“¿Un científico se parece a ti?”, fue la primera pregunta que formuló la estudiante de 14 años Rose Arroyo Ramírez a su audiencia, compuesta por 30 compañeras de escuela intermedia.

“No”, fue la respuesta colectiva instantánea.

“Ahora levanten la mano. ¿Quiénes son curiosas?”, preguntó en segundo término y todas levantaron la mano.

“¿Quiénes son creativas?”.

Subieron su mano otra vez.

“¿A quienes les gusta aportar ideas?”

Todas dejaron su mano arriba.

“¿Resolver problemas?”.

Casi todas respondieron que sí también.

“¡Pues todas son científicas!”, les aseguró Rose.

Incrédulas aún, varias niñas rieron sin imaginar que durante las siguientes tres horas su noción sobre las ciencias, y en particular sobre la programación tecnológica, estaba por cambiar. Acababa de empezar el “Code Hour” organizado por Rose para convertirse en Embajadora STEM del programa Semillas de Triunfo de la organización Ciencia Puerto Rico. Su misión era demostrar a las niñas de su escuela, la Escuela Especializada en Tecnología Gerardo Sellés Solá de Caguas, que el mundo STEM también le pertenece a ellas.

Una segunda ronda de preguntas estaba por comenzar.

“¿Quién conoce a Albert Einstein?”, cuestionó.

Nuevamente todas las manos se alzaron.

“¿A Isaac Newton?”.

Manos arriba de nuevo.

“¿Thomas Edison?”.

Casi todas permanecieron arriba.

“¿Galileo Galilei?”.

La mayoría asintió.

Pero otra fue la historia cuando el género de los próceres de la ciencia cambió.

“¿Marie Curie?”.

“¿Rosalind Franklin?”.

“¿Ada Augusta Byron?”.

“¿Emmy Noether?”.

Preguntó entonces la adolescente sin obtener mayor respuesta del grupo.

“Nadie conoce a la mayoría de las mujeres científicas y por eso quiero que las chicas nos hagamos notar en estos campos. ¡Por eso cuento con ustedes!”, les expresó Rose antes de dar por iniciada la jornada de talleres para enseñarles cómo se desarrollan los códigos con los que programan equipos, juegos, aplicaciones y herramientas electrónicas.

Durante el “Code Hour” programaron de forma rústica -usando combinaciones de un par de símbolos para dar instrucciones- a una “chica robot” y utilizando tecnología a través de un juego de computadora cuya misión era crear los comandos para las jugadas ganadoras. Este último ejercicio lo ganaban las primeras que completaran la “programación” de los 20 niveles del juego. Una de ellas fue Chanelly Rodríguez Cruz, de 12 años, quien hasta ese momento pensaba en ser enfermera o veterinaria de adulta.

“Nunca había pensado en algo así, pero soy una persona que me gusta participar, soy muy curiosa y decidí asistir a esta actividad”, admitió. “Ahora lo consideraría (como carrera)”.

En el proceso Chanelly dijo sentir emoción, “mucha” ansiedad y sorpresa al completar cada etapa. “Cuando empecé dije ‘qué fácil’. Cuando iba apretando se veía más difícil y me ponía… porque es como un reto, y me ponía ansiosa. Entonces miraba el juego, chequeaba qué era lo que tenía que hacer, en una tenía que utilizar una ficha en específico y la utilicé y así seguí en los demás niveles”, relató.

Luego de los “juegos”, las niñas recibieron la visita de Jennifer Martínez Bocanegra, bióloga interna de liderazgo en Ciencia Puerto Rico, y del profesor Nelliud Torres Batista, director del Departamento de Ciencias de Computadoras de la Universidad de Puerto Rico en Bayamón (UPRB), quienes las invitaron a optar por carreras STEM.

“Hay que exponer a las muchachas a lo que es programación de aplicaciones porque hay un estereotipo de que es para muchachos nada más”, reconoció Torres Batista. Estimó que un 90% de los alumnos de ciencias de computadoras en la UPRB son varones. Además, informó que hay muchos más puestos de trabajo que profesionales capacitados en esta área a nivel mundial. Dijo que en Estados Unidos se estima habrá 1.4 millones de puestos en el 2020 y actualmente solo 400,000 personas estudian carreras en ciencias de computadoras.

“Ustedes no tienen una idea de las compañías que me llaman buscando talento”, reiteró.

Torres Batista llegó a la Sellés Solá con dos alumnos de la UPRB, uno de ellos Marie Zacarías Morro, quien mostró a las niñas las iniciativas que gesta junto a sus compañeras e integrantes de la organización estudiantil Include Girls.

“Pregunta”, le dijo Jeyra Pérez a Marie al final de su presentación.

“¿Qué tiene que hacer alguien que esté interesado (en ser parte de Include Girls)?”, preguntó, y de inmediato quedó abierta la puerta para crear un capítulo en la escuela con ayuda de la mentora, la maestra de historia Jeanette Delgado.

Eventos en todo Puerto Rico

Esta semana fue sumamente importante para Rose y las otras 159 niñas de 116 escuelas en 54 pueblos de Puerto Rico que decidieron ser Embajadoras STEM, como Glorián Serrano Ortiz. Ayer, Día del Descubrimiento de Puerto Rico, fungió como anfitriona del evento La Magia Química en su escuela, el Centro de Instrucción y Educación Moderna (CIEM), en Carolina.

“Espero motivar a las estudiantes a estar en las ciencias STEM y a que se interesen en las áreas de ciencia, ingeniería, tecnología y matemáticas”, afirmó a este diario la estudiante de 13 años que cursa el octavo grado y desea convertirse en ingeniera.

Glorián escogió llevar a su escuela una demostración encabezada por doctora Ingrid Montes, de la Universidad de Puerto Rico, en la que se realizaron experimentos químicos.

La interacción con mujeres destacadas en el mundo de las STEM es parte integral de las estrategias que desarrolla Ciencia Puerto Rico a través de la iniciativa Borinqueña, que promueve la equidad de género.

“Borinqueña es para dar a conocer el talento que existe entre las mujeres puertorriqueñas que son científicas, ingenieras, y tiene la misión de promover la participación de mujeres en otras áreas donde todavía no hay paridad”, explicó a El Nuevo Día Giovanna Guerrero, directora ejecutiva de Ciencia Puerto Rico y directora de Yale University Science Initiative.

Uno de los vehículos para hacer esto fue el proyecto Semillas de Triunfo, auspiciado por la Universidad de Yale y la farmacéutica Amgen.

Guerrero explicó que escogieron estas fechas para que las niñas realizaran sus eventos por una clara razón.

“Nos parece súper importante que a la vez que estemos celebrando nuestra cultura, todo lo bello que hace Puerto Rico, la gente sepa que las ciencias y la tecnología son parte de nuestra cultura, que deberíamos celebrar de la misma manera que celebramos a nuestros artistas, deportistas a nuestros próceres”, afirmó.

“Se van a llevar a cabo un total de 105 proyectos. Son bien diversos. Las niñas tenían libertad de seleccionar lo que querían hacer. Muchas invitaron a científicos e ingenieros a sus escuelas, algunas están haciendo un festival de ciencia en sus escuelas, otras pintando murales. En una escuela el grupo de niñas se reunió para hacer un mariposario. Van a estar ayudándonos a que este proyecto que comenzó con 160 estudiantes en realidad impacte a miles en Puerto Rico”, celebró la neurobióloga.

El Nuevo Día


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