Convertir áreas de pastoreo en campos para la producción de biomasa para biocombustibles podría proveer hasta el 30 por ciento de las necesidades energéticas mundiales, según un informe internacional.

De acuerdo con el documento, al menos 500 millones de hectáreas están disponibles para la producción sostenible de biocombustibles, incluso teniendo en cuenta la creciente demanda por alimento, la expansión de las áreas urbanizadas y el deseo de preservar los bosques y las áreas protegidas.

Heitor Cantarella, Instituto Agronómico de Campinas, Brasil La mayoría de esas áreas están en América Latina y en África Subsahariana y están siendo usadas para pastoreo de baja intensidad.

El estudio predice que si la tecnología del biocombustible continúa desarrollándose rápidamente, alrededor de 50 a 200 millones de hectáreas se necesitarían para cultivar biomasa para biocombustibles de tal manera que se supla el 30 por ciento de la energía global hasta 2050.

Muchas de esas tierras provendrían de áreas áridas de pastoreo y de baja intensidad, que podrían ser usadas para el cultivo de agave para la producción de etanol, por ejemplo, según los autores.

El impacto para los ganaderos podría ser minimizado por medio del aumento en la densidad de la ganadería, al tiempo que se garantice el uso sostenible del suelo que quede para pastos, dice el reporte.

Esas conclusiones se basan luego de analizar casi 2.000 estudios científicos y evaluaciones sobre el uso de la tierra coordinadas por investigadores de la Fundación de Apoyo a la Investigación (FAPESP en portugués), de Brasil, y del Comité Científico sobre Problemas Ambientales, una red global que revisa el conocimiento científico sobre cuestiones ambientales.

Glaucia Mendes Souza, bióloga de la Universidad de São Paulo (USP) y una de las editoras del informe, dice que mezclar los diversos tipos de uso del suelo ayudaría a que los países en desarrollo integren la producción de biocombustible a sus sistemas agrícolas existentes.

“Al combinar las prácticas de silvicultura con la producción de bioenergía o integrar áreas forestales y de pastoreo, los países podrían ser capaces de minimizar los efectos del cambio climático sin poner en peligro la seguridad alimentaria”, dice a SciDev.Net.

Alrededor del 87 por ciento de la demanda energética global es atendida actualmente por combustibles fósiles que alteran el clima, añade el informe.

Pero señala que “el uso ineficiente del suelo, el pastoreo extensivo, las tierras degradas y el exceso de capacidad agrícola”, podrían ser un reemplazo en el camino de la producción de biocombustibles, especialmente en los países en desarrollo.

Los autores del informe hacen un llamado por mejorar las políticas públicas para apoyar toda la cadena productiva de biocombustibles, incluyendo aquellas diseñadas para aumentar la eficiencia agrícola, fomentar la conversión de biomasa en combustible y examinar los impactos ambientales del cultivo de plantas para estos combustibles.

Heitor Cantarella, director del Centro de Suelos y Recursos Ambientales del Instituto Agronómico de Campinas, en Brasil, dice a SciDev.Net: “Hay espacio para la bioenergía en la matriz energética mundial. Además, la energía producida a partir de biomasa podría ser crucial para hacer frente a los objetivos mundiales de reducción del calentamiento”.

Rodrigo de Oliveira Andrade – Scidev Net


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