En una carta firmada por un grupo de académicos, investigadores, becarios y estudiantes de posgrado se refieren a la “crisis terminal” de Conicyt. Además, proponen la creación de una Comisión Nacional Científica y Tecnológica de los trabajadores y del pueblo.

A través de un comunicado público, académicos, investigadores, becarios y estudiantes de posgrado plantean la necesidad de comenzar a discutir y avanzar en Chile hacia un modelo de desarrollo científico y tecnológico que responda a los intereses de las grandes mayorías: trabajadores, estudiantes, pobladores, pueblos indígenas, organizaciones de género, etc., aquello contraponiendo dichos intereses a los del mercado y el afán de lucro de los empresarios.

Los firmantes aseguran que ésta es una de las tareas necesarias de asumir por el movimiento social en el presente contexto de aguda crisis política, social, cultural y moral en la cual se encuentra sumido Chile.

Entre las críticas se plantea lo sucedido en el desarrollo científico-tecnológico: “Esto tal como demuestran no sólo algunos hechos de palpable crisis institucional: por ejemplo la reciente renuncia del presidente de CONICYT, sino que además la existencia de un modelo de producción de conocimiento heredado de la dictadura, consolidado por la Derecha y la Concertación (hoy Nueva Mayoría) y regimentado (resguardado) por las mismas instituciones que hoy favorecen la preservación del neoliberalismo en Chile. Modelo de producción de conocimiento cuyos pilares institucionales (entre otros CONICYT) se han caracterizado por un funcionamiento más anclado en criterios propiamente mercantiles, regulados por las leyes de la oferta y la demanda, que en la preocupación por atender las necesidades generales de la sociedad, quedando además dichos criterios por fuera del ámbito de injerencia y decisión de esta última”.

Entre los elementos cuestionados se encuentran los criterios básicos de funcionamiento de FONDECYT, “la principal fuente de financiamiento para investigadores nacionales, promoviendo el desarrollo de proyectos investigativos que no contemplan entre sus ejes principales (a pesar de constituir fondos de decenas de millones de pesos) una ligazón más directa con la sociedad, esto en términos de “retribución directa” o “impacto social” sobre determinados grupos sociales”. Esto, en contraposición con otros fondos de investigación, por ejemplo algunas líneas de postulación FONDART, en los cuales dicho elemento “es crucial”.

Otro ejemplo es la inexistencia de una carrera de investigación propiamente tal en Chile. La dificultad inmediata es que “los investigadores nacionales se verían muchas veces obligados a adoptar los perfiles académicos de las instituciones en las cuales se desempeñan, las cuales estarían orientadas, en última instancia, por la regulación del mercado”. En este sentido, los firmantes apuntan a la responsabilidad que ha tenido la privatización de la educación superior, que obliga a las universidades (los principales centros de producción de conocimiento científico en nuestro país) a buscar fuentes de financiamiento ya sea a partir del cobro de aranceles, la competencia por recursos estatales, o bien de aportes empresariales directos.

Finalmente, apuntan en contra de Becas Chile, “el cual se estructuraría no sólo a partir de un esquema poco claro y en gran medida desorganizado en lo que respecta a su ligazón con una real “política país” de desarrollo social, sino que favorecería además, en los hechos, la generación de un cuerpo de profesionales altamente elitizado”, cuyos becarios estarían formando una “casta de becarios” en muchas ocasiones desligada de las problemáticas de los sectores sociales que financian sus estudios: los trabajadores y el pueblo de Chile.

Radio U Chile

“Poner el desarrollo científico y tecnológico al servicio de la sociedad y no del mercado”

Por la refundación de CONICYT [1] y la creación de una “Comisión Nacional Científica y Tecnológica de los Trabajadores y el Pueblo”

Por medio del presente comunicado, los académicos, investigadores, becarios y estudiantes de posgrado firmantes, planteamos la necesidad de comenzar a discutir y avanzar en Chile hacia un modelo de desarrollo científico y tecnológico que responda a los intereses de las grandes mayorías: trabajadores, estudiantes, pobladores, pueblos indígenas, organizaciones de género, etc., aquello contraponiendo dichos intereses a los del mercado y el afán de lucro de los empresarios.

Entendemos lo anterior como otra de las necesarias tareas a asumir por el movimiento social en el presente contexto de aguda crisis política, social, cultural y moral en la cual se encuentra sumida nuestro país. Esto como producto directo de las décadas de avance y consolidación del neoliberalismo (una de las formas más brutales del capitalismo), afectando con ello las condiciones materiales y espirituales de vida de la gran mayoría de la población chilena. Crisis que se hace palpable, cotidianamente, en el estado de virtual descomposición en que se encuentra el régimen político nacional, corroído por innumerables hechos de corrupción en los cuales se pone de manifiesto, de forma grosera, la colusión y el carácter servil del conjunto de la institucionalidad política (partidos, congreso, tribunales, iglesia, rectorías universitarias, etc.) con los intereses empresariales.

Crisis política-institucional y social que se ha expresado durante las últimas décadas, también, en el ámbito del desarrollo científico-tecnológico. Esto tal como demuestran no sólo algunos hechos de palpable crisis institucional: por ejemplo la reciente renuncia del presidente de CONICYT, sino que además la existencia de un modelo de producción de conocimiento heredado de la dictadura, consolidado por la Derecha y la Concertación (hoy Nueva Mayoría) y regimentado (resguardado) por las mismas instituciones que hoy favorecen la preservación del neoliberalismo en Chile. Modelo de producción de conocimiento cuyos pilares institucionales (entre otros CONICYT) se han caracterizado por un funcionamiento más anclado en criterios propiamente mercantiles, regulados por las leyes de la oferta y la demanda, que en la preocupación por atender las necesidades generales de la sociedad, quedando además dichos criterios por fuera del ámbito de injerencia y decisión de esta última.

Un ejemplo de lo anterior puede encontrarse, desde la década de los 90’s hasta hoy, en los criterios básicos de funcionamiento de FONDECYT, la principal fuente de financiamiento para investigadores nacionales, promoviendo el desarrollo de proyectos investigativos que no contemplan entre sus ejes principales (a pesar de constituir fondos de decenas de millones de pesos) una ligazón más directa con la sociedad, esto en términos de “retribución directa” o “impacto social” sobre determinados grupos sociales. Aquello a diferencia de otros fondos de investigación, de envergadura mucho menor, por ejemplo algunas líneas de postulación FONDART, en los cuales dicho elemento es crucial.

Otro ejemplo de lo mismo es la inexistencia de una carrera de investigación propiamente tal en Chile, aquello a diferencia de lo que ocurre en otros países (entre otros Argentina). Desde aquí, los investigadores nacionales se verían muchas veces obligados a adoptar los perfiles académicos de las instituciones en las cuales se desempeñan, las cuales estarían orientadas, en última instancia, por la regulación del mercado. Esto como resultado indirecto de la privatización de la educación superior que obliga a las universidades (los principales centros de producción de conocimiento científico en nuestro país) a buscar fuentes de financiamiento ya sea a partir del cobro de aranceles, la competencia por recursos estatales, o bien de aportes empresariales directos.

Finalmente, otro caso que puede mencionarse aquí es el actual sistema de Becas Chile, el cual se estructuraría no sólo a partir de un esquema poco claro y en gran medida desorganizado en lo que respecta a su ligazón con una real “política país” de desarrollo social [2] , sino que favorecería además, en los hechos, la generación de un cuerpo de profesionales altamente elitizado. Lo anterior sobre todo en el caso de becas de posgrado en el extranjero, las cuales han venido alentando el surgimiento de una verdadera “casta de becarios” en muchas ocasiones desligada de las problemáticas de los sectores sociales que financian sus estudios: los trabajadores y el pueblo de Chile.

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¡Esta situación no puede continuar!

¡Los académicos, investigadores, becarios y estudiantes de posgrado comprometidos con las luchas de los trabajadores y el movimiento popular nos manifestamos en contra!

Teniendo en cuenta lo mencionado previamente, llamamos al conjunto de los “trabajadores intelectuales” de nuestro país: académicos, investigadores, intelectuales, becarios y estudiantes de posgrado, a discutir y avanzar en las siguientes líneas de acción:

1-Proceso de reflexión, organización y acción conjunta en el terreno académico-investigativo en torno a la necesidad de un modelo de desarrollo científico al servicio de las grandes mayorías: trabajadores, pobladores, estudiantes, movimientos indígenas, organizaciones de género, etc.

2-Proceso de reflexión, organización y acción conjunta para impulsar el apoyo irrestricto, desde el ámbito académico-investigativo, de las luchas de los trabajadores, sectores populares, estudiantiles, indígenas y de todos los sectores explotados y oprimidos por el neoliberalismo.

3-Dar pasos prácticos en la creación de grupos de investigación y acción política en los distintos espacios de producción de conocimiento en Chile: Universidades, Centros de Estudios, etc., esto para dar pasos en la instrumentalización política de los productos de la actividad académica: Cátedras, Proyectos de Investigación, Becas, Publicaciones, al servicio de las luchas sociales.

4-Discucion en diversos espacios la disolución de CONICYT, organismo creado al calor de las políticas dictatoriales y concertacionistas, planteando la necesidad de una “Comisión Nacional Científica y Tecnológica de los Trabajadores y el Pueblo”, aquello a partir de la inclusión de organizaciones obreras, poblacionales, indígenas , de género, derechos humanos y estudiantiles a la misma. Esto para que sea el propio movimiento popular el que, en conjunto con comités de especialistas en cada área, discuta y decida los lineamientos que deberá tomar el desarrollo científico de nuestro país.

5-Creacion de una carrera de investigador financiada con fondos públicos, discutiéndola en la perspectiva del impulso de un modelo de desarrollo científico y tecnológico nacional al servicio de los intereses de los trabajadores y la sociedad en su conjunto.

6-Avanzar hacia la reformulación del Sistema de Becas Chile, discutiendo con organizaciones obreras y populares su inclusión en un programa país de desarrollo social al servicio de las grandes mayorías. Redefinición del sistema de retribución de los becarios, exigiéndole a los mismos la firma de una “Carta Ética de Compromiso” (no vinculante) para orientar el desarrollo de sus estudios al servicio de los trabajadores y el pueblo de Chile.

7-Refundacion de la DIBAM, CNCA y del Consejo de Monumentos Nacionales, integrando a sus organismos directivos a representantes de organizaciones obreras, poblacionales, estudiantiles, indígenas, de derechos humanos y género , aquello en la misma línea de lo señalado para CONICYT.

8-Integracion de representantes de organizaciones obreras, poblacionales, estudiantiles, indígenas , de derechos humanos y género , a los comités directivos de los museos nacionales, regionales y locales existentes en Chile.

9-Expropiacion de museos, centros de investigación y sitios patrimoniales y educativos en manos de privados, poniéndolos a funcionar bajo administración de un comité de especialistas y con la participación de organizaciones obreras, estudiantiles, poblacionales, indígenas, de derechos humanos y género.

10-Apoyo irrestricto a la lucha del movimiento estudiantil por la educación gratuita, el ingreso irrestricto y el co-gobierno triestamental paritario en las universidades, basado en la elección de rectores a partir de votaciones universales. Apoyo irrestricto a las demandas de tierra y soberanía nacional del pueblo mapuche, rapanui y las reivindicaciones étnicas del conjunto de los pueblos indígenas que habitan territorio chileno.

11-Apoyo irrestricto a la lucha de académicos y funcionarios subcontratados por el paso a planta y por sus plenos derechos laborales.

12-Avanzar en la necesaria ligazón de los puntos mencionados anteriormente con una discusión de largo aliento en torno a las vías por las cuales poner los insumos académico-investigativos al servicio de una crítica de la sociedad capitalista. Aquello haciendo énfasis en la necesidad de un nuevo tipo de sociedad sin explotación ni clases sociales. Esto último, aun cuando seamos conscientes de que deben ser los propios trabajadores y los movimientos sociales los cuales permitan el desarrollo de las condiciones para esta perspectiva.

Primeras firmas

Miguel Fuentes

Lic. en Arqueología e Historiador. Universidad de Chile.

Master y Programa de Doctorado en Arqueología. University College London.

Luis Felipe Bate

Dr. en Prehistoria y Arqueología.

Profesor Emérito de Investigación Científica. INAH, México.

Marcelo Soto

Lic. en Arqueología. Universidad de Chile.

Diplomado en planificación ambiental de proyectos y Sistemas de Información Geográfica. Universidad Católica.

Miguel Silva

Historiador.

Melissa Sepúlveda

Presidente FECH 2013-2014.

Estudiante de Medicina (Quinto año). Universidad de Chile.

Randall McGuire

PhD, University of Arizona. Distinguished Professor of Anthropology.

Co-Director Public Archaeology Program.

Paola González Carvajal

Arqueóloga.

Abogada Ambientalista. Universidad de Chile

Carlos Uribe Álvarez

Lic. en Arqueología. Universidad de Chile.

Javier Tamblay

Arqueólogo. Universidad de Chile

Ana López

Historiadora. Docente universitaria.

Integrante de CIMTRA

Francisco Torres

Filosofo.

Docente universitario y de educación media. Antofagasta.

Vicente Mellado

Lic. en Historia. Universidad de Chile.

Integrante de CIMTRA.

Oscar Vargas

Lic. en Historia (U. de Chile).

Lic. en Ciencias Jurídicas (Universidad Academia de Humanismo Cristiano).

Daniel Silva

Sociólogo

Natalia Lueje Seeger

Lic. en Artes Visuales. Universidad de Chile.

Víctor Ugarte Duque

Lic. en Historia y Educación. Universidad de Playa Ancha.

Leonardo Murillo

Estudiante de Arqueología (Cuarto año). Universidad SEK.

Noviembre 2015

Rebelión


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