exigencia, tanto física como técnica, por los inhóspitos y áridos caminos de Atacama.

Para el capitán del equipo colombiano, el instructor Luis David Flórez, “diseñamos nuevos modelos de producción que garanticen un futuro autosostenible para el país y el planeta”.

El ’Fénix’ es un vehículo de tres ruedas, desarrollado con energías renovables. El desierto de Atacama tienen los niveles de radiación solar más altos del mundo. El equipo del Sena cruzó 750 kilómetros de esta zona geográfica con el monoplaza, impulsado por energía eléctrica y tracción humana.

Vanguardia