Investigadores denuncian crisis generalizada en Conicyt

Alrededor de cinco meses de incertidumbre llevan investigadores beneficiados por las becas Fondecyt de iniciación y post doctorados. Esto porque la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica, Conicyt, no ha liberado los fondos de proyectos que ya fueron asignados, debido a que algunos becados mantendrían cierres pendientes de proyectos anteriores.
La situación afectaría a alrededor de 250 becarios quienes acusan que la institución solicitó nuevos documentos recientemente, demorando así el cierre de fondos previos.

Este martes representantes de los afectados se reunieron con autoridades de Conicyt para evaluar posibles soluciones. Carolina Rodríguez, postdoctorante de la Universidad Alberto Hurtado, señaló que la reunión fue satisfactoria “porque se explicaron situaciones que hasta ahora no habían sido aclaradas”. Sin embargo, manifestó su preocupación frente a la posibilidad de que muchos beneficiados pierdan sus fondos por quedar fuera del plazo.

“A nosotros nos preocupa que muchos de los documentos que se solicitan para cerrar los casos se han pedido recientemente cuando la tramitación de los mismos toma hasta 90 días. Entonces tememos no poder llegar a la fecha de plazo que nos han puesto para cerrar las becas y poder recibir nuestros fondos”.

Pamela Naulin es bioquímica y doctora en genética molecular y microbiología, actualmente se encuentra cursando su post doctorado en la Universidad Católica y lleva cinco meses sin percibir el sueldo comprometido por su beca. Un beneficio que la obligó a renunciar a su anterior contrato para poder adjudicárselo.

“El no recibir mi sueldo me está privando de darle una educación a mi hija, una educación que por mis estudios le podía permitir a ella. Es súper conflictivo, porque a la vez para poder seguir sosteniendo mi vida yo me he ido endeudando. Esto claramente tiene un perjuicio para mi bienestar después de haber estudiado una carrera, haber hecho un doctorado, haber sacado excelencia en el doctorado y aquí estoy sin sueldo y con una enorme incertidumbre”
Carlos Rivera, estudiante de doctorado de Ciencias Biológicas, se tituló en junio de 2015 y pese a que entregó la documentación necesaria en los plazos acordados, hasta hoy no ha podido cerrar su beca.

“Son personas que dedican su vida a investigar a hacerle un bien al país. Es algo que tal vez no tiene una producción a corto plazo pero ellos dejan de lado trabajos, familia o proyectos personales de otras índoles por formarse de manera avanzada en postgrados y de acuerdo a la inoperancia de Conicyt esto llega a ser muy frustrante. Están arriesgando cómo financiar su vida, además de que pueden perder sus proyectos”.

El organismo a cargo del desarrollo científico del país viene arrastrando una crisis desde hace tiempo. Prueba de ello es que en menos de seis meses renunciaron dos de sus presidentes: Francisco Brieva quien luego de su salida criticó duramente al organismo y su sucesor Bernabé Santelices quien renunció en enero de este año, luego de ejercer solo dos meses en el cargo.
El profesor y doctor en sociología Cristián Parker dijo que esto responde a una crisis general en el sistema de ciencia y tecnología en Chile, debido a que hay una insuficiente atención por parte del estado a las necesidades de desarrollo científico en el país.

En ese sentido, el académico señaló que el Estado debiera tener una política coherente y comprensiva respecto a lo que es el trabajo científico. Lo que, a su juicio, no existe porque “con los años se ha ido burocratizando y han habido muchas más restricciones. La Contraloría ha impuesto una cantidad enorme de trámites adicionales”, afirmó.

“A mí me parece que es una incomprensión de lo que es el trabajo en el mundo del conocimiento y con este tipo de políticas no vamos a favorecer el desarrollo de Chile. Porque uno de los elementos clave del desarrollo del país es que haya mayor inversión en ciencia tecnología e innovación y que realmente haya una comunidad científica más amplia que se desarrolle. Yo creo que aquí nos estamos disparando en la frente, porque el Estado y el Gobierno no le han dado la importancia que tiene”

Daniel Portales, director ejecutivo subrogante de Conicyt dijo que la institución está dando prioridad a estos casos, comprometió mejorar la comunicación con los beneficiados y dijo que estudiarán mover el plazo límite para la transferencia de recursos correspondientes a los nuevos fondos.

El Consejo Superior de Fondecyt se reunirá el 22 de marzo para decidir si extenderán o no el plazo para cerrar las becas.

Por Camila Medina – RadoUchile

 

Entregan propuesta para mejorar la ciencia

Hace seis años un grupo de científicos nacionales que se encontraban en EE.UU. por trabajo o estudios decidió formar Nexos Chile-USA, una red que reúne a los chilenos para generar, apoyar y fortalecer colaboraciones entre ellos y sus pares que se encontraban en Chile.

Cuando el año pasado se destaparon los problemas de la ciencia nacional, el centenar de científicos en territorio norteamericano decidió discutir y crear un documento con una visión común que ayudara a mejorara la situación. Así nace un documento de diez páginas en el que también participan los científicos que viven en Canadá. A fines de febrero, este trabajo fue entregado a las principales autoridades del país.

Más recursos

El texto valora la creación del ministerio de ciencias y plantea que es necesario dotar de mayores recursos estatales a los científicos y también una nueva estrategia de reinserción a nivel nacional para los que estudian fuera del país (Becas Chile), que considere un aumento en los puestos para investigadores jóvenes, tanto en la academia como la industria y la empresa privada. En ese sentido proponen la generación de centros tecnológicos y de investigaciones en todo el país.

Matías Escobar, estudiante de doctorado en Biología en la U. de Pennsylvania y actual director ejecutivo de Nexos, explica que el documento es un mapa de ruta y concentrarán todos sus esfuerzos en él.

“Nexos continuará atendiendo a las inquietudes, necesidades y ambiciones de los científicos chilenos con el fin de comunicarlas directamente a las instituciones de ciencia en Chile. El sello de Nexos es siempre proponer planes de acción. Estamos muy cerca de convertirnos oficialmente en una organización sin fines de lucro en EE.UU. lo que nos permitirá recaudar el financiamiento necesario para operar de manera acorde a los desafíos que nos hemos impuesto.

Modificar becas

Por su parte, Alexia Núñez, ex directora ejecutiva de la organización y una de sus fundadoras, explica que el principal problema es que hoy en Chile los ciudadanos no ven a la ciencia como un motor de desarrollo para el país.

Esta bioquímica de la U. Católica de Valparaíso, llegó a EE.UU. en 2008, para realizar su doctorado en neurociencias en la U. de Maryland. Siguió después con un postdoctorado en la U. de Colorado y en junio regresa a Chile para insertarse como académica de la U. Autónoma de Chile. “Es una problemática de educación e innovación. No se enseña ciencia a nivel escolar. No se premia la innovación sino la memorización y desde las autoridades hay escaso interés por dejarla como prioridad nacional”, reclama.

La red también propuso modificar la norma que regula Becas Chile (Decreto 664) para diseñar planes de retribución alternativos que consideren la colaboración científica desde el exterior con centros de investigación en Chile. Esto porque hoy los becarios deben “retornar” y “retribuir” al país según el tipo de estudio que realizaron. Esto los obliga, en muchos casos, a volver sin la seguridad de poder continuar sus investigaciones e incluso sin tener trabajo en Chile.

Por Ceciclia Yáñez – La Tercera

 

Vaivenes políticos y Fondecyt: la derechización de las ciencias en Chile

A finales de 2015 se desató lo que fue denominado como “la furia de los científicos”, quienes protestaron a lo largo de todo Chile para poner en jaque el objetivo de la generación de conocimiento en el país, visibilizar la precariedad laboral en el sector y además exigir un aumento del 20% de los recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt).

A meses de lo ocurrido y a días de que se definiera la nómina de beneficiados por los Fondecyt regulares de este año 2016, se dio a conocer el informe “¿Tienen los concursos de Fondecyt un trasfondo político?”, realizado por el Centro de Investigación Sociedad Economía y Cultura (CISEC), el que busca revelar si existe influencia de los vaivenes políticos a la hora de los Fondecyt, en un proceso de investigación más amplio que lo entregado.

Tema sensible para el mundo que se dedica a la generación de conocimiento y desarrollo de las ciencias, ya que esta institución por su denominación de origen busca establecer criterios técnicos y de sustento de la propuesta (70%) y “meritocráticos”, de antecedentes académicos (30%) para entregar los fondos que provienen del Estado y buscan fomentar distintas áreas productivas del país.

Según el estudio, que analiza las asignaciones de Fondecyt a las universidades chilenas entre los años 2007 y 2015, este criterio no es el único y hay “cambios importantes en años políticamente claves”, que “se pueden vincular fácilmente al perfil político que cumple una universidad en la discusión del país sobre la política educativa”, indica el sociólogo Alberto Mayol, uno de los titulares de la investigación.

Universidades estatales, confesionales y el paradigma educativo

El informe entrega un análisis a nivel institucional de los resultados del concurso Fondecyt en vista de las distintas asignaciones entregadas, entre los años 2007 y 2015, a distintas universidades según su grado de confesionalidad, su paradigma en la política universitaria (derecho a la educación y la libertad de enseñanza) y su pertenencia al Consejo de Rectores, G9 y el Cuech.

Según el “grado de confesionalidad”, el estudio establece que, a pesar de que en el año 2015 hay mayor financiamiento a instituciones no confesionales (61,21% – 30,07%), hay un cambio relevante de otorgamiento de Fondecyt desde 2010 en adelante. Según el informe, “se configura un nuevo orden, que tiende a estar más orientado hacia universidades confesionales”, lo que se mantiene hasta el año 2015, salvo en el año 2012 en que la balanza se corre hacia las universidades laicas.

Respecto a las instituciones que comprenden al paradigma de la política universitaria como “el derecho a la educación”, frente a las que lo ven como “la libertad de enseñanza”, de acuerdo al documento “la primera tiende a la educación pública, la segunda al mercado”. Los resultados establecen un comportamiento homogéneo entre 2007 y 2009 y luego un cambio drástico en 2010, “las universidades pro libertad de enseñanza pasan de 26% a 41%”. Se produce “un reflujo de este proceso en 2011 y 2012, para finalmente generar un nuevo orden”.

En cuanto a su pertenencia al CRUCH, se establece que la asignación de Fondecyt “ha seguido un proceso de incremento relativamente sinuoso, en el que se expresa una tendencia constante a aumentar los proyectos otorgados a instituciones fuera del Consejo de Rectores”.

Por otra parte, si se analiza la distinción entre universidades del Estado versus entidades no estatales, hay “un cambio radical en 2010 en favor de las no estatales, un rebote de los datos en 2011 y 2012, para terminar con aprobaciones de concursos regulares de Fondecyt en los años 2013 a 2015 equivalentes a las del año 2010 en la distribución estatal versus privada”. Por ejemplo, en el año 2015 se estableció un 35% a universidades del Cuech frente a un 67% a instituciones privadas.

Finalmente, respecto a la pertenencia al G9 –universidades privadas del CRUCH– y las adjudicaciones de Fondecyt regulares por parte de estas entidades, el informe establece que su comportamiento es diferente a las otras clasificaciones, pero “coinciden en un salto importante en favor de las entidades no estatales en 2010 y un fuerte reflujo en 2012. En 2013, año de su fundación, recupera lo perdido en 2012 y lo mantiene hasta hoy”.

La Nueva Mayoría converge con la derechización de las ciencias

Una de las principales conclusiones que arroja el informe es que en las cuatro dimensiones investigadas hay un cambio importante de los datos de Fondecyt regular asignados en el año 2010, lo que coincide con la llegada de Sebastián Piñera al Gobierno. “De haber politización de los resultados, las instituciones afines a las posturas educativas de derecha debieran mejorar sus rendimientos. Y eso es exactamente lo que acontece. Y de un modo notorio”, señala el documento.
e establece que entre 2009 y 2010 el cambio en el comportamiento de los datos en los 4 clivajes con más impacto es mayor al 12%, en circunstancias que los cambios entre un año y otro se suelen mover en ritmos de entre 1% y 5%. “Conocidos los contenidos de esa postura que podemos llamar la ‘derecha educativa’, es posible imputar que las modificaciones entre 2009 y 2010 son todas coherentes con un movimiento de derechización”, se expresa.

La segunda resolución es que en el periodo 2011-2012 hay un flujo hacia la ‘izquierda’, período que coincide con las movilizaciones estudiantiles, críticas al lucro de las universidades privadas y el aumento de apoyo a la gratuidad. Se “devuelven las variables a la situación pre 2010 o a veces incluso supera el punto de origen. Es un claro movimiento de lo que vendría a ser en la tradición chilena una ‘izquierdización educativa’ o, al menos, un giro progresista”, indica el informe.

Finalmente, entre las conclusiones se establece que los años 2013 y 2015 el documento señala que “la Nueva Mayoría converge con la derecha”, datos que se asimilan con aquellos obtenidos en 2010: “En 2013 y, sobre todo, en 2014 y 2015, los proyectos de Fondecyt regular son asignados a instituciones de un modo muy parecido al primer año del gobierno de derecha”.

Alberto Mayol explica que “el cambio de clima político que generó el movimiento estudiantil trajo numerosas transformaciones, pero su duración –por definición de lo que es un movimiento social– es limitada, lo llamativo es que la Nueva Mayoría, a pesar de haber absorbido parte del movimiento estudiantil en su agenda educativa, no traduce esta visión a este escenario científico y, por el contrario, se alinea más con el primer año de Sebastián Piñera”.

Por su parte Javiera Araya, creadora del informe, establece que “no es novedad que exista una tendencia a la ‘derechización’ de la ciencia en términos de la incorporación de criterios de evaluación de proyectos basados en las publicaciones ISI y cantidad de publicaciones por sobre la calidad de estas. Sin embargo, resulta perturbador que esta tendencia no solo responda a los criterios de evaluación, sino que también –como lo sugieren nuestros datos– a las características ideológicas de las instituciones y a la coyuntura política del país”.

Más que sesgo político falta de planificación

El informe ha generado distintas reacciones dentro del mundo científico. Para Mayol el principal problema de la incidencia de lo político es que “la asignación de concursos Fondecyt regular incumple su promesa de neutralidad política, al menos en el nivel institucional. Esto obviamente es muy grave para el principal concurso científico del país, que parece responder a la lógica de las cuotas”.

Por otra parte, otros reconocen que el informe pone en el tapete un tema que tiene relevancia y saber si hay o no incidencia de la política entre quienes deciden el destino de estos fondos, pero que hace falta ver un panorama más amplio.

Luis Castro, investigador del Centro de Estudios Avanzados de la Universidad de Playa Ancha, se pregunta si “¿alguien podría pensar que la política es una variable por antonomasia ajena a la instalación de la investigación como una cosa pública?”.

“Valoro el estudio porque permite reflexionar sobre la investigación en Chile y los escenarios políticos, sin embargo, las conclusiones pretendidas no se sostienen al no haber una mayor finura, problematización, precisión y descripción de las categorías de análisis y las complejidades que las sostienen”, agregó.

Castro sostiene que “si es que acogiéramos las conclusiones deberíamos llegar a comprobar el rol de los evaluadores externos y de los Grupos de Estudio. Es necesario ampliar el debate en torno la relación entre la política y la investigación científica sin sesgos preliminares”.

En la misma línea, para Matías Delgado –director de educación de Fundación Crea– es complejo definir una incidencia política real, pero el panorama de asignación de fondos estatales para investigación es complejo y especialmente crítico respecto al aparataje administrativo y la definición de políticas públicas al respecto.

“Vemos con bastante resquemor la dinámica de conformación del Consejo Superior de Ciencias y el Consejo Superior de Desarrollo Tecnológico. Sin poner en duda la calidad de sus miembros, creemos que el sistema de elección, donde son los mismos integrantes de este consejo los que postulan a los reemplazantes, puede generar prácticas endogámicas bastante complejas”, señala, al tiempo que agrega que es necesario integrar “lógicas de accountability y prácticas más democráticas, y abrir estos espacios a distintos actores de la sociedad civil”.

Para Delgado hay una sobrestimación de la empresa privada por sobre las comunidades locales o la sociedad civil a la hora de definir la asignación de fondos, “ejemplo de esto es la presencia de Álvaro Acevedo, gerente de SOFOFA Innova, dentro del consejo asesor de Fondef. Nos preguntamos si el desarrollo científico hoy es funcional a las necesidades de la sociedad chilena o solo al sector empresarial”.

Por otra parte, Katia Soto –bióloga marina y miembro de “Más Ciencia para Chile”– indica que “desde nuestro punto de vista, asignarle una dirección político-partidista a Fondecyt es algo bastante más complicado y necesita más datos”, pero reconoce que “algo importante es lo que ocurre en el año 2010”. Para la bióloga es necesario “considerar que hay una fuerte presión para abrir el abanico al cual se están entregando los recursos. Hemos visto cómo han aumentado la cantidad de recursos a universidades privadas que no son del CRUCH y una diversificación de áreas”, lo que podría influir en la baja de recursos a algunos tipos de instituciones.

Pero para Soto “es mucho más importante el sesgo que puede haber dentro de los grupos de estudios de Fondecyt. El problema empieza con algunos vicios que tiene el sistema” y la solución parte por generar un plan de inversión en función de las necesidades prioritarias para el país. “Hay que definir hacia dónde vamos a ir inclinando la inversión” y que esta no dependa del Gobierno de turno.

Finalmente, para Matías Delgado el cambio “tiene que ser parte de una reforma educativa integral, donde la demanda de mayor democracia y planificación no solo afecte el interior de las universidades, sino que también la relación de estas con la sociedad y principalmente el entramado institucional que determine las políticas públicas de educación, investigación científica y desarrollo tecnológico”.

Por Macarena Segovia – El Mostrador