El ministro de Economía de Francia, Emmanuel Macron, entregó un premio al científico uruguayo Martín Baraibar, quien inventó un sistema para medir la eficacia de los productos cosméticos antienvejecimiento.

El biólogo uruguayo dijo a El Espectador que la industria cosmética hoy por hoy es un mercado con un crecimiento sostenido pero advirtió que el consumidor final empieza a preguntarse por la eficacia de estos productos.

Esto lleva, afirmó Baraibar, a “una fuerte presión sobre la industria cosmética para que hagan productos cada vez más eficaces”.

Explicó que la innovación que ganó un premio en un salón de cosmética, es una tecnología de laboratorio asociada a un software que les permite detectar proteínas oxidadas. “Son un marcador del envejecimiento”, precisó.

Señaló que lo que evalúan  es cómo los nuevos productos antienvejecimiento pueden proteger a estas proteínas de la oxidación. “La gran ventaja de esta invención es su aspecto cuantitativo porque podemos evaluar miles de proteínas en el mismo ensayo”, afirmó.

Baraibar sostuvo que las proteínas son los componentes principales del organismo y de nuestras células y que nuestra calidad de vida depende de la calidad de estas proteínas.

“Las proteínas oxidadas son defectuosas, pierden sus funciones activas y están en la base del envejecimiento”, dijo el científico uruguayo que está al frente de la empresa Oxiproteomics, propietaria de la patente.

Expresó que “hoy le podemos ofrecer a la industria cosmética una herramienta para decir que un producto protege tal y tal proteína de la oxidación”.

Baraibar se graduó como biólogo en la Facultad de Ciencias de la Udelar, luego hizo un master en biotecnología y finalmente un doctorado en ciencias biológicas.

Está en París desde 2009. Se crió en Montevideo y fue al colegio y liceo Crandon. Es hincha de Nacional, cuadro que perdió en la última fecha “pero que sigue siendo el campeón”, afirmó.

Consultado sobre si continuará en Francia respondió que “la ciencia no tiene fronteras. Hoy estoy acá, mañana puedo estar en otro lado”, sentenció.

Mauricio Almada – El Espectador