El informe presentado por la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) destaca que, pese a la crisis económico-financiera nacida en 2008 en Estados Unidos, el gasto nacional bruto en innovación y desarrollo en el mundo pasó de 1.132 billones de dólares en 2007 a 1.478 billones en 2013, un incremento muy superior al 20 % registrado en ese mismo período por el producto interno bruto (PIB).

En ese marco, Estados Unidos es el que más invierte, al corresponderle 28,1 % en innovación e inteligencia del total efectuado en el mundo, seguido de China con 20 %, la Unión Europea con 19 % y Japón con 10 %.

Los restantes países, aunque concentran 67 % de la población del planeta, sólo representan 23 % del gasto mundial en I+D. Cabe destacar, sin embargo, que en algunos de ellos, como Brasil, India y Turquía, están aumentando a un ritmo acelerado.

Este documento quinquenal de la Unesco, presentado la semana pasada en París con motivo del Día Mundial de la Ciencia, agrega que Argentina, Brasil, Chile, México y Uruguay han adoptado medidas destinadas a respaldar sectores estratégicos, como la agricultura, la energía y las TIC.

En el capítulo de Uruguay, en particular, se destacó el compromiso adquirido de generar 90 % de su electricidad a partir de fuentes energéticas renovables.

En cuanto a la innovación en materia energética en el mundo, Marruecos inauguró en 2014 la mayor granja eólica de África y está instalando una solar, que también podría llegar a ser la más importante de ese continente. Por su parte Arabia Saudita ha anunciado este año la puesta en marcha de un programa de desarrollo de paneles solares.

También subraya que el aumento del gasto en I+D se debe en gran parte a las inversiones del sector privado, que han compensado la suspensión o los recortes de las efectuadas por el sector público en países industrializados como Francia, Italia y Gran Bretaña.

La tendencia al retroceso de las inversiones públicas ha sido especialmente acusada en Canadá, cuyo porcentaje en el gasto mundial disminuyó de 2,1 % a 1,5 % en el período 2007-2013, y también en Australia, debido a los importantes recortes de los presupuestos destinados a financiar la investigación y a la prioridad otorgada a las ciencias aplicadas en detrimento de la investigación fundamental.

El documento, elaborado por un equipo de 50 expertos internacionales sobre la base de numerosos datos cualitativos y cuantitativos, concluye sobre la ciencia hacia 2030, que sea cual sea el nivel de ingresos, la mayoría de los países apuestan hoy al fomento de la investigación y la innovación con miras a impulsar su crecimiento económico sostenible y propiciar su desarrollo.

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