El cambio climático, con sus variantes como exceso de lluvia o sequía prolongada, es el escenario perfecto para la proliferación de enfermedades agrícolas, por lo que es pertinente que se tomen acciones rápidas en los países afectados.

Wilbert Phillips-Mora, científico del Catie de Costa Rica y uno de los expositores del Foro Nacional de Cacao celebrado en Honduras, dijo en una entrevista a la Diario LA PRENSA que los productores hondureños de cacao están preocupados porque los cultivos muestran una reducción en la producción por las variantes climáticas.

¿Cuáles son las consultas más comunes entre los productores de cacao hondureñas?

La mayoría de los productores con los que converse me comentaron que ya sienten que en Honduras se está viviendo el impacto del cambio climático.

En su manejo cotidiano del cultivo ellos ya están sintiendo que hay un impacto, dicen que se está reduciendo la producción en este ciclo de cosecha. El denominador común es que sienten que este ha sido un año afectado por el cambio climático en términos de producción.

¿Qué arrojan las investigaciones hechas por el Catie sobre el cambio climático?

Hay un grupo fuerte que está trabajando en Centroamérica. En mi caso, soy especialista en enfermedades agrícolas y las enfermedades son muy afectadas por el cambio climático. Mi conexión con los estudios del cambio climático es a través de las enfermedades que provoca en las plantas.

¿Cómo está el control de plagas y enfermedades en cultivos como el cacao?

Tenemos reportes de incremento de enfermedades, reducción en la cosecha por esa incertidumbre y sobre todo por la inestabilidad climática. Los cultivos sufren ya sea por escasez de lluvia o por mucha lluvia, en países como Ecuador y Perú se incrementaron enfermedades en la planta y en Centroamérica se redujeron las precipitaciones. Es como una especie de juego, entre mucha lluvia y altas temperaturas donde se proliferarán enfermedades como la Moniliasis, pero si tienes pocas lluvias, tal vez se reducen las enfermedades, pero baja el volumen de producción.

No tenemos las condiciones favorables para que el cultivo se desarrolle y es un preocupación que tiene muchas vértices y es una conjugación de circunstancias que dependiendo cómo están interactuando, producen un efecto en la planta de cacao, en los organismos que la atacan o los organismos benéficos que tienen que ver con la polinización de la planta.

En esta sequía ¿Cuál es la mayor preocupación?

Sentimos que se está incrementando cada vez más la situación, los eventos relacionados con cambio climático son cada vez más frecuentes. Percibimos que factores extremos se van dando en sitios donde no acostumbrábamos verlos, por ejemplo sequía prolongada, muerte de árboles en sitios de alta precipitación y eso nos está diciendo que algo está sucediendo.

¿Qué deben hacer los productores, gobiernos y todos los sectores competentes?

Primero, los productores deben entrenarse para lo que puede pasar y segundo, somos un factor dentro de toda esa ecuación que tenemos que tomar decisiones como seres humanos en selección correcta de los ambientes donde vamos a establecer los cultivos, en cómo lo vamos a manejar y con qué lo vamos a combinar para que sea un cultivo sostenible desde el punto de vista ecológico y ambiental.

No solamente eso, sino que dar un salto más allá, que no solo sea un agente propulsor de más impacto climático, sino un agente que beneficie al ambiente.

Al sembrar árboles se puede beneficiar el ambiente y al sembrar sistemas agroforestales de cacao estás haciendo una tremenda contribución a esa causa por recursos hídricos, eliminación de erosión, incremento de madera, leña y menos presión de los bosques.

Esos elementos tendrán un impacto positivo en la mitigación del cambio climático.

Fátima Romero Murillo – LaPrensa