Científicos demostraron cómo el intercambio de material genético entre diferentes especies de mariposas ‘Heliconius’ amazónicas produjo patrones en las alas completamente nuevos. El hecho ha contribuido a la supervivencia de estas mariposas, debido a que por medio de estos patrones advierten sobre su toxicidad y alertan a los animales que quieren cazarlas sobre el peligro de enfermar si las consumen.

Estos hallazgos de las mariposas de la Amazonia colombiana, peruana y ecuatoriana fueron publicados recientemente en la revista ‘PLOS Biology’ por un grupo de investigadores de las universidades de Cambridge, Sheffield y York, en el Reino Unido; Harvard, en Estados Unidos; el Museo Nacional de Historia Natural de Francia, el Instituto de Investigaciones Tropicales Smithsonian de Panamá, la Universidad de Adelaida, en Australia, y la Facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas de la Universidad del Rosario, de Colombia.

“El estudio nos dio la posibilidad de entender genéticamente cómo se forma la diversidad que tenemos en mariposas en esta zona geográfica”, explica Carolina Pardo, profesora principal del Rosario y experta en genética evolutiva.

Pardo y Camilo Salazar, profesor asociado y también experto en este campo, explican que uno de los objetivos más importantes en biología evolutiva es poder conocer los mecanismos genéticos involucrados en el surgimiento de las adaptaciones en la naturaleza.

“Una adaptación es un rasgo que le permite a un organismo tener mayor probabilidad de sobrevivir y reproducirse en la naturaleza. Nosotros investigamos la genómica de la adaptación rápida en las mariposas del género ‘Heliconius’”, explica Pardo.

Genomas de un total de 142 individuos, correspondientes a 17 especies, fueron analizados durante cuatro años, en una investigación que sobrepasó el millón de dólares, los cuales fueron asumidos por el consorcio genómico de ‘Heliconius’.

La investigación muestra que dos de los elementos del patrón de coloración adaptativo más común en las alas de las mariposas ‘Heliconius’ y de especies pertenecientes a otros géneros y familias en la Amazonia –un parche rojo en la base del ala anterior y unos rayitos rojos dispersos en el ala posterior– son controlados por distintos switches genéticos (que pueden ser encendidos y apagados independientemente), y que surgieron en especies diferentes.

En la Amazonia, estos switches fueron intercambiados entre una gran variedad de especies y se reorganizaron en el genoma en diferentes combinaciones, generando así una gran diversidad de patrones alares que han favorecido la supervivencia de quienes los portan.

“Este trabajo muestra que el movimiento de genes con valor adaptativo entre especies (introgresión adaptativa) puede ser tan o incluso más importante que la mutación en la generación de diversidad”, explica Salazar.

Forma de evolucionar

Hace algún tiempo los científicos aseguraban que las especies se adaptaban exclusivamente por la acumulación gradual de mutaciones. Ahora la ciencia, con investigaciones como estas, muestra que si una especie ya tiene una ventaja que le permite ser exitosa en la naturaleza, la puede compartir con otras especies para que no tengan que desarrollarlas sin una base.

“Es una manera alternativa de evolucionar, más rápida y menos dañina”, señala Salazar.

Precisamente, eso pasó con los humanos. Se sabe que nuestra especie intercambió genes con otras especies humanas ya extintas (como los neandertales y denisovanos), y este intercambio genético pudo ayudarnos a sobrevivir en grandes altitudes y favorecer nuestra adaptación a nuevos territorios.

Con este estudio, los científicos de los diferentes países dan pistas de cómo se formó y se forma la diversidad de mariposas de la Amazonia, mostrando que existe un importante reservorio genético en la región y que este merece ser conservado.

“Queremos extrapolar el conocimiento y la metodología que tenemos en ‘Heliconius’ a otros insectos, para determinar cómo se adaptan a sus respectivos ambientes”, señala Pardo.

El Tiempo