Colombia se sumó al grupo de países que han hecho público su compromiso para luchar contra el cambio climático. En París, el viceministro de Ambiente, Pablo Vieira, fue el encargado de entregar oficialmente lo que en la jerga de las negociaciones se conoce como “contribución prevista determinada a nivel nacional”, que no es otra cosa que las metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero que cada país se traza.

Como ya lo había advertido el presidente Santos unas semanas atrás, Colombia promete reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en 20% con respecto a las emisiones proyectadas para el año 2030. Y si recibe ayuda internacional esa meta podría elevarse hasta 30%. Hasta el momento, 59 de los 196 países que hacen parte de la negociación han declarado su compromiso.

De acuerdo a los estudios realizados por el Ideam, de los 240 millones de toneladas de CO2 que emite el país, 130 corresponden al sector agropecuario y a otros usos de la tierra. En segundo lugar figura el sector energético, con 70 millones, seguido de residuos y procesos industriales.

“Los sistemas agroforestales y silvopastoriles tienen un amplio potencial de mitigación en el país”, dice el documento. El Gobierno también confía en poder recortar emisiones aumentando la eficiencia energética en los sectores industrial, residencial y comercio.

En un estudio contratado por el gobierno colombiano con la Universidad de los Andes, se analizaron 84 medidas para lograr estos recortes de emisiones. De ellas, 65 mostraron un gran potencial para ser implementadas pues implicarían inversiones de US $30 por tonelada de CO2 reducida. Muchas de ellas están relacionadas con eficiencia enerética, transferencia de tecnología y sustitución de combustibles.

Otro camino previsto para mitigar el cambio climático es crear nuevos instrumentos económicos. “Colombia explorará el uso de instrumentos de mercado (u otros instrumentos económicos) que garanticen los principios de transparencia e integridad ambiental y que resulten en una mitigación real, permanente, adicional, verificable y evitando la doble contabilidad”, dice el documento.

Mientras el gobierno colombiano hacía pública su contribución en la lucha contra el calentamiento global, a menos de cuatro meses de la Cumbre de Cambio Climático que tendrá lugar en París, el presidente francés, François Hollande, lanzaba un mensaje de alerta. Hollande advirtió que la negociación corre el riesgo de fracasar una vez más si no se obtienen compromisos firmes sobre cómo financiar la mitigación de los efectos.

“Tiene que haber un preacuerdo sobre la financiación para que los jefes de Estado lleguen a París con la certidumbre de que se cerrará un compromiso”, dijo, y explicó que, sin garantías de un fondo de financiación, habrá países en vías de desarrollo que se negarán a dar su visto bueno a un acuerdo.

Ricardo Lozano, exdirector del Ideam, cree que este “es el compromiso más importante que el Gobierno asume en tema ambiental”. Con esta meta del 20%, explicó Lozano, la gestión ambiental del país deja definitivamente de ser un asunto de instituciones ambientales y tendrá que hacerse entre todos los sectores productivos.

“Esto nos obliga a organizarnos en la gestión ambiental. No sólo a nivel de recursos naturales sino energéticos, mineros, económicos y sociales. Esa meta nos va a marcar el camino para la gestión integral de recursos”, concluyó Lozano.

De firmarse un acuerdo global en París en diciembre de este año, entraría en vigor en 2020.

El Espectador


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