“No hablar de medio ambiente o cambio climático en los medios es como estar en la Nasa y no hablar de cohetes”, expresó Ángela Posada Swafford, periodista científica cuyos trabajos hacen parte de medios especializados como Muy Interesante, National Geographic y Scietific American. Es becaria del programa Beca Knight de Periodismo Científico del Instituto Tecnológico de Massachussetts.

Posada Swafford estuvo presente en Barranquilla en una conferencia sobre periodismo ambiental y cambio climático, organizado por la Fundación Zoológico de Barranquilla. El escritora y periodista habló con EL HERALDO sobre las claves para escribir sobre temas de medio ambiente y contó detalles de su experiencia como parte de la primera misión colombiana a la Antártida, que se realizó a partir del pasado 14 de diciembre de 2014.

¿Cómo acercar los temas ambientales y científicos a la gente?

Lo que hace falta es tener el interés de meterse a entender la ciencia, porque el medio ambiente está lleno de ciencia. Por ejemplo, si no entiendes de cambio climático, no podrás hablar mucho de él. Es necesario comprender bien la naturaleza de las cosas para hablar de ellas. Hubo una época en que el periodismo de medio ambiente tendía a ser acusatorio y catastrófico, por lo que la gente también perdió interés en el tema. Actualmente hay un cambio de enfoque, es importante acercarse a las personas que están trabajando en estas áreas para abordar los eventos de manera profunda y con enfoques humanos.

Sería estupendo  tener el aval de los editores de fin de semana para publicar estas noticias que no son noticia, que uno busca visitando centros de investigación,  ya sea hablando con la Armada Nacional, por ejemplo,  para ver cómo trabajan ellos los estudios en la desembocadura del río Magdalena. También se construyen historias acompañando un día con un científico que esté estudiando cosas distintas, alguien que esté investigando sobre cómo hacer que los fríjoles, el maíz o la yuca resistan más calor o más inundaciones, ese es otro ejemplo. En el acompañamiento a este tipo de personajes tu empiezas  a conocer la historia detrás de la investigación, los desafíos como que está buscando financiación y con esos detalles se puede hablar de la problemática de una forma que duela menos, mucho más agradable.

Hay muchas maneras de presentar estos temas desde entrevistas, crónicas  contadas con ayudas visuales, las típicas herramientas que tenemos los periodistas. La noticia dura -del qué, quién, cómo, cuándo y dónde- es importante en el medio ambiente, pero esa noticia es peligrosa si no hacemos que esté bien redactada para que el lector entienda la cosas como son. Una noticia puede cambiarte completamente el chip, pero resulta que la información todavía no está completa  o no tiene ciencia básica, no la entiendes muy bien y ahí se queda la persona que leyó la nota convencida de una información errada.

¿Qué proyectos interesantes ha encontrado en la Región Caribe?

Trabajando con la Universidad del Norte encontré que están haciendo un estudio muy interesante en Bocas de Ceniza de ciencia básica de cómo funciona la desembocadura del río Magdalena. Hay estudios en biodiversidad de plantas y flores en toda la cuenca del Caribe, el bosque seco sigue siendo un ecosistema rarísimo y se está estudiando. El proyecto del aviario nacional que está en Barú, eso es algo único en el mundo.
Con la Comisión Colombiana del Océano, que son los mismos que estuvieron en la Antártida, ellos tienen un plan con el aval del gobierno para que en los próximos  5 años hacer un inventario de las especies que hay en la  Reserva de Biosfera Seaflower  que está en el archipiélago de San Andrés, es un proyecto importante porque le está permitiendo al país hacer soberanía a través de la ciencia. Estoy segura que hay muchísimas cosas más que se están explorando.

Usted fue la única periodista que acompañó la primera tripulación colombiana que viaja a la Antártida ¿cómo fue la experiencia de seguir de cerca esta iniciativa?

Fue interesante y también un reto. Yo ya había estado en la Antártida dos veces, pero fue lindo ir con Colombia y regresar con Colombia era algo que nunca me imaginé, ni en mis sueños más locos, que mi país llegara a tener esa visión. Cuando resultó fue un reto porque yo tenía que intentar explicarle al país qué se nos perdió allá abajo. Mucha gente estaba en contra de la iniciativa y no tenían por qué saberlo, ven esa zona tan lejos que no se entiende el sentido de gastar recursos en lugar de estudiar el río Amazonas o crear hospitales. Todo eso se tiene que hacer, pero también se necesita estudiar la Antártida porque allí hay respuestas a largo plazo, la ciencia funciona lenta, de aquí a 30 años tendremos resultados, si nos va bien. Sin embargo estudiar esa zona nos ayudará a entender cómo responden nuestros ecosistemas a cambios locales, porque estos están gobernados por la gran mamá blanca allá abajo.

Por otra parte fue genial convivir en un barco de la Armada durante tres meses. Éramos casi 100 personas y la experiencia fue de vivir en un barco naval, militar, donde te despertaban a las 7 de la mañana con pito y después de la levantada venían 10 minutos de música a gusto del oficial de guardia que ponía mucha champeta, ¡ya me las sé todas! Era muy divertido.

A las 7 y media todos se ocupaban en sus deberes, mientras el barco estaba en marcha los marineros cumplían su guardia rutinaria y los científicos hacían ensayos de lo que iban a implementar en terreno. Mientras tanto el capitán hacía ejercicios de adecuación del buque para que pudiera soportar el frío de las aguas polares, tenían que enseñar a los marineros cómo navegar entre los hielos. Para mí como periodista era tenaz porque tenía que cubrirlo todo. La comunicación por internet fue muy complicada, no era fácil. Mi trabajo después consistía en dar la ciencia, dar el color humano y toda la parte de logística, fue todo un reto periodístico.

Colombia va a seguir llevando otras misiones a la Antártida y la idea es que otros medios se embarquen en la experiencia. El objetivo es involucrar cada vez más universidades y centros de investigación que les interese utilizar la Antártida como laboratorio natural para crear cosas que podamos usar en Colombia. Qué bueno que un estudiante de la Universidad del Norte o la Universidad Autónoma del Caribe, por ejemplo, alguien que nació junto al río Magdalena tenga la oportunidad de comparar y estudiar el vuelo de las gaviotas de aquí, con cómo vuela un albatros allá.
Se están haciendo estudios de aerodinámica con aves de allá que sirvan para desarrollar los sistemas de vuelo de drones; también hay muchas moléculas que pueden servir para usos médicos, peces que han creado protecciones contra el cáncer de piel por el agujero en la capa de ozono que se forma en esa zona del planeta. Hay muchas posibilidades porque la vida allá ha evolucionado a las condiciones extremas y la Antártida está abierta para que la estudiemos, es como nuestro Marte.

¿Qué tema ambiental está pendiente por abordar el periodismo?

La acidificación del océano es el problema ambiental que menos se explora en los medios. Lo último que encontraron investigadores es que este cambio de química está disolviendo los caparazones del plancton vegetal, que alimenta el plancton animal que a su vez nutre a los peces que nosotros comemos, la tilapia, el atún. Entonces si ese plancton está sufriendo por cambios en la química del agua va a causar muchos estragos.

Hay que seguir cubriendo la noticia, pero estos temas de ciencia y medio ambiente hay que pasarlos por el tamiz largo de la ciencia básica y usar la crónica, el perfil y todas las posibilidades multimedia de internet.  Hay que “endulzar” la forma de contar, pero no la problemática.

Katheryn Meléndez Solano – El Heraldo