La incidencia de los rayos solares, el agua disponible y las cualidades del suelo no son los únicos factores que influyen en el crecimiento de las plantas. Para que este proceso ocurra en condiciones óptimas también es necesaria la presencia de unos seres unicelulares y muy exitosos para sobrevivir en el planeta: las bacterias.

Estos organismos han colonizado el interior de las especies vegetales, el terreno donde echan raíces y el líquido del que se nutren. El potencial hallado en ellos resulta de interés para el impulso de la actividad agrícola, pues representan una alternativa ecológica, eficiente y más económica frente al uso de fertilizantes químicos que afectan al ecosistema y agotan las propiedades del suelo.

Por ello, especialistas del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), adscrito al Ministerio del Poder Popular para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología (Mppeuct), aislaron 22 candidatas presentes en las plantas de arroz y capaces de producir hormonas que favorecen el crecimiento vegetal.

Seleccionar las bacterias endófitas más idóneas requirió la evaluación del comportamiento de, al menos, 100 de estos microorganismos recolectados en cultivos de arroz, ubicados en el estado Portuguesa. Este tipo de seres se caracteriza por penetrar los tejidos internos de la planta y hacer de ellos su hogar.

“Buscamos bacterias que además de producir las hormonas vegetales necesarias para el desarrollo también impidan la proliferación de hongos causantes de enfermedades. En ese proceso hallamos una que vive dentro de la planta, segrega la hormona y simultáneamente el compuesto antifúngico para el arroz. Esto ya es un éxito”, determinó el posdoctorante del Ivic y responsable del proyecto, Félix Moronta.

Para comprobar, de manera experimental, el potencial de las elegidas como biofertilizantes se debe inocular a las semillas de arroz con los microorganismos. Los resultados indicarán si son capaces de ingresar en el tejido interno de la planta y provocar los cambios fisiológicos esperados.

De las 22 bacterias con cualidades deseadas, tres no han sido reportadas en las bases de datos establecidas mundialmente para identificarlas. Sin embargo, han sido detectadas a través de métodos independientes de cultivo, lo que significa que probablemente se trate de aislados nuevos para la Ciencia y con las características básicas para ser consideradas fertilizantes biológicos.

Aliadas para el cultivo

El abuso de sustancias químicas y plaguicidas para mantener altas producciones agrícolas ha generado problemas como la pérdida de productividad de la tierra, la alteración de la calidad de los alimentos, la contaminación ambiental e incluso, enfermedades al ser humano.

Emplear productos biológicos y autóctonos para revertir esta situación es un compromiso que permitirá el fortalecimiento de una agricultura sustentable. “Hasta el momento el mundo de las bacterias endófitas ha sido poco explorado en Venezuela. Por eso nos interesó conocerlas y evaluar su potencial, pues tampoco hemos conseguido referencia de estos organismos -provenientes del arroz- como biofertilizante”, afirmó Moronta.

Los arrozales son paraísos para aislar bacterias. En estos agroecosistemas también es posible recolectar aquellas que habitan en la capa de agua que cubre al cultivo, llamadas cianobacterias, y que son capaces de almacenar el nitrógeno del aire. De igual manera, permite identificar y obtener a las bacterias denominadas riszoféricas, que forman parte de la tierra próxima a las raíces.

Aprovechar el nitrógeno disponible en el aire es una cualidad poco común en cualquier ser vivo, incluso de la diversidad microbiana. Esta capacidad de las cianobacterias, también conocidas como algas verde-azules debido a la coloración característica de la clorofila, es atractiva para un estudio posterior.

“Si podemos usar el sistema de acumulación de nitrógeno de las bacterias en los arrozales sustituiríamos el empleo de otros agentes químicos que impactan al suelo”, aseguró el posdoctorante del Ivic.

La investigación científica propone alternativas para intensificar la actividad agrícola disminuyendo la agresión contra el ambiente. A través de estudios es posible reconocer la acción de compuestos orgánicos y agentes biológicos para estimular la producción sana de alimentos que satisfagan la demanda.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en su publicación “Ahorrar para crecer”, propone el uso racional de fertilizantes orgánicos e inorgánicos en los cultivos, con la intención de no someterlos exclusivamente a la acción de los agrotóxicos. Asimismo, plantea la reducción del empleo de plaguicidas para controlar las plagas y el cultivo de variedades bien adaptadas y de alto rendimiento. Prensa Mppeuct/ Ivic/ Mariel Cabrujas M.

MPPEUCT – Gobierno de Venezuela