Un grupo de científicos del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (CIATEJ) desarrolla un modelo para modificar a través de la ingeniería genética la vacuna contra la tuberculosis.

La nueva vacuna es derivada de una proteína del gen hsp65, la cual presentó un efecto protector en un modelo de ratón diabético no obeso, destacó el líder de la investigación Mario Alberto Flores Valdez.

“Estamos trabajando en modificar la vacuna actual con componentes de la bacteria causante de infección, Mycobacterium tuberculosis. Tomando BCG (vacuna contra la tuberculosis) y modificando para que simule alguna circunstancia que va a ocurrir durante el ciclo de infección”, explicó Flores Valdez.

En una entrevista con la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el investigador explicó que trabaja en la hipótesis durante la fase crónica de la enfermedad, para buscar una protección contra la tuberculosis latente.

“Tenemos evidencia en un par de modelos de ratón, uno de infección crónica y otro de reactivación, donde protege mejor nuestra vacuna modificada que la que existe hoy en día”, indicó Flores Valdez, líder del proyecto.

La investigación presenta en la actualidad avances favorables en modelos animales; además, generó dos solicitudes de patentes a nivel nacional e internacional.

Sin embargo, Flores Valdez explicó que la investigación es temprana si se pretende llevar a niveles farmacéuticos, ya que tarda un tiempo aproximado de 20 años para comercializarse.

La vacuna usada a nivel mundial se denomina bacilo de Calmette y Guérin (BCG) y es la única certificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En México, dicha vacuna es la primera en aplicarse a los recién nacidos, la cual protege contra la tuberculosis meníngea, pero no contra la tuberculosis pulmonar y latente, mencionó el doctor.

“La diseminación es lo que sigue haciendo necesaria la aplicación de la vacuna, por la prevalencia de casos que hay. Esta protege únicamente a niños; un niño podría morir por la diseminación debido a que no tiene la madurez suficiente para contener la enfermedad”, indicó el especialista.

En México se presentan de 20 o 30 casos de tuberculosis por cada 100 mil habitantes, es decir unos 20 mil nuevos casos por año. Entre los estados con un alto índice son los de mayor población y población migrante, como Baja California, Nuevo León o la Ciudad de México, mencionó Flores Valdez.

El tratamiento contra la tuberculosis es largo debido a la velocidad lenta del crecimiento de la bacteria, mientras que la detección de la enfermedad tarda al menos dos meses, una vez que se sospecha de forma clínica la presencia de la enfermedad.

“Hay una etapa intensiva de tratamiento de dos meses y otra de aseguramiento de cuatro a seis meses. Durante ese tiempo se hace un seguimiento en el laboratorio donde se toma una muestra de expectoración para saber si el cultivo de la bacteria se vuelve negativo”, puntualizó el investigador.

Existen cerca de medio millón de casos que tuvieron resistencia a uno o varios fármacos en diferentes medidas, lo que representa un problema en la investigación para los especialistas, dijo Flores Valdez.

“Si te va bien y no presentas resistencia a los fármacos, en seis meses te curaste. Si te va mal, pueden pasar uno o dos años y no te vas a curar”, aseguró el médico.

Informador