Un grupo de científicos del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) desarrollaron sensores especiales a base de nanotecnología para detectar contaminantes en el agua que alteran el ecosistema.

El proyecto tiene como propósito prevenir el impacto ambiental que genera el uso de productos como las pastas dentales, las píldoras anticonceptivas y la mayoría de los detergentes, entre otros químicos.

La investigadora del Laboratorio de Nanotecnología Ambiental del Centro del Agua para América Latina y el Caribe del ITESM, Nancy Ornelas Soto, aseguró que con esta tecnología la contaminación se detectará a pesar de que se encuentre en bajas concentraciones.

“Nosotros trabajamos en el desarrollo de sensores de análisis rápido y con alta especificación para detectar diversos componentes, dependiendo de la problemática que pueda presentar el agua en materia de contaminación”, dijo la doctora en una entrevista con la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Los investigadores se encuentran ahora enfocados en la detección y eliminación de compuestos como el triclosán, un agente antibacteriano y fungicida; el etinilestradiol, que llega a los mantos acuíferos cuando es desechado a través de la orina, y del nonilfenol, presente en los detergentes.

Ornelas Soto destacó que el estudio de los contaminantes derivados de los fármacos es muy importante por ser una problemática actual y a futuro.

“El impacto ambiental que se genera al arrojar al drenaje los desechos químicos ocasiona la eliminación de miles de pequeños microorganismos que se encuentran en los sistemas acuáticos y que son la base de la alimentación de todo un ecosistema”, indicó.

“Por lo que se puede decir que el ser humano rompe con el curso de la cadena alimenticia. Por ello con este estudio queremos prevenir los niveles de contaminación por este tipo de compuestos”, añadió.

En el laboratorio se abordará la problemática de la contaminación del agua desde dos métodos de acción: por un lado, el desarrollo de metodologías para detectar los compuestos contaminantes y, por otro, el desarrollo de tecnologías para degradar dichos compuestos.

“La detección se lleva a cabo a través del uso de sensores en escala nanométrica que identifican la presencia de los compuestos extraños y su nivel de concentración, aun cuando se encuentren por debajo del límite de detección ofrecido por otros métodos”, explicó la investigadora.

Añadió que una vez detectados y cuantificados los contaminantes, se puede trabajar en el desarrollo de una técnica también de base nanotecnológica que los pueda eliminar por medio de la inmovilización de biocatalizadores o nanocatalizadores en materiales nanoestructurados.

“Al hacerlo, el agua que pasa por estos y entra en contacto con los bionanocatalizadores, fomenta la biotransformación y degradación de los compuestos en el trayecto, realizando así la purificación del agua”, puntualizó.

En una etapa posterior al proyecto se pretende llevar a cabo la ingeniería de los materiales y nanomateriales, para poder construir sistemas que interactúen con el agua y realicen el efecto de descontaminación que finalmente se busca.

Notimex


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