No cabe duda alguna que el Atlas del Agua publicado por la Dirección General de Aguas, DGA, es un extraordinario trabajo de recopilación informativo acerca de uno de nuestros recursos naturales más preciados: el Agua.

Este Atlas es una fotografía del estado del arte de los recursos hídricos de Chile y, en tal sentido, se constituye en un indispensable componente que debiera -no solo- incluirse en la educación formal de nuestros jóvenes, sino también en una información elemental de la ciudadanía acerca de uno de los soportes vitales del que Chile ha sido bendecido por su abundancia, pero también del que padece por su escasez, en estos aciagos tiempos del cambio climático.

El Atlas del Agua publicado, se convierte en una potente herramienta para los diagnósticos hídricos locales de nuestras municipalidades y comunidades; es una plataforma técnica crucial para el diseño de estrategias hídricas y, en particular, un indispensable instrumento para la gestión ambiental, hídrica y climática de los municipios y organizaciones sociales.

No obstante, como todo instrumento técnico, el Atlas carece –por lo menos, percibidos en una primera lectura-, de algunos ingredientes clave.

Quiénes son los dueños del Agua de Chile

Respecto al tema de los derechos del agua en nuestro país (Parte IV, página 106 y siguientes), echamos de menos un desglose de información e identificación sobre los actuales usuarios de los derechos otorgados por la autoridad para el uso consuntivo y no consuntivo de los recursos hídricos de Chile.

Y esta información no es necesariamente una lectura política sobre estos derechos, ni menos supone juicios de valor. Tan solo es una indagación y revelación jurídica sobre quiénes son los dueños del agua de Chile. Para ello, bastaría un entrecruzamiento de información que permitiera poner de relieve quién es quién en el usufructo y disfrute de nuestro preciado recurso natural.

Y este tema es relevante debido a que el Agua, considerada como una mercancía en nuestro actual sistema, se ha constituido en un negocio apetecible por las grandes empresas. Según la Política Nacional para los Recursos Hídricos 2015 las “transacciones de Derechos de Aprovechamiento de Aguas han tenido un aumento sostenido desde al año 2005 en adelante, en coincidencia con la reforma del Código de Aguas del mismo año. De acuerdo a la información proporcionada por los Conservadores de Bienes Raíces a la Dirección General de Aguas, y según el tipo de transacción (compraventas, transferencias, arrendamientos, entre otros), más del 80% se concentran entre las Regiones de Coquimbo y Maule” (Página 30 y siguientes).

Cambio climático, causa y desafío sobre escasez hídrica

Otro ingrediente ausente, es señalar claras y explícitas las causas actuales de la escasez hídrica. Al revisar el capítulo sobre este asunto (Parte IV, página 118 y siguientes), comprobamos que no existe una sola línea que haga referencia al cambio climático como el causal global y local de la actual escasez hídrica, que aqueja a 194 comunas del país. Tan solo se menciona dos veces este grave problema en la propuesta de desafíos (Parte V, página 136 y siguientes) y punto.

Protección de Glaciares: Nuestras reservas hídricas estratégicas

Una ausencia importante en este Atlas es el análisis del proceso de derretimiento de nuestros glaciares debido al calentamiento global. Si bien el Atlas presenta un acucioso resumen de datos científicos acerca de estos recursos naturales estratégicos que Chile posee y que están catastrados por la DGA en su inventario sobre esta materia, no logra presentar un enfoque científico acerca de la vulnerabilidad de los glaciares chilenos debido al cambio climático. (Parte II, página 57 y siguientes).

Tal como la Política Nacional para los Recursos Hídricos 2015 lo señala, coincidimos que, en efecto, “los Glaciares en Chile han experimentado una fuerte tendencia al retroceso, mayoritariamente, debido a la variabilidad climática natural, así como también a causa del proceso de cambio climático” (Página 23 y siguientes).

Aportes innovadores ante la sequía

Un ingrediente que, desde la perspectiva municipal y ciudadana, también echamos de menos, tiene que ver con la ausencia del reconocimiento de las buenas prácticas que las municipalidades y la comunidad vienen desarrollando para enfrentar la escasez hídrica mediante tecnologías innovadoras como las plantas desalinizadoras.

En este sentido, en el capítulo referente a esta forma de hacerle frente a la sequía (Parte IV, página 130 y siguientes), podría hacerse mención a las experiencias que los municipios y sus comunidades han ejecutado en la V Región y específicamente en la comuna de La Ligua, donde el 22 de marzo pasado, Día Mundial del Agua, se inauguró la planta hídrica desalinizadora en La Ballena, que favorecerá a 300 familias que padecen de una de las mayores crisis hídrica que se registra en la Región. Valorar las iniciativas locales ante la sequía es muy importante en las actuales circunstancias de desafíos nacionales ante el cambio climático. Hay que fortalecer sinergias con todos los actores del país.

Los desafíos del Atlas

Este Atlas propone desafíos como Crear herramientas adecuadas para la heterogeneidad hídrica de Chile y enfrentar los impactos del cambio climático; Contar con un marco legal e institucional que considere tanto la diversidad y la escasez hídrica como fenómenos reales; Una nueva institucionalidad del agua que permita establecer coordinaciones interinstitucionales para avanzar hacia una gestión integrada del recurso hídrico; definir una política nacional de agua y una gobernanza adecuada para el conocimiento, investigación y gestión de ésta, entre otros

Desafíos insuficientes

Las actuales circunstancias de crisis hídrica y de desastres climáticos exigen desafíos mucho más ambiciosos que los propuestos por el Atlas.

Los que se señalan allí son necesarios y básicamente aluden a tres ejes: optimizar la gestión del conocimiento científico y técnico sobre el agua en Chile; generar una nueva institucionalidad hídrica con renovadas y eficientes políticas públicas sobre la materia; y promover una cultura ética y sustentable sobre el agua en la ciudadanía.

Todo ello, siendo indispensables tales compromisos, no bastan para asumir nuestras responsabilidades ante la severa crisis hídrica que nuestro país atraviesa y que, según todos los pronósticos científicos, se acentuará en los próximos años.

Nuestras sugerencias

En concordancia con los diagnósticos, reflexiones, propuestas y declaraciones que las municipalidades de Chile han producido sobre el tema hídrico en sus eventos nacionales de Copiapó el 19 de julio del 2013 y en Antofagasta, el 30 de enero de 2015, estimamos que el Atlas del Agua pudiera incluir las siguientes sugerencias aprobadas y suscritas por nuestras autoridades municipales:

  1. Nos hacemos partícipes de las crecientes demandas ciudadanas por la Nacionalización del Agua y nuestra voluntad política de contribuir al desarrollo y ejecución de una Política para los Recursos Hídricos.
  1. Reiteramos nuestro compromiso e insistencia por considerar el agua como bien nacional de uso público, elevar como garantía constitucional este derecho, facultando al Estado su distribución, los derechos de aprovechamiento a los diferentes sectores de nuestra sociedad, con criterios de equidad y sustentabilidad.
  1. Señalamos que el criterio de distribución de derechos de aprovisionamiento por parte del Estado, debe asegurar su uso para consumo humano, luego la producción de alimentos y posteriormente para otras actividades productivas considerando la sustentabilidad del recurso y la protección del medioambiente.
  1. Fortalecer la institucionalidad municipal respecto a la gestión hídrica, ambiental y climática, generando condiciones para la creación de Ordenanzas Municipales sobre el Derecho al Uso del Agua en nuestras comunas.
  1. Promover la Asociatividad Municipal sobre el Agua sobre la base a la gestión integral de cuencas hidrográficas; la colaboración solidaria entre comunas aledañas; el diseño y ejecución de líneas de acción y planes de trabajo conjuntos; buenas prácticas a replicar; estímulo a la resiliencia; entre otras opciones.
  1. Fomentar la Educación Hídrica, Climática y Ambiental en la escolaridad y ciudadanía, que permita avanzar en cambios de hábitos, y una corresponsabilidad en su uso, para generar una nueva cultura sustentable del Agua.
  1. Explorar fuentes de recursos financieros y tecnológicos, públicos y privados, nacionales e internacionales, que posibiliten la viabilidad y concreción de las iniciativas y propuestas hídricas en este evento, en forma autónoma de cada municipio o en asociatividad.
  1. Hacemos nuestros los convenios internacionales, que estiman inviolables los glaciares, considerando a este recurso como la principal fuente natural de preservación del agua del futuro. (Ver Ley Marco de Protección de Glaciares del Parlamento Latinoamericano)
  1. Consideramos pertinente que las empresas mineras, mediante normativas técnicas explícitas, deban adoptar las últimas tecnologías de punta existentes en el tratamiento de las aguas de relave, que eviten la contaminación del agua en tales sectores.
  1. Proponemos estudiar la necesidad y posibilidad de crear un Ministerio de Recursos Hídricos, ante la envergadura y gravedad de la crisis de emergencia y estructural que Chile hoy atraviesa.

Saludamos el aporte científico del Atlas del Agua, y valoramos su contribución al conocimiento sobre el agua en nuestro país. Y, tal como lo señalamos, debiera constituirse en un texto básico para nuestra educación formal y convertirlo en modalidades de información indispensable para nuestras comunidades.

Finalmente, consideramos que pudiera constituirse en una propuesta hídrica que sea sometida a consulta ciudadana y de las municipalidades, a fin de enriquecer sus contenidos, de promover su socialización y para optimizar las políticas públicas nacionales y locales sobre este urgente tema.

Comisión de Medio Ambiente,

Asociación Chilena de Municipalidades

Asociación Chilena de Municipalidades

El Ciudadano