Rosa Angélica Sánchez es directora general de recursos genéticos y biotecnología en el Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIA), pero el largo camino para llegar a este puesto implicó mucho esfuerzo, más de lo que requeriría un varón que aspira al mismo cargo.

Recuerda que una vez, cuando laboraba como subgerente de proyectos productivos en la Municipalidad de Echarati (La Convención, Cusco) y había que inspeccionar el campo y los cultivos, un funcionario municipal le dijo que ella no podía ir “por ser mujer”. Ello la llenó de indignación y la animó a demostrar que era tan capaz como cualquier otro de realizar aquella labor.

Pero ni el machismo que, aún en pleno siglo XXI, impera en nuestra sociedad fue capaz de impedir que esta valerosa mujer, natural de Chota, Cajamarca, salga adelante. Recuerda con mucho cariño sus años en la escuela primaria San Juan, en su tierra, y luego, a los 16 años, debido a la enfermedad de su padre, tuvo que mudarse junto con su familia a Lima, donde culminó sus estudios secundarios.

Y cuando parecía que la enfermedad de su padre truncaría sus sueños de ser profesional, consiguió una beca del Ministerio de Educación de Cuba, donde obtuvo su título de Ingeniero Agrónomo, y luego en el 2007 voló a España, nuevamente becada por sus cualidades, para hacer un Master of Sciences en la Universidad de Lleida (España).

“Ahora hay muchas más mujeres haciendo ciencia que antes, pero el problema es que no ocupan cargos directivos”, dice Rosa Angélica y los números la respaldan, pues, según un estudio de Manpower Group, las mujeres representan más del 50% de la fuerza laboral global, pero menos del 25% ocupa puestos de liderazgo de nivel superior.

Dicha firma realizó una encuesta a líderes en todo el mundo, quienes dijeron que la equidad de género está por lo menos a una generación de distancia, un promedio de 17 años para todos los entrevistados.

Los líderes masculinos de la Generación X y Baby Boomers son más optimistas y creen que estamos más cerca de la paridad de género, a 14 años.
Este grupo tiene la mayor parte del poder de decisión en las empresas –el 95% de los puestos de Director Ejecutivo de las 500 de Fortune son ocupados por hombres– y esto podría también explicar por qué algunos líderes consideran que el trabajo está concluido y la brecha está cerrada.

Las mujeres alrededor del mundo ven “el vaso medio vacío” acerca del tiempo que se requiere para la equidad. Las mujeres millennial son menos optimistas –anticipando 22 años– y sus homólogos masculinos están cerca de esa cifra (ver infografía).

Y la situación en el Perú no difiere de lo que pasa en el mundo.

Según el Informe Anual de Empleo en el Perú del Ministerio de Trabajo, existe una brecha salarial entre hombres y mujeres de S/ 425, lo que equivale a la cifra de 68 centavos por cada sol. Mientras que el ingreso promedio para un hombre es de S/ 1.341, para una mujer es de S/ 935.

En el caso de las y los servidores públicos, entre los años 2006 y 2013, los hombres han ganado, en promedio, 15% más que las mujeres. Desde el 2008, este porcentaje se ha reducido de 24% a 12%. No obstante, las brechas son disímiles según el grupo ocupacional: la mayor brecha salarial se encuentra entre los auxiliares varones y mujeres, pues los hombres ganan en promedio 72% más que las mujeres del mismo grupo. A ello le siguen la brecha entre profesionales varones y mujeres (41%), entre funcionarios/as y directivos/as (24%), en carreras especiales (14%) y en técnicos/as (3%).

Al respecto, la maestría en Estudios de Género de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) sostiene que en tanto exista la doble jornada para las mujeres no solo trabajan lo mismo en su empleo con menor sueldo, sino que además tienen mayor dificultad para acceder a cargos directivos, pues ocupan la mayor parte de su tiempo en el trabajo del hogar sin remuneración alguna y con poca ayuda de los hombres.

“Es por esto que es importante considerar que para generar equidad en el trabajo debemos tener claro que la equidad debe partir de las condiciones materiales con las que se dispone cotidianamente: si no garantizamos acceso a guarderías, una cultura laboral libre de sexismo, redistribución equitativa de las tareas domésticas a nivel de género y un pago igualitario por los mismos servicios, jamás sabremos del capital humano que el país desperdicia al relegar a las mujeres al hogar”, asevera el estudio.
Cifras de las mujeres
De acuerdo con estadísticas del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (al año 2014), la tasa de actividad femenina fue de 63,3%, muy por debajo de la que corresponde a los hombres (80,7%).

En tanto, la PEA asalariada femenina es de 39,7%, mientras que la PEA ocupada femenina no asalariada es de 60,3% (la PEA ocupada masculina asalariada fue mayor en 13 puntos porcentuales).

El 66,2% de empresas tienen como propietario a un hombre, mientras que el 33,8% a una mujer.

La República