Desde hace 10 meses varios rincones del país empezaron a llenarse de dispensadores de alimento para perros y gatos sin hogar. Los ‘comedog’, como se los conoce, se han convertido en una alternativa para alimentar dignamente a los animales que deambulan por las calles.

“Todo esto nació porque vimos la difícil situación de los perros y gatos abandonados, incluso algunos morían de hambre. Es una problemática desatendida y no queríamos quedarnos de brazos cruzados”, cuenta Juan Manuel Montoya, el médico veterinario fundador del proyecto Comedog, quien instaló el primero en el barrio Villa Campestre, en Barranquilla.

Juan Manuel alimentaba a varios perros cerca de su casa, pero era una labor que requería demasiado tiempo. En busca de una alternativa, se encontró con un modelo de dispensador implementado por la actriz Jimena Hoyos en Cajicá. “Tomamos el modelo, lo hicimos más resistente, más seguro, le incluimos, un bebedero a cada costado y lo instalamos. No creímos que fuera a masificarse de tal forma”, agrega.

Desde ahí, Juan Manuel empezó a censar a los animales que se acercaban al ‘comedog’, se ganaba su confianza, los esterilizaba y luego promovía su adopción. “En uno de esos días de labores rutinarias –narra– le tomamos una foto al comedero y la pusimos en Facebook; al principio solo tuvo algunos likes, pero luego fue una locura. Personas de todo el país empezaron a interesarse, supimos que había una necesidad enorme; muchos tenían la voluntad de ayudar, pero no habían encontrado la forma. Decidimos crear el proyecto completo y nació ComeDog”.

Actualmente se tienen 320 dispensadores en todo el país, los cuales han llegado a más de 80 municipios.

Cartagena, Armenia, Bucaramanga, Bogotá, Cali, Pasto y Leticia son algunas de las ciudades que se han sumado al proyecto.

Cada ‘comedog’ tiene capacidad para 18 kilos de alimento. Están hechos de acero galvanizado y en cada uno pueden comer más de 15 animales, para llegar a un aproximado de 5.000 beneficiados.

Pero la alimentación es solo una parte del proyecto. Los encargados de cada dispensador deben esterilizar y buscar un nuevo hogar para los perros y gatos que frecuenten el lugar.

“Ya alcanzamos más de 500 esterilizaciones y 600 adopciones en todo el país. La mayoría de comederos se sostienen con donaciones. Las personas llevan el concentrado y aportan para las esterilizaciones. Estos animales no deberían estar en las calles, pero es una realidad y ahora les ofrecemos un sitio para alimentarse”, manifiesta Cristina Arbeláez, líder del proyecto en el Quindío.

Esta iniciativa no tiene límites y ya llegó hasta México, donde se inaugurarán los primeros 20 ‘comedogs’ en Ciudad del Carmen. Incluso personas de países como Venezuela, Ecuador, Chile, Perú y Guatemala se han interesado por llevar el proyecto a sus calles.

Cuando los animales de cada sector estén esterilizados y adoptados, el dispensador puede trasladarse hasta otro sitio que lo necesite. “Muchas personas dicen que su sueño es ver un ‘comedog’ en cada esquina del país, y nuestro sueño es no ver ninguno, porque significaría que no hay animales en las calles, y a eso le estamos apostando”, concluye Juan Manuel.

El Tiempo


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