Se podría decir que gracias a la genética, la ciencia llegó a la vida de la investigadora cubano-panameña Patricia Llanes Fernández, al tener a sus padres y a su hermana inmersos en esta área del saber.

Esta científica, formada en bioquímica, ganó el premio Young Investigator Award 2015 de The World Academy of Sciences (TWAS) for the Advancement of Science in Developing Countries y la Asociación Panameña para el Avance de la Ciencia (Apanac).

Esta distinción le fue otorgada por su carrera como investigadora en el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat) y sus contribuciones en el ámbito de la ciencia, en el marco de un acto organizado por la Apanac en su trigésimo aniversario.

En el momento previo a la entrega del reconocimiento, Mahabir Gupta, secretario de la Apanac, señaló que este premio tiene el propósito de “reconocer a jóvenes científicos menores de 40 años que trabajan en la República de Panamá y han hecho una excelente contribución para el avance de la ciencia” y que hayan publicado investigaciones científicas en revistas de alto impacto de prestigio internacional.

Dicho premio consiste en una dotación de 2 mil dólares y una placa de reconocimiento.
Este año, el jurado que estuvo integrado por tres científicos, seleccionaron unánimemente a Llanes Fernández como la ganadora.

La científica cuenta con doctorado en microbiología e inmunología de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Brasil.

Llanes Fernández ha realizado investigaciones de alto impacto en las áreas de receptores inmunes, inmunología de enfermedades neurodegenerativas, estrés oxidativo y productos naturales.

Esta científica forma parte del Centro de Biología Molecular y Celular de Enfermedades del Indicasat.

Tras la pista de nuevos fármacos

Por estos días, la científica Patricia Llanes Fernández, investigadora del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat), se encuentra en la ciudad de Chicago, Estados Unidos, participando del congreso “ Neuroscience 2015” organizado por la Society for Neuroscience.

Allí está exponiendo un póster que describe de forma parcial la metodología que desarrolló junto a otros colegas en el Centro de Biología Molecular y Celular de Enfermedades del instituto para la búsqueda de compuestos que inhiban un paso importante en la inflamación del cerebro inducida por una proteína (llamada beta amiloide) y puedan ser útiles para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer.

Esto es solo una muestra del trabajo de esta bioquímica que ha logrado 11 publicaciones en revistas científicas de alto impacto, entre las que están Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America y PLOS ONE, entre otras.
Esta científica cubana, nacionalizada panameña, que estudió la licenciatura en su país natal, e hizo su maestría y doctorado en Brasil, brindó una entrevista a este medio por motivo de su reciente reconocimiento “ Young Investigator Award 2015” de The World Academy of Sciences (TWAS) for the Advancement of Science in Developing Countries y la Asociación Panameña para el Avance de la Ciencia (Apanac).

¿Qué representa para usted ganar esta distinción?

Es un honor haber obtenido este premio. La verdad es que hay otros científicos jóvenes en el país que también han hecho muchas cosas a favor de la ciencia, y haber obtenido el premio representa, para mí, un honor importante.
El currículum que he hecho, que todavía es muy pequeño, lo he construido en Panamá y en Brasil, que son países de Latinoamérica, y eso me parece que es lo más importante de todo: destacar que aquí en Latinoamérica se está haciendo ciencia, y que lo estamos haciendo bastante bien, a pesar de los pocos recursos que tenemos.
¿En qué proyectos de investigación está trabajando?
Ahora mismo estoy liderando tres proyectos fundamentales.

Uno está dirigido a la búsqueda de drogas antiinflamatorias en moléculas de origen natural o de origen sintético. También estoy trabajando en la patogenia [estudio del origen] de Alzheimer.

Además, estoy desarrollando un modelo animal para la identificación de moléculas que puedan funcionar como tratamiento para la Leishmania panamensis, es decir, la cepa que está aquí en Panamá. Esta es una enfermedad olvidada y desatendida, y aquí constituye un problema de salud pública.

¿Cuáles son sus metas a largo plazo?

Como meta a largo plazo planeo continuar con la investigación y poder aportar un grano de arena al desarrollo científico de Panamá y a la ciencia en general.

Espero que el trabajo que hago pueda ser útil para la humanidad o para el tratamiento de alguna patología.
Uno de mis objetivos fundamentales, o por lo menos aquello que me propongo yo como científica, es formar nuevo recurso humano aquí en Panamá.

He tenido bastantes estudiantes, y me gusta trabajar con ellos y motivarlos para se interesen por la ciencia porque esta es muy importante para el desarrollo de los países y de la humanidad en general.

En Panamá todavía somos pocos, pero estamos creciendo; por eso, una de las cosas fundamentales que a mí me interesa mucho es formar nuevos científicos, y transmitirles las experiencias que uno ha adquirido. Tengo mucho por delante por aprender. No soy muy buena para esto de recibir premios y dar entrevistas, pero me parece que me interesa formar a nuevos jóvenes.

¿Qué representa la ciencia en su vida?

La ciencia es una parte importantísima de mi vida. No puedo decir que es mi vida porque mi vida es mi hijo, pero no me imagino en estos momentos haciendo otra cosa que no sea ciencia. Me gusta muchísimo lo que hago, y lo hago con mucho gusto, a pesar de las dificultades económicas que tenemos en Latinoamérica para hacer ciencia.

Rella Rosenshain – La Prensa