Hurgar a una escala que el ojo humano no alcanza a ver para desarrollar productos al servicio de las personas es el objetivo de una disciplina llamada nanotecnología.

Del 23 al 27 de noviembre, Costa Rica será el país anfitrión de la V Escuela NanoAndes 2015, un encuentro que reune a expertos en nanotecnología de América Latina, Estados Unidos y Europa que impartirán conferencias y cursos breves.

La entidad organizadora de este encuentro es el Laboratorio Nacional de Nanotecnología (Lanotec) del Centro Nacional de Alta Tecnología (CeNAT).

“El propósito es dar a conocer a las nuevas generaciones todo este conocimiento adquirido en nanotecnología, es decir, la disciplina que hace investigaciones a una escala muy pequeña. Debido a que ciertos materiales presentan un comportamiento muy particular a esa escala se han logrado desarrollar infinidad de productos desde celulares, pantallas hasta fármacos”, explicó el director de Lanotec, José Vega.

Entre los invitados figura el científico costarricense Samuel Stupp, director del Instituto de BioNanotecnología en Medicina de la Universidad Northwestern, en Illinois, Estados Unidos.

Stupp especialista en bionanotecnología, una rama de la ciencia que permite, por ejemplo, estudiar la estructura de las moléculas y la forma en que estas pueden llegar a dar “instrucciones” a las células para que actúen de una forma u otra.

El científico tico radicado en Estados Unidos diseñó una técnica para regenerar los vasos sanguíneos.

De acuerdo con Vega, el contenido del congreso es muy diverso.
”Se discutirán adelantos nanotecnológicos con aplicaciones muy variadas para la medicina, la agricultura, la industria farmacéutica y el desarrollo sostenible”, dijo Vega.

Uno de los temas que se abordarán esla biorrefinería y uso de subproductos agrícolas para la producción de materiales y generación de energía. “Consiste en la utilización de la nanotecnología para obtener los mismos derivados que se obtienen del petróleo como combustibles y plásticos, mediante un proceso que no contamine el ambiente. Por ejemplo, cómo obtener, a partir de un desecho de piña, un plástico con las mismas propiedades que un producto extraído del petróleo. También se pueden obtener biocombustibles”, detalló Vega.

Otra de las apliaciones de esta disciplina de minúsculas dimensiones es la medicina. “La doctora venezolana Gema González está trabajando un tema de liberación controlada de fármacos a partir de unas nanocápsulas que son unas pelotitas pequeñas que se rellenan con el fármaco. Bajo cuiertas condiciones del cuerpo humano, este fármaco se libera en concentraciones más bajas en un tiempo más prolongado y con mayor grado de efectividad”, agregó Vega.

El congreso comprende sesiones experimentales en los laboratorios del Centro Nacional de Alta Tecnología, dirigidos a estudiantes nacionales e internacionales.

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