En esta zona de fuertes vientos que favorecen fuentes alternativas de energía, el presidente Enrique Peña Nieto inauguró la segunda fase de la Central Eólica Sureste 1, proyecto de inversión privada que sirvió al mandatario para adjudicarle su viabilidad a la reforma energética y que forma parte de los 26 mil millones de dólares de inversión que tiene en puerta la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en esta nueva era.

Peña Nieto se mostró satisfecho de la inversión privada que ha traído la reforma energética, pues su objetivo ‘‘es detonar la generación de más energía que sea de mayor calidad, que sea energía limpia, amigable con el medio ambiente y, al final de cuentas, que sea una energía más barata que impacte positivamente en la economía de las familias mexicanas’’.

El mandatario fue más allá al celebrar el nuevo papel del sector privado en la generación de energía eléctrica: ‘‘La inversión del sector privado detonará proyectos tan relevantes que anteriormente sólo podía hacer el gobierno de la República a través de las empresas productivas del Estado, lo cual sin duda generaba una gran limitante al potencial y a la capacidad que nuestro país tiene para generar energía eléctrica y para explotar los recursos en el subsuelo, en aguas someras y en aguas profundas’’.

Mencionó que, como parte de los proyectos que tiene la CFE, se lanzará una licitación para un proyecto de transmisión de energía eléctrica desde el Istmo de Tehuantepec hasta la zona centro del país, lo cual demandará una inversión de mil 200 millones de dólares que realizará el sector privado.

Peña arribó al aeropuerto de la Base Militar 2, desde donde se desplazó a la central inaugurada, donde destacó que a partir de la reforma energética tanto Petróleos Mexicanos (Pemex) como la CFE entrarán en una etapa de mayor competitividad con el sector privado, que al tener otro marco regulatorio podrá invertir en la generación eléctrica, especialmente, dijo, de la energía limpia y amigable con el medio ambiente.

El Presidente dedicó casi todo su discurso a reivindicar la reforma energética y la consecuente inversión privada como fuente de beneficios. Y citó que, desde su aprobación, la energía eléctrica consumida por la industria se redujo en 39.4 por ciento; en el sector comercial bajó en 23.5; en alto consumo doméstico, 8, y en bajo consumo doméstico en 4 por ciento, a pesar de que cuentan con tarifas subsidiadas.

Además, aseguró, permitirá avanzar en una transición energética hacia una generación de electricidad que reduzca los consumos de combustóleo y diésel. ‘‘A la fecha, con la reducción del uso de combustóleo o de diésel –que además es altamente contaminante y más costoso, más caro–, hoy la CFE emplea 48 por ciento menos del que usaba en el año 2012, cuando empezó esta administración. El objetivo es que para 2018 esta reducción sea de 90 por ciento’’.

En su oportunidad, el director general de la CFE, Enrique Ochoa, dijo que la generación cercana a los 100 megavatios que producirá la central inaugurada equivale casi a los requerimientos que tiene la capital del estado, evitándose la emisión de 156 mil toneladas anuales de bióxido de carbono, si se utilizase combustóleo o diésel.

Con la ausencia del dirigente sindical Víctor Fuentes, Ochoa dedicó parte de su discurso a hablar de la relación laboral. A decir del directivo, la CFE ‘‘protegerá la fuerza laboral de nuestra empresa. La propuesta es a favor de la estabilidad laboral’’. Anunció que ‘‘se propondrán esquemas que garanticen el pago de las pensiones a los que ya se han jubilado o están por hacerlo’’.

‘‘Oiga, quiero ser presidenta’’

Hacia el final de la gira presidencial, en el contexto de la despedida de los trabajadores de la CFE y demás invitados a los que se acercó Peña Nieto, destacó una niña que le entregó al mandatario una carta, al tiempo que le externó su deseo de ser presidenta. Su pregunta sobre la forma en que lo podría lograr arrancó la sonrisa del titular del Ejecutivo federal.

Alonso Urrutia – La Jornada