Nasa ensaya en el norte de Chile dónde buscar vida en futuras misiones a Marte

Hace muchos años que el desierto de Atacama ha sido considerado por la Nasa como el lugar que más se asemeja a Marte. Por eso, el lugar se ha convertido en un laboratorio natural y el sitio para ensayar futuras expediciones al planeta rojo, y comprobar si existe vida en la superficie marciana.

El desierto más árido de la Tierra posee un ambiente hostil, con intensa radiación ultravioleta, poca agua y colonias microbianas subterráneas dentro de las rocas. Un escenario que producto de la sequía extrema y los minerales que se encuentran en el suelo hacen, según los expertos, que las condiciones sean similares a las de Marte.

Por ello, investigadores de la Nasa plantean la hipótesis de que en ese planeta podría haber vida oculta, tal como en Atacama.

Los expertos creen que debajo de la superficie de Marte, donde se minimizan los efectos de la radiación, pueden existir moléculas orgánicas conocidas como biomarcadores. Pero señalan que antes de realizar cualquier expedición se necesita practicar, ya que se requiere la capacidad de identificar un lugar con alta probabilidad para albergar vida, en donde se pueda controlar bien la operación.

Y es el objetivo de ARADS (sigla en inglés de Proyecto de perforación robótica para fines astrobiológicos), en el que trabajan más de 20 científicos de EE.UU., Chile, España y Francia.

Los expertos cumplieron en febrero su primera fase de ensayo en la Estación Yungay, un pueblo minero fantasma ubicado dentro de los lugares más secos de Atacama y propiedad de la Universidad de Antofagasta.

Brian Glass, científico del Centro de Investigación Ames de la Nasa e investigador principal del proyecto dice que el desierto de Atacama es como un “Marte analógico”, que los ayudará a encontrar la mejor manera de buscar vida pasada o presente en Marte, si es que existió.
Luis Cáceres Villanueva, doctor en Ciencias de la Ingeniería de la U. de Antofagasta, explica que en esta etapa inicial “se probaron metodologías para muestreo, las cuales serán utilizadas en futuras misiones a Marte”.

Agrega que “en las expediciones anteriores se han presentado errores, como dificultades en la obtención de muestras de suelo, porque falta más experiencia en el tema”.

En este primer estudio se buscó promover nuevas técnicas. Se practicó, por ejemplo, la perforación con un prototipo de taladro y un brazo de robot que transfiere muestras, para analizar las secuencias de la operación y medir si la velocidad del taladro era la adecuada.
Además se uso un prototipo del laboratorio de química húmeda (CMT) que se utilizó en la misión Phoenix en 2007 y un detector de signos de vida llamado SOLID, perteneciente al Centro de Astrobiología de España.

Los resultados de esta primera etapa se están analizando en distintas partes del mundo. En el caso de Chile se están realizando pruebas específicas, por ejemplo se está midiendo la actividad fotosintética dentro de las rocas y la posibilidad de vida fósil.

Las pruebas están programadas para realizarse durante cuatro años (una por año) y se espera que la segunda etapa sea en 2017, también en verano por la temperatura, en donde ocasionalmente también vendrán los investigadores a recoger datos.

Se estima que en 2019 se realizará el verdadero ensayo para en un futuro poder repetir el procedimiento en la superficie de Marte.

Otras investigaciones

De manera adicional, científicos de la U. Johns Hopkins y del Centro de Investigación de la Nasa, recogieron muestras de microorganismos que viven dentro de los hábitat de sal en Atacama para analizarlas en un laboratorio, ya que se cree que este ambiente podría ser el último refugio para la vida dentro de esta región extremadamente seca, la cual carece de plantas, animales y otros microorganismos.

La Tercera