Un hombre de letras también puede ser un hombre de ciencias, una combinación que ha hecho que su labor tenga desde miradas filosóficas, hasta la más certera aplicación matemática en la docencia e investigaciones realizadas. El profesor Luciano García Garrido es un ejemplo fehaciente.

Doctor en Filosofía y Letras, se graduó en 1960 en la Uni­versidad de La Habana (UH) y aunque parezca paradójico, des­de entonces su vida laboral estuvo centrada primero en el estudio de las ciencias matemáticas, hasta que tiempo después incorporó también las compu­tacionales.

“Nunca fui ajeno a la matemática. Dentro de las asignaturas la que más me gustaba era Lógica, que solo era impartida en aquella época en la carrera de Filosofía. Por eso me he dedicado a unir conocimientos y explicar, como teórico que soy, la profundidad aplicativa de modelos matemáticos en la computación y en la inteligencia artificial”, aseveró.

“Cuando empecé la vida laboral decidí in­cursionar en el mundo de las ciencias sin aban­donar mi formación inicial como filósofo, que me ha ayudado mucho en mi quehacer pedagógico”.

Durante 50 años ha ejercido la labor docente, principalmente en la UH. También presidió durante cinco lustros la Comisión Nacional de la carrera de Ciencia de la Computación, además de dirigir la confección de todos los planes de estudio para dicha carrera en Cuba. Actualmente es Profesor Titular Consultante en el Departamento de Ciencia de la Com­pu­tación, en la Facultad de Matemática y Compu­tación del propio recinto universitario capitalino.

—¿Qué importancia le concede a las cien­cias matemáticas y computacionales?

—Ambas están muy unidas. La computación no puede existir sin la matemática, porque ella es la que permite la modelación de estructuras y procesos en un dominio cualquiera de la realidad. Es la vía de solución aplicable a los problemas en un contexto.

“Existen muchos modelos matemáticos que sirven para describir determinados procesos, dígase económico, médico o industrial, y la computación ayuda a ver si son implementables o no. Sin dudas, esta ciencia ha logrado que los algoritmos tengan una aplicación efectiva y eficiente, es decir, que resuelvan de for­ma rápida y óptima, o al menos satisfactoria, los problemas reales que el hombre tiene día a día”.

—¿Cómo valora el desarrollo de esas disciplinas en Cuba?

—A pesar de todas las dificultades económicas que impiden no solo equipamiento y tecnología, sino también la obtención de literatura y software, se ha visto un avance nacional, no solo a nivel de investigación, sino también de universidad. La extraordinaria preparación de los jóvenes graduados y su capacidad profesional es necesaria para afrontar el despliegue universal de la computación en to­dos los dominios. Los especialistas de nuestra rama están en condiciones de asumir los retos del desarrollo inmediato y futuro.

—Hace poco más de dos meses recibió el Premio Raimundo Reguera, otorgado por la Sociedad Cubana de Matemática y Com­pu­tación, ¿qué significa para usted esa distinción?

—Recibirlo me hizo feliz, pues constituye el reconocimiento de mis compañeros, de la comunidad de matemáticos. Es muy alentador y estimulante saber que esta asociación aprecia y valora el trabajo realizado durante tantos años.

—Profesor, usted es el primer investigador en publicar en Cuba y América Latina sobre inteligencia artificial…

—Cuando yo me gradué de Filosofía continué mi investigación en Lógica matemática y luego incursioné en la inteligencia artificial. Fue en la revista cubana Pensamiento Crítico, en 1969, donde publiqué el primer artículo so­bre el tema.

Aunque ya existían investigaciones en este campo, la publicación “Lógica ma­temática e Inteligencia artificial” pretendía ex­plicar con una mirada filosófica lo que se estaba haciendo. Considero que la inteligencia ar­tificial es el desarrollo cualitativamente nue­vo de las ciencias computacionales.

“Contribuí en la revista con varias publicaciones, pero considero que el mayor aporte fue dar a conocer este nuevo enfoque científico en la solución de problemas”.

—Pero en opinión de muchos especialistas, el desarrollo de la inteligencia artificial podría implicar el fin de la humanidad, ¿comparte este criterio?

—Hay una carta internacional firmada por especialistas del tema, entre ellos Stephen Hawking. Esta plantea el peligro que representaría el mal uso de su aplicación. Los investigadores reconocen que en robótica, especialmente, pudiera tener un efecto negativo.

“Existen estudios en la actualidad sobre cómo insertar la conciencia y las emociones en una computadora. Entonces ¿cómo será la vida cuando existan robots capaces de pensar y sentir por ellos mismos? Hay debate al respecto. La inteligencia artificial ha logrado y estoy seguro que logrará un gran desarrollo y no creo que se deba frenar por esta razón”.

García Garrido asegura que su formación humanista lo ayuda en las clases al mostrarles a sus alumnos una visión histórica filosófica que les hace pensar por sí mismos más allá del cumplimiento o no de la relación entre leyes y propiedades establecidas en la ciencia.

Contar con el apoyo de la familia para Lu­ciano García ha sido el mejor regalo. “Si algo tengo que agradecer es el apoyo que me dieron mis padres y mis hermanos. Ellos trabajaron duro para ayudarme a convertirme en lo que soy. Mi hija ha seguido mis pasos, aunque es una científica pura y no una humanista”.

Sus 80 años no le impiden seguir ocupado y pensar en proyectos futuros, como es por ejemplo trabajar en la reedición del libro Ló­gica matemática. Igualmente pretende ha­cer uno acerca de los problemas filosóficos asociados a la inteligencia artificial. Para él, am­pliar el conocimiento existente sobre la ciencia de la computación es imprescindible porque “hay muchas cosas que han cambiado y es preciso actualizar a todos sobre estos temas”.

Los alumnos lo señalan como alguien que ha dejado huellas en su formación y que los ha ayudado a creer en sí mismos. Esto a la vez re­presenta un estímulo para que el “profe Lu­cia­no” (así le dicen) vuelva cada día al aula.

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