Investigadores y científicos de la Universidad Nacional de Misiones y de la Universidad de la República (Uruguay) comenzaron el mes pasado un trabajo que se propone determinar cuál es la temperatura adecuada para el mate; es decir, aquella que no genera efectos negativos en el tracto digestivo de los consumidores.

La primera parte del proyecto se denomina “Estudio del perfil térmico del agua en el consumo de mate” y consiste en determinar a qué temperatura llega el mate a la boca del consumidor.

Es financiada por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym) y desarrollada por investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la Universidad Nacional de Misiones.

“Cada uno de nosotros consume el mate de manera particular; por ejemplo, escuchando el sonido de la pava antes que hierva el agua. Algunos usan mate de madera, de calabaza, de metal o de vidrio. Son todos factores que inciden en la temperatura a la que llega el agua a la boca”, explicó el ingeniero químico Miguel Schmalko, quien lidera el proyecto.

Resultados comprobables

En ese sentido, subrayó que la investigación buscará resultados comprobables, que luego puedan ser publicados en revistas científicas.

“En la experiencia van a participar cien personas y esperamos finalizar en tres meses de trabajo”, comentó para luego agregar que también se evaluarán otros factores como la cantidad de yerba utilizada y la periodicidad de la mateada; es decir, si es cada cinco minutos, media hora, una hora o más tiempo.

Posteriormente, el equipo del doctor Nelsn Bracesco de la Facultad de Medicina, de la Universidad de la República del Uruguay, se basará en esos datos para efectuar experimentos sobre células vivas y evaluar el umbral de daño por temperatura en las mismas.

Bombilla termómetro

Para lograr el registro de la temperatura del agua que se utiliza para matear, el ingeniero electromecánico Juan Carlos Hedman desarrolló bombillas que tienen tres sensores: uno en la base, cerca del filtro; otro en la yerba, cerca del centro del mate y el tercero cerca del pico. “Esa información es ingresada a un programa en la computadora, tomando mediciones cada cinco segundos”, señaló la ingeniera química Nancy Lovera.

En su laboratorio de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales ya se obtuvieron los primeros datos. “Si cebamos con el agua del termo a 85°C estamos consumiendo el mate a unos 45°C”, refirió. La investigadora aclaró que esos valores pueden variar de acuerdo al material del mate y la cantidad de yerba utilizada.

Una vez finalizadas, ambas investigaciones serán publicadas y pretenden aportar datos científicos a los organismos que clasifican la incidencia del mate en la salud humana, como la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Cabe recordar que entre el 24 y el 31 de mayo de 2016 el mate y otras bebidas calientes será revaluadas por la Agencia Internacional para el Cáncer (Iarc, por sus siglas en inglés), dependiente de la Organización Mundial de la Salud, cuando se reúnan en Francia investigadores y científicos internacionales.

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