Matías Bianchi, presidente de Arsat, la empresa estatal argentina que opera los primeros satélites fabricados en el hemisferio sur, habló sobre la reunión realizada con embajadores de países de América Latina para formalizar la participación de esas naciones en el desarrollo de los próximos satélites.

Por Nadia Luna – Nodal Tec

Los pueblos de América Latina conforman un crisol de culturas, paisajes y colores. Desde las infinitas playas turquezas venezolanas, hasta los imponentes glaciares blanquecinos de la Patagonia argentina y chilena. Desde el anaranjado desierto de Atacama, hasta los poblados morros que impregnan de verde las favelas brasileñas. Pasando por la colosal cordillera de los Andes y por la selva amazónica multicolor, que atraviesan varios países, como queriendo conectar de algún modo las diversas geografías de la región. En el medio, innumerables ciudades, barrios y poblados tan distintos como sus paisajes. ¿Cómo se puede lograr una comunicación que efectivamente llegue a cada rincón del continente?

Eso es lo que se ha propuesto responder Arsat, la empresa estatal argentina que brinda servicios de telecomunicaciones y se ha convertido en el cerebro del desarrollo satelital del país con el lanzamiento de los dos primeros satélites fabricados en América Latina: el Arsat 1, lanzado el 16 de octubre de 2014, y el Arsat 2, enviado al espacio el pasado 30 de septiembre. Ahora, quieren ir por más.

“Tenemos que ver la forma de trabajar como región y maximizar los esfuerzos. Se trata de una postura que no es comercial sino que se enfoca en integrar, que es lo que está pasando en los últimos años, desde una mirada de la patria grande. La idea es que, al sumar esfuerzos, tengamos más peso como región frente a intereses del resto del mundo”, afirmó Matías Bianchi, presidente de Arsat, durante una charla que mantuvo con periodistas en la estación terrena desde donde se comanda a los satélites y de la cual participó Nodal Tec.

Al respecto, contó que, recientemente, tuvieron una reunión en el Palacio San Martín, sede de la Cancillería argentina, con embajadores de países de la región, con el objetivo de formalizar la participación de esas naciones en el desarrollo de los próximos satélites. Además, Bianchi aseguró que están avanzando en la firma de un documento y que mantienen una relación fluida con los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Chile.

“En América Latina hay una gran necesidad de desarrollar la industria satelital. Tenemos países con geografías complejas y densidades de población altas, donde un satélite ayuda a achicar la brecha digital en zonas a las que no se puede llegar fácilmente con infraestructura terrestre”, indicó Bianchi, y reconoció: “son decisiones difíciles para los países porque, en general, requieren de inversiones bastante grandes y a largo plazo. Pero, a partir de los resultados que venimos teniendo y con los satélites ya en órbita, tenemos mayor posibilidad de demostrar que esto es algo factible de concretar”.

El presidente de Arsat señaló que, si bien los países latinoamericanos atomizados no son influyentes en el mercado satelital mundial, juntos podrían alcanzar un lugar de importancia. Por eso, el objetivo es desarrollar a mediano plazo proyectos satelitales en conjunto, de manera de promover el desarrollo tecnológico de todos los países involucrados. Sostuvo, también, que la integración debe realizarse a partir de la visión colaborativa de los países, atendiendo a sus asimetrías.

“Una propuesta que les hicimos es que se sumen a la construcción del próximo satélite, que tomen una parte de la capacidad para ellos y que, a través de esa capacidad que les venderíamos, haya una transferencia tecnológica de nosotros hacia ellos, para que cada país aporte luego sus conocimientos desde la parte en la que tenga mayor capacidad”, explicó Bianchi.

En diciembre de 2014, Arsat ya había organizado un encuentro regional, junto a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la empresa estatal INVAP, encargada de la construcción de los satélites Arsat. El seminario, que se tituló “Desafíos del sector espacial latinoamericano” y contó con la presencia de las agencias espaciales de la región, fue el paso inicial en el camino hacia el primer satélite latinoamericano que los países ya están comenzando a transitar.

La industria satelital argentina en contexto de elección presidencial

El desarrollo satelital argentino cobró gran impulso durante la gestión del presidente Néstor Kirchner cuando, en 2006, creó la empresa estatal Arsat, con el objetivo de proteger las posiciones orbitales asignadas por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) con satélites fabricados por el país. Para ese entonces, ARSAT contaba con apenas 50 empleados y algunas pocas instalaciones absorbidas de la malograda empresa Nahuelsat.

Actualmente, sus empleados son 500 y la infraestructura fue creciendo hasta que se llegó a la necesaria para coordinar no solo el funcionamiento de los dos satélites, sino también la implementación de la Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO), que pretende dar conectividad a todo el territorio argentino y ya lleva más de 30.000 kilómetros construidos. Además, alberga el Centro Nacional de Datos, uno de los data centers más sofisticados de América Latina, y la plataforma tecnológica de la Televisión Digital Abierta (TDA), que brinda un servicio gratuito con alta calidad de imagen y sonido a todo el país.

Frente a la coyuntura electoral (el próximo 22 de noviembre la Argentina elige un nuevo presidente en el primer balotaje de su historia) y como una manera de asegurar la continuidad de las capacidades tecnológicas en el área, este mes se promulgó la Ley de Desarrollo de la Industria Satelital, que la establece como política de Estado y aprueba el Plan Satelital Geoestacionario Argentino 2015-2035. El programa estipula, entre otros proyectos, que en los próximos 20 años se construyan al menos ocho satélites para uso propio o para terceros. Además, la normativa declara que se requerirá el voto de dos tercios del Congreso Nacional para la venta de activos estratégicos que el Estado tiene en la empresa ARSAT.

“La Argentina es uno de los 10 países del mundo con capacidad para construir satélites y el único del hemisferio sur. Este tipo de desarrollos no se puede mirar en un plazo de cuatro años, en términos de un gobierno, porque los satélites viven 15 años en el espacio. Por eso, se plantea la necesidad de definir el desarrollo satelital como política de Estado. Se hizo una inversión muy grande en el desarrollo de la plataforma y dejar de construir satélites significaría perder todo ese conocimiento”, sostuvo Bianchi. “La ley es un reconocimiento a todo el trabajo que se hizo, a la decisión estratégica de haber logrado poner dos satélites en el espacio. Es una manera de decir que esto tiene futuro, que tenemos un importante camino trazado y hay que seguir en ese sentido”.