La partida del segundo satélite geoestacionario fabricado por Invap fue más relajada que la de hace un año y la primera etapa de su viaje dejó más que conformes a los científicos. El Gobierno anunció el envío de otro satélite en 2019.

El segundo satélite geoestacionario de diseño, fabricación y operación nacional ya está en el espacio. El Arsat-2 despegó ayer a las 17.33 dentro del cohete Ariane 5 desde la base espacial de la Unión Europea en Kourou, Guayana Francesa, en lo que constituye la semilla de la consolidación del proyecto satelital nacional, un sector de avanzada en materia tecnológica. Es otro gran espaldarazo al trabajo de las empresas públicas Arsat e Invap y una muestra de que el desarrollo tecnológico, con una enorme decisión estatal, no es una quimera. El Gobierno firmó ayer mismo el convenio para lanzar el Arsat-3 en 2019 y otros dos satélites en años posteriores. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a su vez, anunció por cadena nacional el envío al Congreso de un proyecto de ley para declarar de interés público el desarrollo de la industria satelital (ver aparte).

La emoción y el tinte festivo que inundó el lanzamiento del Arsat-1 fue mucho más mesurado en el Arsat-2. Incluso el mismo proceso de lanzamiento fue casi un trámite, cuando el año pasado se terminó de definir prácticamente por penales. La “ventana” horaria de lanzamiento comenzó a las 17.30 e inmediatamente después comenzó el conteo. El menor dramatismo es un buen paralelismo con el camino que de a poco comienza a hacer el país en el mercado satelital. De algún modo hubo menos de “hito” y más de proyecto con letras mayúsculas.

“Quiero agradecer a los trabajadores del Invap y de Arsat. Argentina es un país confiable y que confía en sus socios. Tenemos una planificación satelital hecha hasta el año 2023 porque queremos protagonizar nuestro futuro”, señaló el ministro de Planificación, Julio De Vido, apenas se confirmó el éxito del lanzamiento. A su turno, Matías Bianchi, presidente de Arsat, recordó a Néstor Kirchner y a la Presidenta “por haber tenido la decisión política de encarar el proyecto satelital y por luego haber sostenido esa intención”. “Cuando terminemos de posicionar correctamente el Arsat-2 habremos cerrado un ciclo, porque Arsat nació para proteger las posiciones orbitales nacionales. Nuestra industria está consolidada y el mundo la reconoce, por eso recibimos el año pasado el premio revelación del sector. Es importante que los dos lanzamientos en menos de un año queden en las mentes de nuestros chicos, para demostrarnos que podemos hacer cosas impensadas en nuestro país”, agregó.

También integraron la delegación Horacio Osuna, titular del Invap; Alberto Weretilneck, gobernador de Río Negro; Maurice Closs, gobernador de Misiones; Miguel Angel Pichetto, senador por Río Negro; Miguel Angel Giubergia, director de la Aftic por la oposición y diputado nacional (UCR); Mario Oporto, diputado nacional (FpV); Liliana Fellner, senadora nacional (FpV; Juan Patricio Mussi y Francisco Echaren, intendentes de Berazategui y Castelli, respectivamente, entre otros.

El lanzamiento

Segundos antes del despegue, los motores del Ariane 5 se encendieron al máximo y la luz y el fuego se observaron con nitidez desde la terraza del Salón Júpiter, a 14 kilómetros de distancia de la plataforma. Cuando el contador marcó el “cero”, el ruido y luego la estela blanca fueron protagonistas en el cielo absolutamente despejado de la Guayana Francesa. Un millón de litros de agua se abrieron paso para reducir la temperatura en la plataforma y disminuir el ruido (el más potente de los generados por el hombre) para que no dañe el satélite. Así comenzó el viaje del Arsat2 hacia la órbita de 36 mil kilómetros de distancia de la Tierra.

Apenas un minuto después, el cohete alcanzó una velocidad de 7 mil kilómetros por hora en un movimiento alrededor de la Tierra. Primero liberó los propulsores, luego la cofia y a los 25 mil kilómetros por hora expulsó el motor principal. A la media hora se liberó el satélite argentino y el festejo se descontracturó.

El lanzamiento es la etapa más sensible de este tipo de proyectos. Las extremas condiciones en términos de vibración, temperatura y sonido fuerzan la resistencia del satélite. Para reducir al mínimo la posibilidad de tener cualquier desperfecto técnico, que podría ser determinante en instancias así, el equipo del Invap, la empresa rionegrina contratada para la construcción del artefacto, realizó meses atrás todo tipo de pruebas de esfuerzo en su centro de testeo en Bariloche.

Con toda esa carga de nerviosismo, a las cinco de la tarde comenzaba el evento en el Salón Júpiter de la base espacial. De entrada, los controladores del Ariane estaban pintados de verde en la pantalla principal; es decir, todo en orden para el despegue. La delegación argentina se preparaba, con fotos y varias banderas nacionales. Tres minutos pasadas las 17.30, cuando comenzó la “ventana” de lanzamiento que terminaba a las 19.15, las puertas del salón se abrieron para que todo el público pudiera observar el evento desde la terraza. Casi nadie dejó de apuntar con su celular hacia la plataforma, desde donde comenzó el breve espectáculo. Fueron un puñado de minutos en los cuales el cielo celeste quedó completamente cruzado por una banda blanca que definió la estela del cohete.

El lanzador Ariane 5 fue compartido entre el Arsat-2 y el australiano Sky Muster, adquirido por ese país a los Estados Unidos. El satélite australiano tiene por objetivo mejorar la conectividad por banda ancha de esa región y fue construido en Palo Alto, California. No hace falta detallar que la afición argentina se hizo notar, en todo momento de la estadía, bastante más que los australianos.

Apenas el lanzador liberó al satélite, éste entró en una órbita de transferencia. Desde ese momento, la estación terrena de Benavídez de Arsat intentó tomar contacto con el artefacto para saber el estado de salud del satélite. Precisamente, la operación en tierra nacional por técnicos argentinos en uno de los logros del proyecto satelital de Arsat. A las 18.20 Benavídez confirmó la telemetría. “Estamos muy contentos. Ahora haremos los testeos para que todo esté funcionando. Y después a trabajar, porque hay que ofrecer servicios confiables durante quince años. La inyección fue perfecta. Seguro que se ahorró combustible y casi seguro se amplió la vida útil del satélite”, dijo Vicente Campenni, subgerente del Invap.

El Arsat-2

El segundo satélite argentino es de tipo geoestacionario, al igual que el Arsat-1, característica que le permite brindar servicios de telecomunicación. Pesa 2977 kilos y tiene tres antenas –dos desplegables y una fija (también llamada gregoriana)– que emiten en dos bandas, Ku y C. Eso le permite ofrecer señal a todo el continente americano, desde la Antártida hasta Canadá. El Arsat-1 tiene una antena única en banda Ku y centra su emisión en el territorio nacional. Ambos fueron diseñados y construidos por el Invap a pedido de Arsat.

La transmisión en banda Ku del Arsat-2 refuerza los servicios del Arsat-1, al tiempo que la banda C ofrece señal para la cobertura panamericana. El objetivo del Gobierno es vender transmisión satelital de televisión al resto de los países de la región. Hasta ahora el 30 por ciento de la capacidad del Arsat-2 ya está reservada. En varios casos se trata de clientes que ya trabajan con el Arsat-1, que opera con el 80 por ciento de su capacidad utilizada.

Según explicaba la noche previa al despegue un técnico de Arsat, hay en total cerca de 300 satélites geoestacionarios orbitando alrededor de la Tierra. Más de la mitad son norteamericanos. Sin embargo, se trata de un bien escaso que es cada vez más demandado a partir de las crecientes exigencias en el desarrollo de las telecomunicaciones. De ahí la fe en vender rápidamente los servicios del Arsat-2. Por ejemplo, Bolivia adquirió hace poco un satélite a China, igual que Venezuela, que encima no obtuvo un resultado satisfactorio en esa apuesta. La idea sería estrechar vínculos con los países de la región para venderles tecnología nacional. “Tenemos muy buenas expectativas comerciales con el Arsat-2. Esperamos que la inversión del Estado en tecnología pueda capitalizarse en otras áreas del entramado industrial y tener continuidad en la construcción de satélites. La agenda para los próximos veinte años es mejorar la competitividad”, indicó Bianchi.

Arsat1 demandó una inversión de 270 millones de dólares por parte del Estado nacional y el Arsat-2, 250 millones. Además, cada lanzamiento cotiza un total de 180 millones de dólares, que se dividen a medias entre los dos satélites que viajan por misión. Es decir que la factura por el lanzamiento del Arsat-2 ascendió a 90 millones. El período de amortización de la inversión Arsat-1 es de siete años y de cinco en el caso del Arsat-2. La vida útil de los satélites suele ser de quince años pero como las maniobras salieron bien, en el caso del Arsat-1 se estiró a 18 años y se esperan también buenas noticias para el Arsat-2.

Ambos casos representan las primeras experiencias de operación de este tipo de satélites de telecomunicaciones por parte de un país de América latina y ubican a la Argentina en un grupo de naciones integrado sólo por Estados Unidos, Rusia, China, Japón, Israel, India y la Eurozona.

El Arsat-1 fue lanzado de noche, sobre el filo de la “ventana horaria”. Debió sortear problemas climáticos y un desperfecto en el satélite que lo acompañó, de DirecTV. Fue además el fruto de un esfuerzo que empezó, como la Argentina de 2001/02, en las ruinas, con la pelea a los gritos por apenas mantener las posiciones orbitales nacionales. La noche anterior hasta se cantó el himno en el hotel. El Arsat-2 despegó un día soleado, en tiempo y forma, la satisfacción predominó sobre la arenga y las palmadas sobre el llanto. En este caso, la pérdida de cierta cuota de emotividad es un indicio promisorio.

Página 12

Se firmó el contrato para lanzar el futuro ARSAT-3 en 2019

Argentina se aseguró la prestación de la empresa para que el futuro satélite también sea orbitado desde la Guayana Francesa.

ARSAT y Arianespace firmaron ayer un nuevo contrato para el lanzamiento del próximo satélite geoestacionario de telecomunicaciones de ARSAT, programado para realizarse en 2019 desde el Centro Espacial de Guayana, en Kourou. Asimismo, Argentina y Francia suscribieron una carta de intención de cooperación técnica en el ámbito de las comunicaciones satelitales y las aplicaciones espaciales.

Respecto del ARSAT-3, con una masa aproximada de 3 toneladas al momento de lanzamiento (incluyendo combustible), el tercer satélite de la flota será lanzado al espacio en un vehículo Ariane 5, al igual que los anteriores, ARSAT-1 y ARSAT-2.

El contrato firmado incluye la opción de extenderlo para cubrir el lanzamiento de otros dos satélites más, que también serán desarrollados en la Argentina para complementar los servicios de los primeros dos satélites ARSAT. Su lanzamiento está previsto para el período 2020 – 2023.

Respecto del convenio, fue rubricado por el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, y el embajador francés en la Argentina, Jean-Michel Casa, y se referencia en el acuerdo bilateral de cooperación cultural, científica y técnica celebrado el 3 de octubre de 1964, durante la visita al país del entonces presidente francés Charles De Gaulle.

El acuerdo también abarca la búsqueda de proyectos de cooperación industriales y comerciales en el ámbito espacial. Argentina y Francia se proponen promover e incentivar las iniciativas públicas y privadas de cooperación tecnológica y el desarrollo de las infraestructuras en el ámbito espacial.
Para ello, buscan promover la utilización de los respectivos sistemas satelitales de Francia y de Argentina conforme a la legislación vigente; explorar posibilidades de cooperación en el ámbito industrial de las plataformas satelitales de comunicación y sus componentes. «

Eficacia

La base aeroespacial de Guayana Francesa es una de las más requeridas debido a su eficacia.
Con el de ayer, ya lleva lanzados 68 cohetes Ariane 5 consecutivos de manera exitosa, de los cuales en 55 se enviaron dos satélites al espacio, sobre 81 lanzamientos totales de este tipo de cohete.

La decisión de ocupar la órbita 81

La posición orbital donde se ubicará el ARSAT-2 y que tiene huella sobre casi todo el continente americano estuvo a punto de ser perdida a mediados de la década pasada en manos del Reino Unido, pero fue sostenida por la Argentina gracias a una activa gestión diplomática ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

La historia oficial cuenta la empresa de capital privado Nahuelsat (a la que se había cedido la concesión de la órbita) no había cumplido con el compromiso de ocupar ese lugar con un satélite antes del año 2003 por lo que el Estado Nacional solicitó una prórroga de dos años. Antes de que esta concluyera, y bajo la presión extranjera ante la UIT para hacerse con la posición, el Estado decidió revocar por ilegítima la adjudicación de la órbita a Nahuelsat y puso en marcha la conformación de ARSAT, que finalmente se creó por ley en mayo de 2006.

Con el cronograma satelital en marcha, Argentina ocupó el espacio vacante con los satélites alquilados “AMC-2” e “IS603” hasta que el ARSAT estuviera listo. En pocos días, en todas las posiciones orbitales reservadas para el país habrá satélites operativos fabricados íntegramente en el país.

Tiempo Argentino

Cristina celebró lanzamiento de Arsat-2 y anunció proyecto de Ley de Desarrollo de la Industria Satelital

La Presidente Cristina de Kirchner anunció por cadena nacional el envío al Congreso de un proyecto de ley para declarar “de interés público” el desarrollo de la industria satelital, y que prevé la construcción de ocho satélites en los próximos 20 años por parte de la empresa nacional Arsat.

La mandataria se pronunció así en una cadena nacional emitida a las 20.00, y grabada una hora antes en su despacho de la Casa Rosada, en la que además celebró el lanzamiento del satélite argentino Arsat-2 concretado durante la jornada desde la Guayana Francesa.

El proyecto de ley prevé además poner en marcha un Plan Satelital Geoestacionario Argentino 2015-2035 y establece que la empresa argentina Arsat será la que ejecute las acciones necesarias para concretar esa iniciativa a 20 años.

El Plan Satelital Geoestacionario apunta a “proteger las posiciones orbitales argentinas y construir más satélites en Argentina, tanto para el país como para vender al exterior” por lo cual se estima la construcción de “ocho satélites en los próximos 20 años”, destacó la mandataria.

Tras repasar el exitoso lanzamiento de los satélites Arsat en el lapso del último año y las políticas del gobierno hacia esa área, Cristina Kirchner justificó el envío del proyecto al considerar que “todo esto tiene que tener una continuidad, una institucionalidad”.

Por eso, advirtió que la iniciativa establece que si en el futuro se intenta una venta de acciones de la empresa Arsat, sólo será permitida si es aprobada por los dos tercios del Congreso y, al respecto, agregó: “No queremos que tanta inversión patrimonial e intelectual luego le sea arrebatada a los argentinos”.

A su vez, la Presidenta precisó que la construcción del Arsat-2 demandó tres años y una inversión de 200 millones de dólares, al tiempo que destacó que el 50 por ciento de sus componentes son de origen nacional.

“El futuro ha llegado. Hoy los vimos despegar y en el Congreso lo vamos institucionalizar”, concluyó Cristina Kirchner.

Antes de su discurso, la cadena se había iniciado con la imagen de la jefa de Estado en su despacho observando en un televisor el despegue del cohete que impulsó al satélite Arsat-2, y luego continuó con una videoconferencia que mantuvo con el ministro de Planificación, Julio De Vido, quien se encontraba en la base espacial de la Guayana francesa.

Acompañaron a De Vido en el país sudamericano el presidente de Arsat, Matías Bianchi; el presidente del Directorio de INVAP, Horacio Osuna; el gobernador de Misiones, Maurice Closs; el de Río Negro, Alberto Weretilneck; el senador Miguel Ángel Pichetto; y el intendente de Berazategui, Juan Patricio Mussi.

Ámbito Financiero


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