Profesionales del INTI desarrollaron una aplicación gratuita y basada en software libre capaz de identificar billetes en diferentes posiciones y escalas mediante una computadora o un teléfono móvil.

Las personas con discapacidad visual pueden encontrar problemas a la hora de distinguir los billetes, en especial desde que se unificó el tamaño de su fabricación. Desde entonces, el único modo de diferenciarlos es a través del tacto, pero las marcas de tinta se borran con el tiempo y dificultan esta tarea. Para facilitarla, a nivel mundial existen aplicaciones tecnológicas capaces de distinguir billetes de dólares o euros, pero no había una herramienta que hiciera lo mismo con los pesos argentinos.

“Junto con integrantes de la Biblioteca Argentina para Ciegos detectamos esta dificultad que limita la independencia de personas con muy baja visión o no videntes, ya que, además del desgaste del relieve que se produce en los billetes con su uso, advertimos que no todos tienen el sentido del tacto tan desarrollado como para poder identificarlos”, dice Leonardo Cruder, director adjunto del Centro de Tecnologías para la Salud y Discapacidad del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial).

Frente a esta necesidad, un grupo de especialistas del INTI desarrolló un sistema multiplataforma capaz de distinguir billetes, que, a diferencia de otras aplicaciones que utilizan lenguajes de programación cerrados, fue desarrollado con distintas técnicas de procesamiento de imágenes y herramientas de software libre. Específicamente, los desarrolladores utilizaron los lenguajes de programación C++ y Java y se basaron en la utilización de una librería para procesamiento de imágenes denominada OpenCV, entre otras herramientas.

“El código fuente es una de las partes más importantes del proyecto, porque queremos socializar y transferir la tecnología, y al mostrar cómo está hecha es posible investigarla, conocerla y modificarla”, explica Ignacio Moretti, miembro del Laboratorio de Desarrollo en Electrónica e Informática del INTI-Córdoba, y agrega que “la ventaja del código abierto es que permite conocer qué está haciendo la aplicación y asegurarse de que no hay ningún otro programa corriendo detrás”.

Actualmente, el sistema está en una etapa de verificaciones y pruebas, aunque ya ha demostrado un alto grado de eficacia. Puede ser utilizado tanto desde una computadora de escritorio como desde dispositivos móviles –como tabletas y teléfonos inteligentes–, y distingue los billetes en distintas posiciones y escalas, de manera total o parcial, y en situaciones complejas, por ejemplo, si los billetes están doblados, gastados o si hay poca iluminación. A futuro, Moretti no descarta que puedan agregarse modificaciones en la aplicación para que también permita detectar la autenticidad de los billetes con una luz ultravioleta.

¿Cómo funciona? El sistema captura la imagen desde una cámara digital y emite un audio que indica el valor que ha detectado. Para diferenciar un billete de 10 de otro de 100 pesos, por ejemplo, los desarrolladores crearon un banco de datos con las imágenes de referencia de los modelos de billetes o templates, a las cuales asociaron una máscara que les permitió enfocarse en detalles. Posteriormente, hicieron un primer procesamiento de la imagen capturada, con filtros que permitieron mejorar su definición.

Para identificar el objeto (en este caso, el billete), el sistema contrasta la imagen capturada con la imagen de referencia mediante algoritmos y lo identifica en distintas posiciones, utilizando un método de correspondencia de puntos de interés entre las imágenes comparadas.

Ya fuera del laboratorio, el objetivo es verificar el funcionamiento de la herramienta y corroborar que se adapta a las características técnicas de los dispositivos que circulan actualmente en el mercado local. Al ser de código abierto, la aplicación también podrá ser mejorada y adaptada por cualquier desarrollador para que reconozca billetes de otros países, por ejemplo, u otro tipo de objetos, como patentes de automóviles.

“Queremos dar a conocer lo que hicimos para que el proyecto siga avanzando. Tenemos el prototipo funcionando, pero necesitamos financiamiento para montar un laboratorio que cuente con una muestra representativa de los dispositivos móviles que hay en el mercado local, para poder hacer pruebas reales antes de poner la aplicación a disposición de los usuarios”, destaca Moretti. Y concluye: “Esta es una aplicación sensible y si la publicamos ahora tal como está, sin hacer las pruebas pertinentes, corremos el riesgo de que tenga algunos errores. Es necesario hacer pruebas de laboratorio más rigurosas, para configurar la aplicación de modo que funcione en la mayoría de los dispositivos disponibles en el mercado”.

Vanina Lombardi – Agencia TSS


VOLVER