Acuérdense de esta Resolución Suprema, la Nº 259-2012-PCM, acuérdense porque hay un antes y un después para la historia del conocimiento en nuestro país a partir de ella. En octubre de 2012 a la bióloga especializada en genética Gisella Orjeda se le encargó la presidencia del Concytec, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Desde entonces han pasado tres años en los que se ha hecho más en desarrollo de la investigación en ciencia, tecnología e innovación que en toda la historia del Perú. Y esto quizás para algunos no diga mucho, pero lo cierto es que no hay manera de alcanzar un desarrollo humano, social y económico cabal en un país si no se produce conocimiento. Y conocimiento aplicado a resolver, en primer lugar, los problemas del país. Y eso es exactamente lo que viene propulsando desde el Concytec la Dra. María Gisella Orjeda.

Cuando Gisella Orjeda entró a Concytec, esta era una institución que a duras penas cargaba con más nombre que eficacia. Quizás uno de sus más grandes aciertos fue repatriar a la Dra. Orjeda en un programa con la U. Cayetano Heredia. Orjeda, como tantos científicos peruanos, había migrado donde pudiera desplegar sus conocimientos. Llevaba 10 años en Francia y trabajaba en su Instituto Nacional de Investigación Agronómica (INRA). En Cayetano armó un laboratorio que llegó a tener más de 30 personas y en el camino sufrió y vio todos los obstáculos que tiene un científico en el Perú para hacer investigación. Como que las universidades no les pagan por ello y deben conseguir sus propios financiamientos, o que no hay facilidades para la compra de implementos y equipos secuestrados por aduanas. Un investigador usaba más tiempo en ser un gestor antiburocrático que en investigar.

Por eso quizás cuando Orjeda entró como presidente a Concytec, una de las primeras cosas que hizo fue diseñar una estrategia nacional para el desarrollo de la ciencia, tecnología e innovación. Un análisis de las necesidades económicas y sociales, de las debilidades del sistema para hacer ciencia, tecnología e innovación. Encontró entre las principales falencias que eran pocos los resultados que llegaban al sector productivo; que tenemos insuficiente masa crítica de investigadores altamente calificados en todo nivel; que en institutos públicos y privados había bajos niveles de calidad en investigación y los más calificados pasaban a puestos administrativos.

No se sabía cuántos investigadores tenía el Perú, cuánto y dónde publicaban sus investigaciones. No había bases de datos actualizadas y articuladas de la oferta y demanda de investigación y desarrollo. Y menos, recursos para investigación. Identificaron fallas del Estado y del mercado y desarrollaron en Concytec diversos instrumentos y esquemas financieros para articular las universidades con las empresas para subvencionar investigaciones. Orjeda logró que el presupuesto de Concytec pasara de S/. 5 millones al año a S/. 122 millones para investigaciones, formación de capital humano, becas, repatriación de mentes brillantes, etc. Aún es poco si se considera que para traer a los 17 mil doctores que necesitamos para que investiguen y desarrollen soluciones hacen falta S/. 4 mil millones.

Pero lo que ha logrado hasta ahora es inédito: S/. 1.540 millones en fondos para ciencia, tecnología e innovación desde FONDECYT, FINCYT, FOMITEC y PNIA; 716 becas otorgadas para maestrías y doctorados en ciencias e ingeniería en las 150 mejores universidades del mundo. Hoy los financiamientos de proyectos de investigación han pasado de S/. 35 mil a 150 mil dólares. La web de Concytec tiene ahora un Directorio Nacional de Investigadores e Innovadores (DINA) con más de 24 mil CVs actualizados de los científicos e investigadores peruanos más destacados; tiene acceso gratuito a bases de datos de publicaciones científicas internacionales de primer nivel para miles de investigadores y estudiantes. Y a través del programa ALICIA (Acceso Libre a Información Científica para la Innovación), los investigadores peruanos pueden conectarse con sus pares de otros países. Además, Concytec ha desarrollado el primer programa de popularización de ciencia y tecnología.

Cuando hace dos años la entrevisté y me contaba todos los planes que hoy comienzan a ser realidad le pregunté en qué basaba su optimismo y me dijo: “Yo debo mostrar optimismo… A los científicos la realidad es algo que nos importa y a los científicos peruanos la realidad del Perú es algo que nos importa sobremanera. Yo quiero contribuir y Concytec quiere contribuir al futuro de todos”. Una institución y una mujer que la lidera que tendrán repercusiones positivas en el mediano y largo plazo para nuestro país.

La República


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