París, todavía adolorido por los ataques terroristas, se alista para recibir a representantes de 192 países que intentarán, una vez más, y quizás por última vez, llegar a un acuerdo para enfrentar el cambio climático. La cita comienza el próximo domingo y se extenderá hasta el 11 de diciembre. Dos semanas para definir las líneas gruesas de un nuevo modelo de desarrollo global que permita reducir las emisiones de gases de efecto invernadero al punto justo para evitar que la temperatura de la Tierra sobrepase 2°C.

Desde 2009, cuando se realizó aquella cumbre fallida de cambio climático en Copenhague, no se había vuelto a sentir tanto optimismo y buenas vibraciones políticas para sellar un acuerdo.

Andrea Guerrero García, jefa de la delegación técnica de Colombia en las negociaciones y Directora de asuntos económicos, sociales y ambientales de la Cancillería, habló sobre los obstáculos que aún quedan en el camino.

¿Cuál cree que es el porcentaje de éxito para un nuevo acuerdo?

Después de dedicarle tanto tiempo a esta negociación, uno no puede contestar esa pregunta de forma objetiva. Creo que todos los que trabajamos en esto tenemos mucha fe, porque sabemos que lo necesitamos, pero la negociación no está fácil.

¿Qué falta para sellar el acuerdo?

La ambición y el nivel de transparencia está por definirse. Puede ir de algo muy ambicioso hasta lo que quieren algunos países que es un acuerdo fachada. El tema de financiación para países en desarrollo está pendiente. El mecanismo de pérdidas y daños que están peleando los pequeños países insulares y países menos desarrollados es un tema álgido y complejo que tiene dividida la negociación. En cuanto a la forma legal, hay una fuerte inclinación para que sea un acuerdo jurídicamente vinculante, pero hay países que quieren que diferentes aspectos del acuerdo tengan forma legal diferente. Mejor dicho, bastante.

¿Se supone que sólo se logra un acuerdo si todos los 192 países están de acuerdo?

Depende como se interprete el tema de consenso. Es cierto que no hay voto. Pero no interpretamos consenso como que cada país tiene la posibilidad de veto. Si un país decidió que no, no es inmanejable.

¿Es cierto que en este punto India es uno de los mayores obstáculos en la negociación?

Las grandes economías emergentes son siempre países que tienen muchos intereses y sus posiciones son muy fuertes, porque les da miedo un compromiso que no puedan cumplir. No es bueno señalar a un país directamente.

¿Qué pasa si no se firma nada?

Sería terrible. Sería una cumbre fallida, un golpe muy fuerte al proceso multilateral. Los ojos del mundo están sobre nosotros. Hay 158 países que pusieron sobre la mesa sus compromisos y no creo que volvamos a tener un momento tan ideal como este.

¿En qué escenario Colombia se pararía de la mesa?

Colombia no puede aceptar un acuerdo que sea una fachada, débil, que no asegure la transformación que necesitamos. Los efectos que se preveen para el país son demasiado difíciles y graves para la economía, la gente y el medio ambiente. Colombia no estaría de acuerdo con un acuerdo que deje todo para definir más adelante, o que tenga falta de transparencia. Si dejamos establecer este acuerdo de forma mediocre, tendríamos que convivir con eso mucho tiempo y va a ser difícil de mejorar.

¿Los ataques recientes de París, un recrudecimiento de la guerra en Medio Oriente, todo este reacomodamiento geopolítico toca de alguna manera el proceso?

El proceso no es ajeno a cambios políticos porque todo está conectado. Sin embargo los países con grandes reservas petroleras, algunos de los que ya están en conflicto, han tenido posturas que no han cambiado a lo largo de los años. Sólo cambió que se hicieron consientes de diversificar sus economías y de la adaptación a los impactos de cambio climático porque van a ser afectados. Por ahora no hemos visto conexión entre terrorismo y cambio en la posición de países.

¿Cuál es el más sensible para la economía colombiana?

Los compromisos de mitigación, que son los que requieren que el país haga ajustes en su economía, fueron autodeterminados. A Colombia nadie le dijo cuánto poner y cómo hacerlo. Fue un proceso largo que involucró a los sectores productivos. A Colombia lo que le afectaría es una falta de ambición.

En esos compromisos de reducir en 20 % las emisiones proyectadas no se ha estableció cómo ni quién lo va a asumir. ¿Cuándo lo sabremos?

No se va a establecer a nivel internacional. Esto es como una hipoteca. El banco te cobra mensualmente una cantidad, pero no te pregunta si sale del bolsillo tuyo o de tu esposa. Este sistema funciona igual. Lo importante es cumplir la meta. La forma en que se cumpla es problema de cada país. Ahí se viene un proceso que es continuación de la estrategia colombiana de desarrollo bajo en carbono para definir esa ruta de reducción en cada sector y de deforestación.

Si se firma un acuerdo, ¿qué otro tipo de ajustes legales o políticos tendría que hacer Colombia?

El primer paso cuando se apruebe esto es ratificar el acuerdo en el Congreso. Luego cumplir el compromiso que implica una serie de cambios, estrategias en las que Minambiente ya viene trabajando. Y viene para Colombia el descifrar y priorizar sus acciones y planes de adaptación. Colombia no se le vienen retos gigantes porque ya está en la ruta de ir hacia esa economía baja en carbono. No tendremos un choque.

¿Si Colombia no cumple qué pasaría?

Es la misma analogía de la hipoteca. A nivel internacional solo le interesaría que Colombia cumpla con una reducción del 20 %. Ellos solo van a mirar eso. Nosotros elegimos cómo. Si nos sale mas caro hacerlo en el sector energético por culpa del fenómeno del niño tendríamos que hacerlo en otros sectores. Los mecanismos de cumplimiento están bajo negociación. Nadie esta poniendo sobre la mesa mecanismos castigadores, que tengan consecuencias financieras, comerciales ni nada por el estilo. Lo máximo que se propone es un mecanismo facilititativo. Si se detecta un incumplimiento se escribiría una carta al país pidiendo explicaciones y cómo se podría apoyar.

¿Cuánto tiempo tomará para que lo que se negocie en París toque la vida cotidiana de los colombianos?

En el mediano plazo. El acuerdo entraría en vigor en 2020. Los países van a empezar a hacer los cambios necesarios para cumplir los compromisos. En el caso de Colombia, en muchos sectores se crearán incentivos para ser mas carbono eficientes. Entre más nos demoremos en cambiar esas trayectorias de desarrollo más nos va a costar.

El Espectador